dezembro 02, 2013

"Will Potter: "El poder está aterrorizado por el potencial de los movimientos sociales"" (Público.es)

PICICA: "En pleno siglo XXI y en el seno de las sociedades occidentales que se jactan de ser democráticas, el miedo y la represión se revalorizan como armas empleadas por gobiernos y multinacionales para frenar los movimientos sociales que persiguen cambios. Al menos, esta es la teoría que defiende en conversación telefónica con Público Will Potter, conocido escritor y periodista independiente estadounidense sin pelos en la lengua."

Will Potter: "El poder está aterrorizado por el potencial de los movimientos sociales"

"La mayoría de los activistas de este país no van a ser perseguidos por la ‘Ley de Seguridad Ciudadana', pero la intención es asustar a los ciudadanos, lograr que se mantengan en silencio", asegura el conocido periodista e investigador, que denuncia la criminalización de los movimientos sociales 

ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL 

El periodista Will Potter.-

El periodista Will Potter.-EVERGUIDE



En pleno siglo XXI y en el seno de las sociedades occidentales que se jactan de ser democráticas, el miedo y la represión se revalorizan como armas empleadas por gobiernos y multinacionales para frenar los movimientos sociales que persiguen cambios. Al menos, esta es la teoría que defiende en conversación telefónica con Público Will Potter, conocido escritor y periodista independiente estadounidense sin pelos en la lengua. 

Autor de media docena de libros y conferenciante habitual en decenas de universidades dentro y fuera de las fronteras de EEUU, Potter ha estampado su firma en publicaciones como The Los Angeles Times, o The Washington Post, y entre los días 23 y 25 de este mes visitó nuestro nuestro país para promocionar su nueva obra: Green Is the New Red (Los Verdes son los nuevos Rojos) en la que analiza la criminalización de los movimientos sociales.  

El espionaje de la NSA, la persecución de Edward Snowden y Julian Assange o la asociación de terrorismo a reivindicaciones sociales que los poderes se empeñan en defender son algunos de los temas que preocupan a Potter, que rechaza frontalmente normativas como la nueva Ley de Seguridad Ciudadana de Rajoy, que considera "increíblemente peligrosa".

¿Podría explicar el título del libro que ha estado promocionando estos días en España? ¿Por qué Los Verdes son los nuevos Rojos?


En este trabajo comparo el uso que se hace hoy del lenguaje para señalar y marcar a los activistas políticos como terroristas con el periodo de McCarthy, el Red Scare o Miedo a lo Rojo que tuvo lugar en EEUU tras la Segunda Guerra Mundial. No digo que lo que pasa hoy sea lo mismo que lo que ocurrió entonces, pero hay ciertas similitudes, y conocer esta realidad ayuda a entender como han sido criminalizadas las protestas ciudadanas, especialmente en el caso de los defensores de los animales y activistas medioambientales, señalados como la principal amenaza nacional en Estados Unidos. La razón de ser del libro es mostrar lo que he descubierto a través de mis investigaciones: las técnicas que las corporaciones utilizan, cómo se están propagando a otros países y cómo se centran en los defensores de los derechos de los animales y los ecologistas en EEUU. Hay una tendencia a la criminalización de todas las protestas, y creo que lo que está ocurriendo a quienes se manifiestan por los derechos ciudadanos sirve como ejemplo.


Políticos y policías dicen que algunas de estas acciones pueden ser constitutivas de delito. ¿Suelen quebrantar la ley estas protestas? Me refiero a las reivindicaciones de ecologistas, pero también a las de otros grupos como el 15-M. Ellos aluden a que los activistas incumplen la ley, ¿tienen argumentos para hacer esta afirmación?

Es cierto que en cada movimiento social en la historia ha habido personas que han incumplido la ley; no es algo nuevo, pero lo que está pasando es que esa etiqueta, esa marca, se está usando para justificar nuevas leyes que no se limitan a afectar a quienes literalmente están infringiendo la ley. En mis investigaciones en particular he visto como esta etiqueta del ecoterrorismo se ha utilizado con los grupos más militantes, algunos ilegales, para pasar a usarse contra los principales movimientos pro derechos animales o ecologistas. Creo que el mensaje que subyace a estos hechos debería preocupar a todos los ciudadanos, porque afecta a todas las sociedades...Y es que la represión está diseñada para extenderse a más organizaciones y movimientos sociales.

En el libro alerta de cómo el FBI está usando sus recursos para luchar contra los movimientos ecologistas. ¿Puede probarlo? ¿Está ocurriendo esto con otros movimientos sociales?


