PICICA: "Aujourd'hui, Mediapart est un journal incontournable dans l'offre d'information et pour le débat citoyen."
PICICA - Blog do Rogelio Casado - "Uma palavra pode ter seu sentido e seu contrário, a língua não cessa de decidir de outra forma" (Charles Melman) PICICA - meninote, fedelho (Ceará). Coisa insignificante. Pessoa muito baixa; aquele que mete o bedelho onde não deve (Norte). Azar (dicionário do matuto). Alto lá! Para este blogueiro, na esteira de Melman, o piciqueiro é também aquele que usa o discurso como forma de resistência da vida.
dezembro 07, 2010
dezembro 06, 2010
Clarice Lispector: "Liberdade é pouco. O que eu desejo ainda não tem nome".
PICICA: "Renda-se como eu me rendi. Mergulhe no que você não conhece como eu mergulhei. Não se preocupe em entender, viver ultrapassa qualquer entendimento."
"Señora de", un filme documental de Patricia Ferreira, no de la gente "de palacio", sino de la gente corriente.
PICICA: "Gracias a él (documental) se penetra a fondo en lo que fue la vida de las mujeres del pueblo llano en la sociedad del franquismo". Leia mais em "Señora de", un filme documental de Patricia Ferreira. Postagem dedicada às mulheres de quatro gerações de minha família, aqui representadas por Maria Casado, minha avó, Pátria Barbosa, minha tia, Lilian Marinho, minha irmã, e Samantha Siqueira, minha sobrinha. Elas disseram não à cultura machista do franquismo e do salazarismo, antes, durante e depois que essa cultura se espalhou no continente em que seus antepassados escolheram para viver.
"Señora de" nos muestra los testimonios de varias generaciones de mujeres a las que la historia ni siquiera les permitió soñar. Lo único que pudieron hacer fue resignarse y aceptar que nacieron y crecieron en otra época en la que sus voces, sus deseos e incluso sus pensamientos fueron silenciados.
Los testimonios recogidos en "Señora de" son variados y muestran un amplio espectro de mujeres de diferentes clases sociales y con diferentes tipos de educación. Mujeres de la ciudad y del campo, del mar y de tierra adentro, que se enfrentan a sus recuerdos y hablan por primera vez de lo que fue su vida, de unas formas de vida que hoy resultan intolerables en nuestra sociedad occidental y desarrollada, pero que constituían la vida de las mujeres de Galicia y en la reciente historia de España.
Los testimonios recogidos en "Señora de" son variados y muestran un amplio espectro de mujeres de diferentes clases sociales y con diferentes tipos de educación. Mujeres de la ciudad y del campo, del mar y de tierra adentro, que se enfrentan a sus recuerdos y hablan por primera vez de lo que fue su vida, de unas formas de vida que hoy resultan intolerables en nuestra sociedad occidental y desarrollada, pero que constituían la vida de las mujeres de Galicia y en la reciente historia de España.
Ciclo Tutto Fellini, en México
PICICA: "(...) comentó el hoy centenario cineasta portugués Manoel de Oliveira:
Considerando ahora su obra, puedo decir de Fellini que es muy viejo en sus primeras películas y terriblemente joven en las últimas."
| 06-12-2010 |
Fellini en México
Tutto Fellini: Los inútiles
Por primera vez en México el Instituto Italiano de Cultura ofrece una retrospectiva completa de la obra de Federico Fellini, en copias de 35 milímetros facilitadas por Cinecittà. El ciclo Tutto Fellini comprende 20 largometrajes y tres cortos, y se proyecta del 2 al 26 de diciembre en la Cineteca Nacional. Muchas de las obras capitales del cineasta de Rímini son ampliamente conocidas por los cinéfilos en nuestro país, algunas las exhiben ocasionalmente la televisión cultural, y la totalidad de su filmografía circula en video por esos cine-clubes itinerantes que son los puestos de piratería.
Sin embargo, la oportunidad de ver las cintas en pantalla grande, presentadas en orden cronológico, es única. Cabe señalar con respecto al realizador algo interesante que alguna vez comentó el hoy centenario cineasta portugués Manoel de Oliveira:
Considerando ahora su obra, puedo decir de Fellini que es muy viejo en sus primeras películas y terriblemente joven en las últimas. Son precisamente estas últimas obras (Amarcord, Roma, Satiricón, Y la nave va) las que mayor atractivo tienen entre los jóvenes, por su esplendor visual y por los arreglos musicales de Nino Rota. Muchos espectadores ya maduros prefieren, en cambio, el discreto encanto de sus primeras obras melancólicas, con los apuntes autobiográficos que señala su ruptura inicial con las opresiva atmósferas de provincia, los desengaños amorosos vividos en tono trágico, los titubeos en la sensibilidad de algún artista adolescente, el color local de las ferias itinerantes, el azoro juvenil ante el desbordamiento erótico de la carne.
Una cinta de juventud, Los inútiles (I vitelloni, 1953), segundo largometraje de autoría completa (si exceptuamos Luces de variedad, 1951, en colaboración con Alberto Lattuada), realizado a los 23 años, contiene muchos de los elementos narrativos y estilísticos de la obra futura, sobre todo la serenidad moral del director contemplando, con ironía y ternura, el mundo de su propia adolescencia a través de su personaje Moraldo (Franco Interlenghi, aquel niño de El limpiabotas, 1946, de Vittorio de Sica). El título original, I vitelloni, exigencia irrenunciable de Fellini, procede del vocablo vidlòn en dialecto riminés, y alude a una persona ociosa que mata el tiempo perpetrando fechorías menudas; Fellini lo aplica a estudiantes abúlicos y sin convicciones que pertenecen a las clases acomodadas en provincia.
Ese mundo que posiblemente fuera el suyo, lo describe en una crónica sentimental en la que destacan a cuatro personajes juveniles: Alberto (Alberto Sordi), el pícaro edípico incapaz de controlar la vida de su hermana menor, voluntariamente sometida a un gigoló de barriada; Leopoldo (Leopoldo Trieste), el dramaturgo mediocre que lamentablemente confunde el asedio sexual de un viejo actor con una disposición generosa hacia su trabajo de escritor; Fausto (Franco Fabrizi), el seductor impenitente, carente de escrúpulos morales, que sumido en sumido en el autoengaño traiciona la confianza de quienes le rodean, y Moraldo (Interlenghi, alter ego del cineasta), el observador ecuánime y sensible que solícito responde a las exigencias del código de amistad del grupo, sin vida amorosa propia, sin derrotero profesional claro, en espera solamente del momento de abandonar ese mundo de frivolidad y despreocupación, toda esa adolescencia prolongada en torno suyo, para buscar en la ciudad una vida propia.
Federico Fellini pensó continuar esta parábola de iniciación juvenil en una cinta que llevaría por título Moraldo en la ciudad, pero pronto abandonó el proyecto por presiones de sus productores, y al joven Moraldo le dio el nombre de Marcello para describir, de modo más audaz e inventivo, su incursión en el ámbito mundano de La dulce vida (1960), estelarizada esta vez por el doble definitivo del cineasta, Marcello Mastroianni. Los inútiles es así una primera pieza autobiográfica, compendio también de las inquietudes persistentes del cineasta, indispensable para apreciar y valorar cabalmente la retrospectiva que este mes propone la Cineteca Nacional.
Los inútiles se exhibe en la sala 3 este domingo a las 18 horas y el próximo miércoles a las 20:30 horas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/12/05/index.php?section=opinion&article=a10a1esp
Fuente: Rebelión
"A Rede Social" - crítica de cinema por Daniel Cava
PICICA: "Se, para os beatniks, a vida ligeira era signo do nomadismo ético e estético, agora não vai além de multiplicador da fofoca, da intriga, do narcisismo. A estrada sem fim dá lugar à highway da informação. Os neo-beatniks navegam longas distâncias colados em suas cadeiras, comendo pizza e tomando cerveja. O desregramento da juventude dos 1950 é substituído pela caretice tirânica dos 2000, quando o mais prosaico deslize se converte overnight em escândalo, condenação moral e processo judicial."
4 de dezembro de 2010
"A Rede Social", David Fincher, 2010.
Crítica: "A Rede Social" (The Social Network, EUA, 2010, David Fincher)
Nos anos 1950, os beatniks cruzaram os Estados Unidos de cabo a rabo em velozes máquinas. Cantaram as paisagens e os sonhos de uma nova sociedade, numa prosa verborrágica chacoalhada de fúria e sonoridade. Turbinados por bebidas e estimulantes, escreviam sem parar por horas e mesmo dias inteiros, dispensando parágrafos e pontos finais. O resultado foi uma escrita incontida, espontânea, honesta num nível nunca visto, sintonizada às novas velocidades do mundo pós-guerra. Assim os romances On the Road e Visões de Cody, de Jack Kerouac, assim o poema O Uivo, de Allan Ginsberg.
Abordando as intrigas ao redor da fundação e do meteórico êxito do Facebook, A Rede Social pretende exprimir as velocidades desta época: o tempo fluido online do século 21. Desde a primeira cena, o diretor David Fincher (Clube da Luta, O Curioso Caso de Benjamin Button) confere um ritmo alucinante à narrativa. As seqüências sucedem-se acompanhando os beats da trilha sonora. A ação avança e retorna cronologicamente. Percorre vários cenários, na mesma rapidez incontrolável com que o Facebook se difundiu.
Como os escritores beatniks, o protagonista Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) parece possuir um dínamo no lugar do cérebro. Daí falar em fluxo, turbulento e automático, mais rápido que o próprio pensamento, confundindo inclusive o espectador mais atento. Fala tão espontaneamente que não se importa com suscetibilidades alheias. Precisa expressar o turbilhão de idéias, doa a quem doer.
Mas se os beatniks eram vagabundos iluminados, errando pelas estradas em nome da liberdade e da arte, os criadores do século 21 não passam de nerds de Harvard. Os mestres de nosso tempo são prodígios incompreendidos e antissociais, apascentados num ambiente Harry Potter. Por isso mesmo, desprezam a sociedade "real" e seus "animais de fazenda". Se, para os beatniks, a vida ligeira era signo do nomadismo ético e estético, agora não vai além de multiplicador da fofoca, da intriga, do narcisismo. A estrada sem fim dá lugar à highway da informação. Os neo-beatniks navegam longas distâncias colados em suas cadeiras, comendo pizza e tomando cerveja. O desregramento da juventude dos 1950 é substituído pela caretice tirânica dos 2000, quando o mais prosaico deslize se converte overnight em escândalo, condenação moral e processo judicial. A América se converteu no pior pesadelo dos antigos libertários: naufragada em festas kitsch, empacada no falso glamour de fama e arrivismo. Esta, a cosmovisão de David Fincher.
Parte da crítica americana deslumbrada comparou o longa a Cidadão Kane. Um achatamento inaceitável. É verdade que o enredo discorre mediante tempos paralelos, que se trata de uma perquirição sobre a verdade íntima do protagonista, que o tema trabalha a progressiva degradação moral inerente à ascensão socioeconômica. Mas a analogia pode parar por aí. Faltam ao filme de Fincher todos os atributos que fazem de Cidadão Kane uma obra prima: a espessura do personagem principal, o inacabamento da verdade e sua moral, a narrativa fragmentária (e não meramente fragmentada), o casamento de forma e conteúdo.
Cá entre nós, Mark está mais para Ricardo III do que Charles Foster Kane. Peço a licença para ser condescendente na analogia com a peça. Eis um personagem rejeitado pelas mulheres, (socialmente) mutilado, movido pelo ressentimento, cuja vingança é subir o mais alto, provar o gênio e, uma vez lá em cima, escarnecer das criaturas inferiores. A Rede Social é a história da desforra da anomalia nerd contra a utopia loira.
Quando Mark triunfa e chega ao topo, percebe que não sobrou ninguém para compartilhar. A velha moral do tão rico, tão pobre. Foram todos varridos face à arrogância monstruosa. Traiu e abandonou mesmo o único amigo genuíno de seu Facebook. Que adiantam 100, 200 ou 600 "amigos" na rede social, se não se tem um único sem aspas? É o bilionário mais jovem do mundo, mas o que verdadeiramente queria, como todo monstro, era saborear a beleza e o amor autênticos.
É preciso desconfiar dessa interpretação pessimista levada a cabo por A Rede Social. Semelha bastante com o preconceito da velha mídia, para a qual as redes sociais não passam de antros de fofoca e egolatria. Os tais "bloguinhos sujos". É preciso reconhecer que, além de superexposição narcísica, as redes sociais efetivamente conectam as pessoas, encurtam as distâncias e mobilizam as paixões e os desejos numa onda coletiva. Isto pode resultar em campanhas de ódio e preconceito, mas também potencializar agendas democráticas e lutas globais. De um modo ou de outro, confere voz a muitos sem-voz. Existe um valor intrínseco à circulação de conteúdos, à facilidade de cada um não só transmiti-los, como também criá-los. Nada disso aparece, o longa concentra-se em ridicularizar a internet, seus usuários e criadores, dentro dos estereótipos. Ali desfilam o nerd antissocial (Mark), o indie bonzinho (Eduardo), o yuppie imoral (Sean, por Justin Timberlake), os WASP quadradinhos (gêmeos Winklevoss).
Por tudo isso, A Rede Social falha duas vezes: na pobreza dos personagens e situações, e na expressão do tempo da internet, ao contornar-lhe a força como partilha e liberdade.
Fonte: Quadrado dos Loucos
Os anos 1960 e a dialética da libertação
PICICA: "Além do combate contra a opressão econômica e política, colocou-se em debate a questão sexual, o racismo, a emancipação da mulher, os direitos humanos, a liberdade de expressão, entre outras questões. A perspectiva de uma revolução social colocava-se para além da transformação do sistema econômico e político." A dica do texto é de Dan Yung.
A dialética da libertação: contracultura e sociedade unidimensional
Marcuse teve como mira a perspectiva utópica de transformação da realidade existente
Publicado em 17 de novembro de 2010
Robespierre de Oliveira
A década de 1960 foi marcada por grandes conflitos e mobilizações sociais, nas quais a questão da liberdade era fundamental. Além do combate contra a opressão econômica e política, colocou-se em debate a questão sexual, o racismo, a emancipação da mulher, os direitos humanos, a liberdade de expressão, entre outras questões. A perspectiva de uma revolução social colocava-se para além da transformação do sistema econômico e político. O confronto de gerações tomou dimensões jamais imaginadas. A juventude questionava o modo de vida, propondo uma nova estética, novas roupas, novo comportamento, novas atitudes. Do “flower power” dos hippies à “imaginação no poder” das ruas de Paris, passando pelos Black Panthers, a juventude (operários e estudantes) elaborou diferentes níveis de sua perspectiva de mudança social e de libertação. Nesse contexto, Herbert Marcuse tornou-se conhecido de um público para além do meio acadêmico, por ser um defensor do movimento de libertação, em todas as suas formas: o movimento feminista, o movimento ecológico, o movimento operário, o movimento estudantil, o movimento negro, a guerra de libertação das colônias, a guerrilha latino-americana, o combate ao stalinismo e a luta contra o imperialismo, entre outros. Não só a postura política de Marcuse foi admirada, como também sua posição teórica. De fato, sua filosofia encontrou eco nos anseios de muitos jovens. Entretanto, Marcuse afirmava que o movimento de libertação da juventude não se baseava em suas teorias, mas nas próprias necessidades vitais dela.