En respuesta a la segunda pregunta: sí, está pasando con otros movimientos sociales, pero en base a lo que dice el Gobierno los movimientos por los derechos animales y ecologistas se han convertido en la máxima prioridad del FBI, son su objetivo prioritario. En relación a la primera pregunta, sobre cómo probarlo... Hablan abiertamente de esta realidad. El FBI habla de esto en comparecencias ante la prensa o ante el Congreso. En mis trabajos he compartido documentos obtenidos de fuentes abiertas que muestran de manera algo más detallada cómo ha ocurrido todo esto, y es importante enfatizar que no hay una conspiración secreta ni nada similar: esto es algo público, están orgullosos de cómo lo están haciendo.

Hablando de cómo se utiliza la palabra terrorista y otros términos que criminalizan estos movimientos en EEUU... Hace un año, varios miembros del Gobierno de Mariano Rajoy compararon protestas ciudadanas en las que los ciudadanos se manifestaban frente a los domicilios de figuras políticas con el terrorismo de ETA. En las últimas semanas, el mismo Gobierno ha anunciado su decisión de crear una normativa bautizada como Ley de Seguridad Ciudadana , que castigará a los activistas que escalen edificios para colocar pancartas con multas de entre 1.000 y 30.000 euros. ¿Son éstos ejemplos del mismo fenómeno, la misma realidad que usted denuncia en su libro?

Es exactamente el mismo fenómeno. Las tácticas de criminalización a las que aludo en mis trabajos no siempre se incluyen en una misma ley, sino que se plasman en distintas normativas, distintos casos judiciales. Creo que el único rasgo novedoso de esta nueva ley del Gobierno español es que incluye todos estos aspectos al mismo tiempo, pero muchos de ellos son idénticos a la realidad que describo en el libro: señalar como objetivos a los manifestantes, restringir las protestas, intentar ilegalizarlas o poner en el punto de mira a los activistas de Greenpeace que cuelgan una pancarta en lo alto del Congreso. La nueva ley española me ha resultado impactante porque no me había percatado de hasta qué punto se habían extendido estas tácticas. Sabía que había muchos aspectos parecidos, especialmente con el modo en que los ecologistas y defensores de los derechos de los animales han sido perseguidos.... Esta ley es increíblemente peligrosa.

La nueva ley de Rajoy establecerá multas de entre 30.000 y 600.000 euros para quienes protesten sin permiso o registren imágenes de policías mientras trabajan. ¿Son estas penas similares a las aplicadas en EEUU o allí son incluso peores?

La diferencia es que en EEUU muchas de estas normativas han puesto énfasis en enviar a los activistas a la cárcel en vez de conformarse con imponer multas desproporcionadas, que también son habituales en nuestro país. Lo peor es que se proponen muchas iniciativas al respecto, normativas que han perseguido la constitución de la desobediencia civil pacífica como un delito que puede acarrear penas de hasta diez años de prisión. También tengo entendido que en España quieren ilegalizar que se comparta información en los medios de comunicación social sobre concentraciones no autorizadas... Es distinto, pero creo que el propósito común es asustar a la gente. La mayoría de los activistas de este país no van a ser perseguidos por esta nueva ley, pero la intención es asustar a la gente, que tenga miedo de enfrentarse a estas situaciones, lograr que se mantengan en silencio. Es la misma razón que ha motivado estas tácticas en EEUU.

¿Por qué quieren asustar a la gente? ¿Tienen miedo a las reacciones, a la repercusión de las protestas ciudadanas que vemos hoy?

El poder está aterrorizado por el potencial de los movimientos sociales. En los últimos tres años hemos visto grandes cambios a nivel internacional en asuntos como la atención a los problemas medioambientales, o en el modo de hablar sobre problemas económicos, gracias a movimientos como Occupy Wall Street. Ellos cambiaron el modo de tratar estos asuntos en EEUU. Sé que en España ha habido campañas similares, y creo que los poderosos están aterrorizados por el potencial que existe en estos movimientos, capaces de poner en pie a toda la sociedad. Tienen miedo de lo que podría ocurrir si la sociedad actuara en base a estos valores.

Ha seguido las actividades de Occupy Wall Street, y ha oído hablar de la actividad del 15-M. ¿Qué huella han dejado estos movimientos casi tres años después de su nacimiento? Cada vez suelen acudir menos personas a la mayoría de las concentraciones del 15-M. ¿Dónde es evidente el impacto de estos movimientos sociales?