“A recusa do intelectual pode encontrar apoio noutro catalisador, a recusa instintiva entre os jovens em protesto. É a vida deles que está em jogo e, se não a deles, pelo menos a saúde mental e capacidade de funcionamento deles como seres humanos livres de mutilações. O protesto dos jovens continuará porque é uma necessidade biológica. Por natureza, a juventude está na primeira linha dos que vivem e lutam por Eros contra a Morte e contra uma civilização que se esforça por encurtar o atalho para a morte, embora controlando os meios capazes de alongar esse percurso. Mas, na sociedade administrativa, a necessidade biológica não redunda imediatamente em ação; a organização exige contraorganização. Hoje, a luta pela vida, a luta por Eros, é a luta política.” (Eros e Civilização).
Clamor por libertação
O movimento dos anos 1960 resulta do contexto histórico, político, social e cultural. Havia a sombra dos horrores da guerra, das duas primeiras guerras mundiais, da possibilidade de uma catástrofe nuclear anunciada pela Guerra Fria, da guerra da Coreia e do Vietnã. A União Soviética entrara num processo de crise que a levaria à Perestroika e a seu fim em 1991. Krushev delatou os crimes de Stalin, após sua morte, na década de 1950. Isso fez com que países do bloco soviético tentassem libertar-se, como a Hungria em 1956 e a Thecoslováquia em 1968. Por outro lado, Cuba teve de se submeter à União Soviética para salvar sua revolução, a qual deu novo fôlego à luta contra o imperialismo norte-americano e às lutas contra o colonialismo, principalmente na África. Essa também foi uma época de grande desenvolvimento tecnológico, que popularizou o automóvel e a televisão e anunciou a robótica e o computador. Do ponto de vista cultural, avançou a indústria cultural ao mesmo tempo em que os jovens buscavam experiências rebeldes e alternativas, como o existencialismo de Sartre e Camus, os beatniks, os junkies, os punks dos anos 1950 e 1960, os hippies, as peças de Samuel Beckett, a pop arte, o rock’n’roll, o rhythm’n’blues, o cinema novo (seja brasileiro, a nouvelle vague, o cinema italiano, Bergman e o cinema japonês), entre outras. A necessidade dos jovens estava em não querer ir para guerra, em não ter uma vida medíocre, em explorar os potenciais criativos, em explorar o corpo e o prazer. Isso implica combater a moral, os costumes, as ideologias vigentes, assim como dedicar-se a um trabalho exaustivo e alienante. Para as mulheres, tratava-se de combater o machismo, assumir seu corpo (principalmente com a invenção da pílula anticoncepcional) e ter posições sociais. Para os negros, tratava-se de ter direitos civis (principalmente nos Estados Unidos e na África do Sul). De modo geral, era uma época clamando por libertação.
Marcuse, desde o início de sua obra, teve como mira a perspectiva utópica de transformação da realidade existente. Por “utopia”, entenda-se algo possível, embora ainda não realizado (cf. Ernst Bloch), e não a conotação do senso comum de “sonho impossível”. Em seu texto Sobre a Filosofia Concreta (1928), afirmava que a filosofia como atividade humana deveria preocupar-se com os homens. Em Filosofia e Teoria Crítica (1937), afirmou que a teoria crítica se encontra com o materialismo na preocupação com a transformação da realidade social e que essa se dá visando à felicidade material dos homens. Em Razão e Revolução (1941), postula que a teoria de Marx superou o idealismo hegeliano por pretender a realização da felicidade.
A felicidade
A questão da felicidade surge como medida da crítica à realidade existente. Considerando-se a crítica da economia política como a crítica das relações sociais, entende-se que o problema do modo de vida é produto dos próprios homens. O problema da humanidade, segundo Marx, surgiu quando as relações sociais entre os homens transformaram-se em relações econômicas, as quais pressupõem a desigualdade. Desde Platão, são muitos os filósofos que tentaram vislumbrar a possibilidade de uma sociedade humana mais harmoniosa. No caso do capitalismo, desde seu início, houve contestações a seu estabelecimento. As diversas utopias eram um protesto contra o modo de vida, tal como a contracultura dos anos 1960. Marx viu no sistema capitalista, graças ao desenvolvimento das forças produtivas, a possibilidade de superar a dominação do homem pelo homem (incluindo a dominação das mulheres e da natureza). Entretanto, apesar das bases materiais estarem dadas, a dominação ideológica mantém o sistema funcionando com todas as suas contradições. O grande problema para Marx estaria no obscurecimento da consciência de classe dos trabalhadores. A questão é: como a maioria se submete à exploração de uma minoria, sem coerção física? Diferentemente de outros sistemas econômicos, o trabalho no capitalismo é livre. A pressuposição de liberdade organiza o sistema ideológico de dominação.
Walter Benjamin foi um dos primeiros a perceber como os meios de reprodução técnica das mercadorias (incluindo a obra de arte) afetaram a estrutura social. Até o século 19, os trabalhadores não eram verdadeiramente consumidores, havia um grande fosso entre eles e as classes mais abastadas. Mesmo a obra de arte tinha um caráter diverso, poder-se-ia dizer elitista. Com a reprodutibilidade técnica, as mercadorias baixaram seu custo e passaram a ser acessíveis, integrando os trabalhadores de fato à ordem social. Comparado com o século 19, o século 20 insere os indivíduos no frenesi da ordem capitalista de tal modo que parece haver um déficit. A obra de arte perde sua aura, os homens perdem a capacidade de narrar, o efeito de choque impede os homens de desfrutar desinteressadamente da paisagem, a racionalidade torna-se cada vez mais instrumental. Marcuse critica o processo de reificação, em que os homens são tomados como coisas, ao afirmar que o corpo pode ser objeto de trabalho penoso, mas não do prazer. Nietzsche já criticara a moral cristã por seu culto ao sofrimento e negação do prazer e da felicidade. Freud escreveu que o processo civilizatório busca esconder o caráter animal dos homens, como a repressão à sexualidade.
Assim, a moral, a ideologia, a reificação, o processo de consumo, a racionalidade instrumental estão na base do processo de dominação que os próprios homens livremente atendem. A percepção dos frankfurtianos, entre outros, é que o processo de dominação capitalista não é apenas econômico ou político, mas envolve o todo da vida. A luta contra o capitalismo torna-se uma necessidade biológica em virtude do encurtamento da própria existência dos indivíduos, seja por meio de guerras, de consumo de pesticidas, de drogas químicas, de trabalho penoso, de asfixia psíquica. Christoph Türcke, em A Sociedade Excitada (2010), revela a sociedade contemporânea como a do masoquismo social.
Em O Homem Unidimensional (1964), Marcuse pergunta se a ameaça da catástrofe atômica pode garantir a liberdade, se se deve continuar a viver à beira do abismo. A luta por Eros, o princípio de vida, exige uma vida pacificada, contrária à ordem estabelecida da ameaça constante. Os jovens nos anos 1960 tentaram exprimir sua rebeldia e revolta contra a ordem e o modo de vida desde oferecendo flores aos militares até combatendo nas ruas. A contracultura buscava estabelecer meios alternativos da existência, assim como as antigas utopias. Alguns buscavam experiências em antigas culturas, como o uso de drogas para escapar da realidade opressiva. O surrealismo tem muita identidade com essas tentativas. “Sejamos realistas, exijamos o impossível.”
A revolução sexual, preconizada por Wilhelm Reich nos anos 1920, foi possível graças à pílula. As mulheres queimaram seus sutiãs contra a dominação machista. Marcuse apoiou o movimento feminista, o movimento ecológico e diversos outros. Mas ele tinha claro que o processo de contenção estava cada vez mais presente. Não à toa, um de seus últimos livros, Contrarrevolução e Revolta (1972), adverte para o perigo iminente da contrarrevolução. Não se pode esquecer do desfecho da Primavera de Praga, quando os tanques soviéticos sufocaram o desejo de liberdade dos tchecoslovacos. Ditaduras militares foram implantadas na América Latina e em outros continentes. A aids deu motivo para uma contrarrevolução sexual. A queda do Muro de Berlim, em 1989, reforçou o tema do fim das ideologias. Hoje as mulheres devem retroceder à moral religiosa. O clamor de libertação foi silenciado. As utopias são negadas. Mas as contradições não resolvidas ainda permitem pensar suas possibilidades.
“A contracultura arrebentou com o formalismo e com aquela ideia de que ‘tem que ser assim, assado’, como se aprende na escola. Tudo que a gente estudava, a gente pensava em cima: ‘Será que está certo ou errado?’. E antigamente não, estudava-se como sendo aquilo definitivo. A nossa geração questionou tudo. Nas minhas peças, por exemplo, o mais importante é a emoção, a explosão. (…) Mas esse negócio de paz e amor eu acho uma bobagem, porque se sofreu demais na contracultura. Esse negócio de casamento grupal… havia muito ciúmes, sofreu-se muito. Muita gente morreu por causa das drogas, muita gente se suicidou. Mas, como querem manter a imagem do paz e amor, ninguém conta essas coisas.” Leilah Assunção, dramaturga |
dezembro 05, 2010
Militarização da questão urbana - uma análise que vc não lerá na mídia convencional
PICICA: "Ora, Foucault sabia que, também no que diz respeito à “segurança”, populações e espaço são, sempre, indissociáveis - e, como se pode ver, as UPPs, ao mesclarem uma promessa de políticas públicas “sociais” (compensatórias…) com uma ocupação armada, apresentam, cristalinamente, uma dimensão “biopolítica”, para além das tradicionais ações meramente repressivas. Dessa combinação deriva, aliás, em grande parte, a sua ampla aceitação, inclusive por uma classe média “arejada”. Mas não se trata somente do “espaço”, em geral (na sua materialidade, ou como um “meio” em que operam redes e fluxos). Trata-se, muito propriamente, também de territórios e processos de territorialização (e desterritorialização). Territórios controlados por agentes diversos; territórios em escala microlocal (favela, bairro, conjunto habitacional…), que em parte se superpõem relativamente a outros territórios referenciados a outras escalas, em parte se justapõem uns aos outros; territórios que atritam uns com os outros e se sucedem, ao longo das fricções e alterações em matéria de relações de poder. A territorialidade conta, portanto, e muito; em todas as escalas, e em conexão com as políticas estatais de controle para além da “soberania” e da “disciplina”, da repressão, do “vigiar e punir”." (...) "Conforme demonstrou Jorge Zaverucha, e como eu também indiquei, a utilização das Forças Armadas para finalidades de controle social (sócio-espacial) interno ao país é algo que vem sendo preparado e ensaiado há muito tempo, desde o início da década de 90. Os riscos disso não são poucos, em um país marcado pela alternância de regimes autoritários explícitos (como em 1964-1985) e momentos de “democracia” representativa um tanto caricatural, na qual os direitos humanos de grande parcela da população são sistematicamente desrespeitados. Mas, como o medo é mau conselheiro, amplos setores da sociedade civil (a começar pela grande imprensa) se mostram crescentemente favoráveis a apoiar, e com cada vez menos ressalvas, a militarização explícita da questão urbana."
A “reconquista do território”, ou: Um novo capítulo na militarização da questão urbana
3 de Dezembro de 2010
Qual seria o significado das UPPs, no contexto da geopolítica urbana em curso, e que envolve diferentes aspectos? Por Marcelo Lopes de Souza [*]
A geopolítica urbana da “guerra ao tráfico”
A partir da desterritorialização dos traficantes de drogas de varejo [venda a retalho] da favela da Vila Cruzeiro (25 de novembro de 2010) e do Complexo de Favelas do Alemão (três dias depois), na Zona Norte do Rio de Janeiro, a expressão “reconquista do território” e outras equivalentes passou a ser fartamente utilizada por diferentes agentes do Estado. Nos dias imediatamente subsequentes àquele que o jornal O Globo denominou de “O Dia D da guerra ao tráfico”, a grande imprensa escrita, falada e televisionada ficou saturada de alusões à “estratégia territorial” adotada pela Secretaria de Segurança Pública do Estado do Rio de Janeiro, à importância da retomada do “controle territorial” por parte do aparelho de Estado e ao revés sofrido pelos traficantes ao terem perdido alguns de seus mais importantes (pela importância logística) territórios.
Muito embora mapas tenham sido já publicados muitas outras vezes em circunstâncias parecidas - por exemplo, mapas com informações, não raro de fidedignidade mais que duvidosa, sobre o número de traficantes armados em cada grande favela da cidade -, jamais se viu antes, nos grandes jornais (em especial n’O Globo e na Folha de São Paulo), tamanha profusão de mapas: alguns apenas com a localização dos “territórios a serem reconquistados” pelo Estado, outros com um acompanhamento da geografia do avanço das “forças da ordem”, e assim segue.
As metáforas bélicas, também, passaram a ser ainda mais abundantemente empregadas. “A Guerra do Rio” é uma expressão consolidada já há anos no jornal O Globo, e a Folha de São Paulo, O Estado de São Paulo e vários outros grandes jornais não ficam muito atrás. “Guerra”, “batalha”, “soldados do tráfico” e outras expressões, hoje já até corriqueiras, passaram a conviver com outras, mais desabridas, entre as quais se destaca o “Dia D”. Ironia das ironias: o complexo de favelas que, a partir do “Dia D”, se buscava “reconquistar”, se chama, precisamente, Complexo do Alemão. À diferença da Normandia ocupada pelas tropas do Terceiro Reich, contudo, os “inimigos”, agora, são pessoas nascidas no mesmo país que os “libertadores” (“libertação”, aliás, tem sido outra expressão muito empregada); na sua esmagadora maioria, esses “inimigos” são jovens negros e mulatos, muitas vezes franzinos, armados com enormes fuzis mas calçados com chinelos de borracha. A juventude pobre dos espaços segregados é, em última análise, o grande “inimigo” a se temer, real ou potencialmente, no imaginário das elites e da classe média.
O uso das metáforas bélicas, que já vem dos anos 80 e se intensificou na década seguinte - em especial depois da “Operação Rio (I)”, em 1994, a segunda e um dos hoje já numerosos episódios de emprego das Forças Armadas no combate à criminalidade quotidiana -, foi, agora, ainda mais estimulado pelo emprego mais decidido (e mais coordenado com o uso das forças policiais) das tropas federais, em ocasiões anteriores: blindados de diversos tipos dos fuzileiros navais, blindados do Exército, oitocentos homens da Brigada Paraquedista, helicópteros blindados da Força Aérea… Como se pode ver pelos jornais publicados nos últimos dias de novembro, o uso das metáforas guerreiras foi, também, complementado pela divulgação de ilustrações vistosas dos blindados e dos helicópteros utilizados. As comparações, constantemente feitas, entre o “arsenal” dos criminosos e o armamento das Forças Armadas, assim como entre o número estimado de “soldados do tráfico” e o efetivo das forças conjuntas a serviço do Estado, tinham um subtexto que, na boca de alguns comandantes militares (como o Comandante do Batalhão de Operações Especiais, o famigerado BOPE da polícia fluminense, celebrizado pelos filmes “Tropa de Elite” e “Tropa de Elite 2”), às vezes foi explicitado: os traficantes não têm nenhuma chance, que se rendam enquanto é tempo. Uma pergunta que praticamente não se fez: o fato de, durante décadas, eles terem “desafiado” o Estado, como gosta de se expressar a grande imprensa, não teve algo a ver com a corrupção e, para além disso, com a própria lógica do Estado (e do capitalismo)?… Mais uma vez, deixou-se na sombra o tema das viscerais articulações entre o legal e o ilegal, a “ordem” e a “desordem”.