Ocurre lo mismo en EEUU. La gente ya no ocupa espacios públicos, pero no creo que esta sea la única prueba, la única demostración de la importancia de estos movimientos. Más importante que la ocupación de un espacio público es el cambio en la agenda pública que ha tenido lugar. Al inicio me resultaba chocante la velocidad con la que los medios mayoritarios internacionales comenzaron a hablar sobre clases, sobre economía, sobre la igualdad económica y el poder ciudadano en EEUU. Haber logrado introducir estos temas en la agenda pública es un cambio muy radical, y ha ocurrido gracias a movimientos como Occupy Wall Street. El verdadero impacto de estos movimientos es que hicieron públicos estos problemas que hoy siguen siendo tratados. La tensión y la frustración con el poder de las grandes corporaciones en EEUU está creciendo, sigue creciendo cada día...

Cuando Edward Snowden hizo públicas las primeras informaciones sobre las escuchas de la NSA, los líderes europeos pusieron el grito en el cielo y pidieron explicaciones. Cinco meses después, Europa no ha hecho suficientes preguntas y EEUU no ha dado suficientes respuestas. ¿Por qué? ¿Sabían en Bruselas lo que estaba pasando?

Estas revelaciones tuvieron el poder de desestabilizar a todo el Gobierno de EEUU. Literalmente, no somos capaces de entender el verdadero impacto de lo que Estados Unidos parece haber estado haciendo; cuanta más información sale a la luz, mayor es el daño. Creo que esa es la razón por la que Snowden ha sido duramente perseguido, por la que Julian Assange y WikiLeaks han sido ferozmente perseguidos, en un intento del Gobierno de desviar la atención y no enfrentarse a estos asuntos. Si quieres una respuesta más directa: se niegan a responder porque no quieren que la gente conozca las respuestas.

También hay quien afirma que Europa no está haciendo suficientes preguntas. Hace algunas semanas, una delegación del Parlamento Europeo viajó a Washington para obtener respuestas de la Administración Obama sobre los juegos de espías de la NSA. Tuvieron reuniones con Apple, con congresistas, senadores... Pero volvieron sin respuestas. No fueron capaces de decir: "sí, efectivamente han espiado a ciudadanos europeos", o "no, no ha ocurrido". Por lo que respecta a EEUU, ¿está el espionaje de la NSA en la agenda pública?

Es un tema recurrente, pero a menudo no se trata de la manera más crítica. Casi todos los americanos están familiarizados con la historia, pero no existe una gran preocupación social por la vigilancia. No creo que haya sido debidamente investigado o seguido por los medios, y sólo unos pocos periodistas han formulado preguntas sólidas al Gobierno sobre lo que está ocurriendo. No ha tenido la atención que se merece.

Hasta este momento era posible utilizar internet y las redes sociales sin censura en nuestro país, pero como usted mismo ha señalado el Gobierno quiere castigar la difusión de concentraciones no autorizadas en el marco de la reforma del Código Penal. ¿De qué forma podrían los ciudadanos emplear armas como internet y las redes sociales para lograr mejores resultados?

Es una gran pregunta. Vivimos en un entorno en el que es imposible no utilizar las poderosas herramientas de las que disponemos, pero su uso también ha sido criminalizado, y está claro que gobiernos y corporaciones utilizan la red de redes para espiarnos, para obtener información sobre nosotros. Creo que es importante que usemos estas herramientas, pero debemos tener claras las consecuencias, y ser conscientes de que la información que proporcionamos puede ser utilizada por empresas y gobiernos. En mi trabajo resulta especialmente difícil: como periodista independiente requiero de estas herramientas para difundir mis artículos, para que los ciudadanos conozcan mi trabajo, pero escribo sobre la vigilancia y la represión, y siento una creciente reserva al hacer uso de estas herramientas.

Es paradójico.

Si, es difícil, no quiero... No me imagino un mundo en el que la gente no usase estas poderosas herramientas, pero tenemos que ser más cuidadosos al hacerlo.

Usted se describe como un periodista independiente. En este caso no debe soportar la censura de un medio mientras trabaja, pero imagino que tratando estos temas habrá recibido presiones por parte de gobiernos y organizaciones. ¿Es así?