A frase acima foi empregada, no dia seguinte à “reconquista” da Vila Cruzeiro, pelo subchefe operacional da Polícia Civil do Rio de Janeiro, delegado Rodrigo Oliveira, e variantes dela foram utilizadas também pelo governador Sérgio Cabral Filho e por outras “autoridades”. Que seja do meu conhecimento, nenhum dos especialistas (com ou sem aspas) em segurança pública que desfilaram, em sucessão frenética, naqueles dias de fins de novembro, pelas telas de televisão ou pelas páginas dos jornais, lembrou-se de observar o profundo significado simbólico dessas palavras.
De fato, a “comunidade” nunca se “pertenceu”. Embora largamente desassistida e, obviamente, bastante estigmatizada pela classe média e pelo próprio Estado e pela grande imprensa, a tutela estatal, exercida de modo que em geral mesclava (ou alternava) a brutalidade (arbitrariedades da polícia) e o clientelismo mais rasteiro, não deixou de se fazer presente. Apesar de serem as favelas largamente desassistidas em matéria de provimento de serviços básicos e infraestrutura técnica e social, uma frase como “o Estado sempre esteve ausente [das favelas]” é retórica e politicamente compreensível, mas, em última instância, pouco rigorosa: seja pelas incursões da polícia, seja por meio das malhas do clientelismo, o Estado sempre lançou os seus tentáculos sobre os espaços segregados. Por outro lado, cada vez mais, ao longo dos anos 80, mas mais ainda a partir da década de 90, essa tutela passou a ser disputada e teve de se arranjar com a tutela exercida pelos chefetes microlocais do tráfico de varejo - representantes miúdos do capitalismo criminal-informal.
No decorrer das décadas, os traficantes de varejo, regularmente extorquidos por policiais, passaram a se arranjar com os agentes do Estado também de várias outras maneiras, em uma promiscuidade que se tornou regra geral: intermediação entre políticos (ou candidatos) e as “comunidades”, em época de eleição ou não; interferências menos ou mais “toleradas”, “negociadas” quotidianamente, junto a programas governamentais, como o Favela-Bairro (urbanização), com a finalidade de evitar intervenções que pudessem causar estorvos à segurança ou aos negócios dos traficantes; e por aí vai. Não chegaram, contudo, ao ponto de se organizarem para eleger seus próprios representantes junto às câmaras de vereadores ou à Assembleia Legislativa. Isso ficou para as “milícias”, esquadrões da morte formados por (ex-)policiais e (ex-)bombeiros.
Nos últimos anos, as “milícias” que operam no Grande Rio intensificaram a expulsão de traficantes de várias grandes favelas e a venda de “proteção” à população pobre, estabelecendo padrões de intimidação e extorsão que já chegaram, inclusive, a alguns bairros da cidade formal. Ao que tudo indica, as “milícias” representam um outro patamar do capitalismo criminal-informal no Rio de Janeiro, no que se refere ao comércio de drogas de varejo e a outras atividades econômicas: em vez de apenas extorquir traficantes, policiais e ex-policiais passaram a desterritorializar os “criminosos sem uniforme” (“criminosos de uniforme” é como a população pobre do Rio de Janeiro, obviamente não sem razão, muitas vezes se refere à polícia) e a operar, eles mesmos, diferentes tipos de negócios ilícitos. Ironicamente, entre esses negócios ilícitos (e ao lado da venda de “proteção” contra os traficantes) está, ao menos em alguns casos, o próprio tráfico de drogas. Também do ângulo (sócio)político a ascensão das “milícias” vem representando um novo e grave momento na história do Rio: diferentemente dos “esquadrões da morte” de épocas passadas, os “milicianos” de hoje largamente se autonomizaram, não se contentando em prestar serviços para comerciantes de periferia ameaçados por pequenos bandidos e assustados; passaram, eles mesmos, a operar sistematicamente negócios, com base na territorialização (controle espacial) exercido sobre certas áreas e suas populações. E, como já se disse, já começaram a eleger seus próprios homens de confiança para exercer mandatos legislativos.
No Rio de Janeiro, há muito tempo que a população, descrente de uma polícia reconhecidamente corrupta e (e, em parte, porque) deficientemente remunerada, equipada e treinada, faz brincadeiras do tipo: “Socorro! Chama o ladrão, que a polícia vem aí!” (Notadamente para a população das favelas, espremida entre a cruz e a caldeirinha, os traficantes de varejo, às vezes, realmente representam quase que um mal menor - coisa, aliás, além da compreensão da classe média, que, por conta disso, acostumou-se a acusar os favelados, entre outras coisas, de “coniventes” com os traficantes, como se fosse uma questão de escolha.) Em face das “milícias”, é de se perguntar: no caso de espaços controlados não por criminosos em sentido mais corriqueiro, mas sim por (ex-)policiais corruptos e criminosos, o que resta, aos olhos da população pobre, de credibilidade do Estado, a começar por sua face repressora? E mais: o que se poderá esperar, no longo prazo, caso a “instabilidade” do varejão [venda a retalho] do tráfico semiorganizado (constantes e sangrentas disputas territoriais, na verdade disputas por mercado e pontos logisticamente estratégicos) seja substituída por uma razoável “estabilidade” de uma “paz miliciana”, flanqueada por diversos arranjos e acumpliciamentos com a face formal do Estado capitalista?… São questões como essa que eu, preocupado sobretudo com as consequências em matéria de margem de manobra para os movimentos sociais emancipatórios, levantei em meu livro Fobópole [1].
“Pertencentes” ao Estado (em sua face formal), aos chefetes microlocais do tráfico de drogas ou a “milicianos”, as “comunidades”, de fato, nunca se pertenceram plenamente.
O papel da grande imprensa tem se revelado crucial e, pode-se dizer, estratégico, ao longo deste mais recente capítulo da militarização da questão urbana.
A (re)produção ampliada dos sentimentos de medo e insegurança da população é indescolável, como procurei enfatizar em Fobópole, do tripé constituído pelo mercado da segurança (que fabrica armas, vende carros com blindagem especial e oferece uma legião de vigilantes particulares, mas também constrói “condomínios fechados”, shopping centers e outros símbolos da autossegregação da elite e da classe média alta), pelo sistema político-eleitoral (que cada vez mais explora o medo do eleitorado, seja em relação ao terrorismo - como nos Estados Unidos -, seja em relação à criminalidade violenta ordinária - como no Brasil) e pelo mercado da informação. No momento, observa-se, no Rio de Janeiro, uma interessante mudança de tom por parte da mídia, em especial por parte da TV Globo (e da Globonews, de TV a cabo) e do jornal O Globo: em vez de, fundamentalmente, explorar os fatos relativos à criminalidade violenta, conferindo ao Rio de Janeiro um destaque parcialmente desproporcional (uma vez que, no que se refere a vários tipos de crimes violentos, a começar pelos homicídios, desde a década de 80 que se pode facilmente constatar como outras capitais, por exemplo Recife, geralmente apresentaram índices mais elevados que o Rio), a mídia “global” passou a investir maciçamente no que poderia ser chamado de a construção de um “épico” fortemente ideológico: as Forças do Bem contra as Forças do Mal, o “Dia D”, a colaboração e o apoio da população (por meio do “Disque Denúncia” e, também, constatável mediante pesquisas de opinião)…
Corações e mentes (os corações muito mais que as mentes) vêm sendo inusitadamente mobilizados para dar suporte de massas às “operações de guerra” empreendidas pelo Estado. A Rede Globo, muito embora tenha, timidamente, começado a noticiar, a partir de 30 de novembro, relatos de abusos das forças policiais contra moradores da Vila Cruzeiro e do Complexo do Alemão, não deixou de produzir um estilo de cobertura jornalística que, muito mais do que ser acriticamente simpático às ações de “reconquista” em curso, tem se revelado até operacionalmente simbiótico com o Estado e quase indissociável de sua dinâmica.
O estilo de outras empresas jornalísticas não tem sido muito diferente, se bem que a Folha de São Paulo (ou um ou outro articulista da Folha, mas não todos) venha se mostrando, a esse respeito, um pouco mais comedida e um pouco menos sensacionalista. Uma pequena matéria de um dos articulistas da Folha (Nelson de Sá), publicada em um cantinho da página C5 da edição de 29/11/2010, traz, porém, o que pode ser reputado como uma das chaves para o nosso entendimento da construção do “épico” acima mencionado:
E prossegue assim o articulista:Ameaçada pela Record no Rio, a Globo derrubou parte da programação regular a partir de quinta, repetindo a cobertura da enchente que em 1966, em cinco dias, com Walter Clark, a estabeleceu como a TV da cidade.
Assim foi até ontem, com a tomada do Complexo do Alemão […] - e sua transmissão ao vivo bateu a Record por grande margem.
A cobertura global […] se fundiu ao próprio Estado, em engajamento semelhante ao da Fox News no Iraque. Sua repórter chegou ao Alemão ao lado da polícia. […]
O discurso de refundação do Estado nas áreas retomadas foi único, da cobertura como das autoridades na transmissão. […] No dizer do relações públicas da Polícia Militar, “um novo tipo de guerra, também é uma guerra midiática”.
Poderíamos dizer: é, essencialmente, e em vários sentidos, uma “guerra midiática”…
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Notícias do reassentamento de refugiados palestinos no Brasil
PICICA: “O reassentamento é uma das soluções duradouras para os refugiados e uma importante ferramenta da proteção internacional. O Brasil é um país modelo na região não só por receber refugiados no marco da Declaração de Cartagena, mas também por aceitar refugiados por meio de um mecanismo de emergência”
Refugiados palestinos completam três anos de reassentamento no Brasil
Há três anos, o governo do Brasil abriu as portas do país para um grupo de 108 refugiados palestinos. Entre setembro e novembro de 2007, homens, mulheres e crianças vítimas da guerra do Iraque e que viveram por quatro anos no campo de refugiados Ruweished, na Jordânia, desembarcaram no país para iniciar um novo período em suas vidas.
Atendidos pelo Programa de Reassentamento Solidário do governo brasileiro, os diferentes núcleos familiares foram reassentados no interior de São Paulo e do Rio Grande do Sul e atendidos por organizações não-governamentais associadas ao programa.
Em sua casa, no Rio Grande do Sul, o casal de refugiados palestinos Faez Abbas e Salha Nasser colhe temperos no quintal, acompanhados de uma agente de integração local. Foto: ACNUR.
Um estudo recente realizado pelo ACNUR no Brasil revelou que mais de 70% da população adulta economicamente ativa está envolvida em atividades de geração de renda. Com maior facilidade de integração, 100% das crianças estão matriculadas no sistema de ensino e já dominam o idioma português. Muitos refugiados se casaram com brasileiras e alguns estão solicitando que seus familiares venham morar no Brasil.
“O reassentamento é uma das soluções duradouras para os refugiados e uma importante ferramenta da proteção internacional. O Brasil é um país modelo na região não só por receber refugiados no marco da Declaração de Cartagena, mas também por aceitar refugiados por meio de um mecanismo de emergência”, afirma Andrés Ramirez, representante do ACNUR no Brasil. O mecanismo de emergência, denominado fast-track, permite que refugiados em grave risco possam ser reassentados no país em 48 horas.
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Pedro Casaldáliga, místico do Século XXI
PICICA: "Si yo tengo hambre, ése es un problema material; si otro tiene hambre, ese es un problema espiritual" (...) "la pobreza material de muchos es el resultado de la pobreza espiritual de unos cuantos encumbrados, que no quieren observar lo que sucede más allá de sus recintos" (...) "El día en que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la humanidad".
Pedro Casaldáliga - Foto: Sérgio Lima (4.nov.2003)| 05-12-2010 |
Pere Casaldáliga, místico del Siglo XXI
Adital
Podría parecer que, al calificar a Pere Casaldáliga de "místico", estamos forzando o bien la personalidad de este obispo subversivo o bien el sentido del término "místico", o ambas cosas a la vez. Así sería, en efecto, si el término designara retraimiento y arrobo. Pero si por "místico" entendemos, como se ha de entender, una persona conmovida en el alma por el dolor y la belleza, una persona de ojos iluminados, de oídos atentos, de corazón apasionado, de labios inspirados, una persona enamorada de Jesús y airada por la injusticia hasta el arrebato, entonces Pere Casaldáliga es un místico excepcional. Un "místico desconcertante" (B. Forcano, Pere Casaldáliga 278), eso sí, pero yo no sé si alguna vez habrá habido un solo místico que no haya desconcertado, que no haya desafiado toda suerte de convenciones políticas y religiosas.
Hace unos años le preguntaron a Pere cuál sería su ideal de vida, y él respondió más o menos así: "Me gustaría vivir una vida contemplativa en medio de una comunidad indígena" Pues bien, eso que le gustaría ser y vivir, creo que eso es lo que ha sido y vivido en el fondo este obispo rebelde, este militante poeta, este contemplativo activista, este discípulo de Jesús, profeta y místico, místico y profeta.
Dicho esto, voy a señalar algunos rasgos de esta mística desconcertante del obispo de São Felix de Araguaia.
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Doroti, a doce radical
PICICA: "Quando eu a conheci, no final dos anos 70, em Manaus, ela já era uma militante das causas impossíveis e das sonhadas utopias. (...) Estava cercada de índios de diversas etnias, com quem assinara um pacto de sangue, doando a eles suas energias, sua inteligência e uma vontade danada de viver e de lutar. (...) "Naquela longa e tenebrosa noite, de censura e repressão, de medo e silêncio, eram poucas as vozes que se levantavam em defesa dos índios, das terras invadidas, das culturas sufocadas, das línguas proibidas e dos etnosaberes discriminados."
DOROTI, A DOCE RADICAL
José Ribamar Bessa Freire
05/12/2010 - Diário do Amazonas
Quando eu a conheci, no final dos anos 70, em Manaus, ela já era uma militante das causas impossíveis e das sonhadas utopias. Foi num evento organizado pelo Conselho Indigenista Missionário (CIMI), na Casa Jordão. Estava cercada de índios de diversas etnias, com quem assinara um pacto de sangue, doando a eles suas energias, sua inteligência e uma vontade danada de viver e de lutar.
De onde é que aquela freirinha tão miudinha tirava tanta força e coragem? Naquela longa e tenebrosa noite, de censura e repressão, de medo e silêncio, eram poucas as vozes que se levantavam em defesa dos índios, das terras invadidas, das culturas sufocadas, das línguas proibidas e dos etnosaberes discriminados. Doroti entrou de cabeça na luta, com aquela radicalidade e aquela fé inabalável que só os profetas costumam ter, na melhor tradição que vem de Bartolomeu de Las Casas. Seu entusiasmo era contagiante.
Nesse processo de luta, encontrou Egídio Schwade, com quem se casou. Dois entusiasmos altamente explosivos, que incendiavam a todos nós que deles nos aproximávamos. Juntou-se a fome com a vontade de comer: Doroti e Egídio. Ficaram tão entrelaçados no compromisso inabalável de luta e de entrega total, que ninguém sabia mais onde é que um começava e onde o outro terminava.
Doroti, a eterna missionária, a doce radical, tinha aquela doçura do mel de abelha que o casal passou a cultivar num pequeno sitio no município de Presidente Figueiredo (AM). Os novos apicultores realizaram uma experiência no meio da capoeira, combinando criação de tambaqui, com criatório de aves e plantação de hortas, árvores frutíferas, mandioca, alface e feijão de corda. E cultivo de flores, é claro. Para as colmeias.
No início da construção do PT, lá estavam os dois. De tempos em tempos, quando nossos caminhos se cruzavam, ela aparecia com mais um filho no colo: Adu, Ajuri, Maiká, Maiá, Luiz. Agora, ela se foi, levada por um AVC traiçoeiro, mas tenho a impressão de que vou encontrá-la em qualquer lugar, ali onde houver alguém brigando por uma boa causa.
As sementes de Doroti
A notícia da partida de Doroti me foi dada pela bióloga, militante ambientalista e pesquisadora da Embrapa, Elisa Wandelli, que assina o belo artigo abaixo reproduzido, intitulado “As sementes de Doroti Mueler Schwade”. Diz Elisa:
A indigenista, agroecologista e militante socioambiental Doroti Alice Mueler Schwade com sua sensibilidade e determinação é uma das grandes construtoras de conhecimento para a sustentabilidade da Amazônia. “A índia-branca” Doroti, nasceu em Blumenau, SC, e veio para a Amazônia nos anos 60 como uma jovem e idealista freira para lutar pela emancipação dos povos indígenas. Posteriormente, casou-se com o também idealista indigenista Egídio Schwade e juntos semeiam alternativas para a soberania dos povos e para o respeito a todas as formas de vida da Amazônia.
As sementes de amor e de sustentabilidade de Doroti Schwade não são contaminadas com agrotóxicos, herbicidas, inseticidas, não são transgênicas e nem precisam ser semeadas com adubos químicos. As sementes de Doroti valorizam a vida, a soberania econômica e política dos povos, a força das mulheres e o meio ambiente e são regadas com a integração da sabedoria tradicional e popular e do conhecimento cientifico e muito amor.
Doroti transita com completo domínio entre o saber científico e o popular, sabe fazer uma inteligente integração entre a ciência libertadora e as práticas tradicionais dos povos da Amazônia e é uma incansável educadora e construtora participativa de conhecimentos para a sustentabilidade. Grande experimentadora agroecóloga, compartilha seus conhecimentos com as comunidades amazônidas, com os movimentos sociais e com todos os órgãos de pesquisa, extensão e ensino que buscam a sustentabilidade.
Sua filosofia de uso dos recursos naturais, de organização social e comunitária e de economia solidária e suas práticas agroecológicas e de criação de abelhas nativas no sítio da família em Presidente Figueiredo fazem parte de todos os cursos da Embrapa, do INPA, UFAM, IFAM e UEA que tratam da sustentabilidade rural. Doroti nos ensina que a agricultura deve produzir vida e não a morte dos igarapés, a infertilidade do solo, o desmatamento das florestas, a perda do conhecimento tradicional e alimentos que degradam a saúde humana. Ensina-nos que a verdadeira economia solidária começa com a mesa farta, diversa e saudável de nossas famílias e de nossos vizinhos.
Doroti nos alerta que povos soberanos se alimentam de seus produtos regionais, realizam agricultura sem dependência de agrotóxicos e adubos químicos, usam sementes que não perderam a capacidade de se multiplicar anualmente para enriquecer a indústria agroquímica e integram conhecimentos científicos e tradicionais em prol da qualidade de vida. Doroti demonstra que apesar de sua dedicada militância e magistério em prol de um mundo melhor, o principal papel social que homens e mulheres podem desempenhar para este fim é formar crianças éticas, humanitárias que valorizem a diversidade social e todas as formas de vida.
Doroti e Egídio Schwade constituíram uma família com cinco maravilhosos filhos, todos eles cidadãos que sabem amar e respeitar e que constituem um exemplo de vida para a transformação social e a qualidade de vida para sua comunidade e para a Amazônia.
Hoje, membros de movimentos socioambientais, indígenas, feministas, agroecologistas, das pastorais sociais, os que constroem uma ciência libertadora e os cidadãos éticos estão de luto pela passagem de Doroti Schwade. No entanto, todos temos muito a saudar e a agradecer pelo seu exemplo de vida e pela constante luta em prol de um mundo melhor.
As homenagens estão sendo realizadas na Igreja de sua comunidade em Presidente Figueiredo, cujo altar consiste de uma enorme pintura do rosto do lendário cacique Maroaga com lágrimas escorrendo devido à construção da BR 174 e da hidrelétrica de Balbina dentro do território Waimiri-Atroari, o que quase causou a extinção do combativo povo Kiña. Os Waimiri-Atroari e os demais povos da Amazônia perderam hoje uma grande aliada contra os impactos de obras faraônicas como a BR 174, BR 319, a hidrelétrica de Balbina, as hidrelétricas do Madeira e as do Xingu.
Consola-nos saber que entre as mais belas sementes de Doroti continuará frutificando entre nós sua maravilhosa família cujos filhos, Adu, Ajuri, Maiká, Maiá, Luiz e o queridíssimo companheiro Egídio Schwade continuaram exercendo dignamente suas cidadanias e nos mostrando que outra Amazônia é possível.
Fonte: TAQUIPRATI
O primeiro Claude Chabrol, por Bruno Cava
PICICA: "Nas Garras do Vício (Le Beau Serge), de 1958, foi o seu primeiro longa-metragem. Embora mais lembrados como deflagradores do movimento sejam Os Incompreendidos (Truffaut, 1959) e Acossado (Godard, 1960), ou mesmo O Signo do Leão (Rohmer, 1959), foi Chabrol o autor do primeiro filme a introduzir a nouvelle vague."
1er succès de Claude Chabrol
"Nouvelle Vague" cinématographique des années 60
"Nouvelle Vague" cinématographique des années 60
O primeiro Claude Chabrol.
Crítica: Nas Garras do Vício (Claude Chabrol, França, 1958)
O cineasta francês Claude Chabrol morreu em setembro deste ano, aos 80 anos. Educou-se nas selvagens noites cinéfilas da Cinemateca Francesa, em Paris, onde se apaixonou por Fritz Lang, Jean Renoir, Howard Hawks, Robert Aldrich, Nicholas Ray e sobretudo Alfred Hitchcock. Sobre a poética cinematográfica do último, escreveu influente livro que já nasceu clássico. Participou dos Cadernos de Cinema originários, a lendária revista de crítica fundada, em 1951, por André Bazin e Jacques Doniol-Valcroze, cerzindo o grupo de diretores que, na década seguinte, seria conhecido por nouvelle vague: Jean Luc Godard (1930- ), Jacques Rivette (1928- ), François Truffaut (1932-1984) e Eric Rohmer (1920-2010).
Nas Garras do Vício (Le Beau Serge), de 1958, foi o seu primeiro longa-metragem. Embora mais lembrados como deflagradores do movimento sejam Os Incompreendidos (Truffaut, 1959) e Acossado (Godard, 1960), ou mesmo O Signo do Leão (Rohmer, 1959), foi Chabrol o autor do primeiro filme a introduzir a nouvelle vague. O longa ganhou o prêmio Jean Vigo e um panegírico nos Cadernos: "Que importa se não conseguimos abrir todas as portas? o importante é nos deixarmos conduzir por ele pelos caminhos do sonho".
Nas Garras do Vício é um filme de mise-en-scène, bem ao gosto da patota nuvelevaguesca. Isso quer dizer que o núcleo da composição está no trabalho do diretor. É só ele --- e não o roteirista ou o produtor --- quem assegura o caráter autoral do cinema. Num filme de mise-en-scène, se esforça conscientemente para afirmar um estilo, para impregnar a narrativa de escolhas, filiações e sutilezas que marcam a sua singularidade na história do cinema. Trata-se de um como filmar, de um certo olhar, de uma determinada maneira de escrever com a câmera.
Essa caracterização do estilo não depende propriamente da seleção de uma temática ou gênero, porque, para a nouvelle vague, o cinema enquanto arte adere a qualquer assunto e a qualquer gênero. Pode-se perfeitamente fazer um filme magistral sobre assuntos frívolos e temas banais. Para comprovar a tese, é isso que será feito por essa escola de cineastas --- veja-se Acossado, por exemplo, e seu enredo pulp policialesco.
Nas Garras do Vício toma por assunto o reencontro de dois amigos de infância, François e Serge, depois de muitos anos, quando um deles retorna à cidade natal para se recuperar de uma tuberculose. A amizade se tensiona, à medida que não são mais os mesmos, que trilharam diferentes caminhos, num conflito crescente ao redor de uma adolescente local, Marie. O roteiro é simples, o drama marcha sem maneirismos, e a fotografia se consome nas locações plácidas da cidadezinha, tomando os nativos por figurantes. Um dos protagonistas, Serge (Gérard Blain) é sacado direto do panteão de Nicholas Ray, numa atitude à James Dean. Toda essa economia de elementos para permitir que o trabalho de direção ocupe o primeiro plano.
Chabrol pontua a ação com temas musicais do cinemão clássico. Chama a atenção a pouca naturalidade das músicas em relação ao filmado, o que, aos poucos, se mostra deliberado. A estranheza dá lugar à percepção de um jogo com regras próprias, em que significados musicais auferem novos sentidos diante das imagens.
A movimentação de câmera é tão obsessivamente artesanal, que parece ter sido pensada toda de antemão, de ponta à ponta. Daí os enquadramentos precisos, os travellings elegantes, os golpes oportunos de câmera, tudo para inervar planos-seqüências com o máximo de semântica. Chabrol aproveita cada detalhe da paisagem, a posição do horizonte, a existência de um espelho ou uma janela, a luz ambiente, e tira disso tudo uma sintaxe cinematográfica que é e será seu estilo mesmo.
Repare-se, por exemplo, na seqüência que começa com François (Jean-Claude Brialy) sentado, tomando café-da-manhã no refeitório da pousada. A dona da pousada chega, serve o pão e o café, volta para dentro da casa. Então François percebe que faltou o açúcar, e pede em voz alta para ela retornar e completar o serviço. Mas a dona não volta e, estranhamente para alguém tão solícito a história toda, manda ele mesmo ir buscar no balcão. François se levanta e aí entendemos o porquê disso: Chabrol quer filmá-lo pelo espelho, otimizando o espaço cênico. Pensamos que é exibicionismo, mas não. Quando François efetivamente pega o pote de açúcar, depara-se de supetão com a diabólica Marie (Bernardette Lafont), que o diretor colocara no fora-do-plano e que aparece quando a câmera vai buscar a trajetória de François. O balé de enquadramentos e lances é absolutamente singular e mostra a forma tão pessoal de Chabrol contar esses pequenos acontecimentos.
Impressiona o fato de Nas Garras do Vício ser o filme de estréia. Denso e conciso, Claude Chabrol formula uma poética realista sem renunciar à beleza, numa utopia cuja concretização só pode dar-se no âmago do real mesmo, de sua simplicidade e sua agudeza.
Nas Garras do Vício, 1958, França, Claude Chabrol, 35mm, 87 min.
Em DVD pela Lume Filmes (lançamento em novembro de 2010).
Fonte: Quadrado dos Loucos
dezembro 04, 2010
À la folie... pas du tout - Have you Forgotten
PICICA: Cinema e psicanálise : “A Erotomania consiste na convicção delirante de um sujeito de que outra pessoa está apaixonada por ele. Esta convicção delirante, baseada no pensamento EU O AMO PORQUE ELE ME AMA; dá provas, sinais, mensagens... pode ganhar proporções tais, a ponto de o sujeito desviar-se das próprias pulsões de auto-conservação, em detrimento do Outro do amor, destinatário de sua paixão". Sheila Abramovitch (Via Facebook)
Audrey tautou in À la folie... pas du tout - Music by Red House Painters
Observatório da Imprensa faz balanço da cobertura
PICICA: Alberto Dines dá a cara pra bater com sua abordagem singular sobre o conflito urbano provocado pela cumplicidade entre traficantes "pé-de-chinelo" e os setores corruptos da polícia carioca. Acho problemático o uso da expressão "terrorismo" para tipificar a conduta crimininosa dos "marginais" ligados ao tráfico contra os "marginais" incrustados no aparelho policial. Não surpreenderá se a direita levantar como bandeira a criação de leis anti-terror. Também parece duvidoso que o triunfalismo da mídia seja mero reflexo de uma população cansada de ver o Estado apanhar na luta contra o tráfico, e que viu essa volta por cima como um alívio para o sofrimento das camadas mais pobres do Rio de Janeiro. Há mais coisas entre o céu e a terra do que foi produzido pela cobertura triunfalista (grifo nosso). Uma coisa que não se sabe, por exemplo, é se a classe média aceitaria a invasão do seu território, onde vive uma parte expressiva dos consumidores de drogas. Pode-se argumentar que, neste caso, trata-de apenas de consumidores, como se todo o abastecimento estivesse concentrado nos morros da cidade maravilhosa. Aliás, digno de nota, foi o reconhecimento de um ex-oficial do BOPE, durante a cobertura da Rede Globo, de que se os usuários deixassem de consumir drogas durante um mês, seria quebrada a estrutura econômica do tráfico. Os usuários agradecem e cobram pelo fim da criminalização a que estão sujeitos. Ora, o reconhecimento de que o consumo é um fato social, deveria ensejar o aprofundamento da discussão da liberação de drogas, taxação da produção através de impostos, oferta de tratamento para o consumidor patológico, medidas que somadas contribuiram para o efetivo desmonte da gigantesca estrutura criminosa que une traficantes a diversos agentes do aparelho de estado. Foi graças às críticas formuladas à cobertura triunfalista que a mídia passou a incorporar um fato incômodo que estava sendo varrido para debaixo do tapete: são reais as chances das "milícias" terem obtido vantagens com a limpeza de alguns territórios, alterando a geografia do tráfico e abrindo novos espaços para a "venda de serviços". Caso o governo do Rio de Janeiro continue dando mole para a corrupção policial, as ações na Vila Cruzeiro e no Complexo do Alemão serviram apenas para salvaguardar o êxito da Copa 2014. Tanto assim, que dada a incompetência governamental, o Exército brasileiro está sendo chamado para garantir a paz nesses territórios. Oxalá a missão não descambe para o cenário que tomou conta do México. Seria trágico. De todo modo, estão aí as críticas de Dines e do seu Observatório da Imprensa, que podem ser vistas aqui e lidas em "O balanço da cobertura".
Programa sobre a onda de terror tomou conta do Rio de Janeiro a partir de uma série de ataques de traficantes de drogas.
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