Sí. Desgraciadamente, esta es una gran verdad. La razón por la que he escogido mantener mi independencia es que me permite escribir sobre varios temas de manera muy crítica, y creo que no sería posible si hubiese seguido trabajando en periódicos. Como resultado, no tengo un medio que me respalde, del que pueda depender. Han monitorizado mis discursos, mi web, mis entrevistas, y he descubierto que el FBI tiene documentos que me relacionan a mí y a mi labor periodística con el terrorismo. Aún así, esto no es nada comparado con las experiencias de otras personas que he recopilado en el libro, pero me da problemas. El hecho de escribir sobre estos temas también me ha convertido en un objetivo.

¿Quién ganará la batalla? ¿Los intentos de gobiernos y corporaciones de criminalizar las reivindicaciones sociales o las protestas ciudadanas y la libertad de prensa?

Es importante recordar que la razón por la que esto está ocurriendo en España, en EEUU y en otros países es que estos movimientos sociales están siendo muy efectivos, suponen una amenaza para el poder corporativo y han logrado sacar a la luz cuestiones profundas relacionadas con nuestra concepción del poder en los sistemas democráticos. Creo que hay un mayor apoyo social a estos asuntos hoy en día. La represión siempre va a ir en aumento, y creo que la gente debe ser consciente de ello, pero ocurre porque tenemos un potencial enorme, porque pequeños grupos de ciudadanos han demostrado ser capaces de lograr importantes objetivos, y creo que este poder seguirá creciendo. La gente debe recordar que el objetivo de estas prácticas es asustarnos, que incluso si no eres un manifestante o activista no importa, porque ellos son las personas más afectadas sólo de manera inmediata. La lucha por los derechos civiles y ciudadanos afecta a todos, y es importante levantarse para apoyar a estos grupos ahora, antes de que gobiernos y corporaciones pongan su punto de vista en otros movimientos y continúe la criminalización.

Fuente: Público.es

"A tecnologia e a ressignificação das imagens" (Cineclube Ciência em Foco)

PICICA: "Após um extenso mapeamento de diversas tecnologias de vigilância e monitoramento, Fernanda comentou a particularidade dos smartphones, que possuem câmera e acesso à internet. Na medida em que permitem uma contra-visualidade, os smartphones são ferramentas que podem atuar como uma espécie de resistência às tecnologias de controle, oferecendo uma contra-vigilância. Foram citados os exemplos dos protestos políticos que ocorreram em escala mundial desde 2010, até os recentes acontecimentos na cidade do Rio de Janeiro. A imensa circulação de imagens promovida pelos milhares de indivíduos, com uma lógica distribuída, não hierárquica, produz uma paisagem audiovisual articulada a uma nova espécie de arquivo, uma nova cena imagética, não mais restrita às grandes corporações ou instituições que tradicionalmente detêm a produção de imagens."

A tecnologia e a ressignificação das imagens


A sessão de outubro do Ciência em Foco apresentou o filme Imagens da prisão (Gefängnisbilder - Alemanha, 2000), de Harun Farocki, seguido da palestra Técnicas e estéticas da vigilância: corpo, imagem e máquina, ministrada por Fernanda Bruno, professora do PPGCOM e do Instituto de Psicologia da UFRJ. O filme de Farocki serviu como ponto de partida para uma conversa bastante atual em torno das tecnologias de vigilância e o uso político das imagens. No filme, o diretor recupera imagens de arquivo associadas à dinâmica de controle de várias instituições, como as prisões, as escolas, os asilos manicomiais, e produz uma montagem que as articula com cenas resgatadas da história do cinema. O resultado, à primeira vista estranho – já que as imagens institucionais não são feitas para serem contempladas esteticamente –, vai aos poucos se mostrando como uma potente forma de discutir o poder das imagens e também promover um olhar crítico sobre elas. Com este método, Farocki traça uma pequena história da vigilância, desde as sociedades modernas e disciplinares e chegando até o mundo contemporâneo – desde a arquitetura das prisões, passando pela chegada das câmeras de vigilância até os atuais softwares de monitoramento dos espaços, que hoje invadem a vida cotidiana nas grandes cidades. Fernanda comentou aspectos destas tecnologias de controle e suas estratégias de disciplinarização dos sujeitos. Desdobrando sua análise para além do filme, Fernanda apontou outras tecnologias associadas à vigilância, agora no espaço informacional da internet. As ferramentas de busca e redes sociais dependem cada vez mais do rastreamento das informações pessoais que os usuários fornecem em sua navegação.

Após um extenso mapeamento de diversas tecnologias de vigilância e monitoramento, Fernanda comentou a particularidade dos smartphones, que possuem câmera e acesso à internet. Na medida em que permitem uma contra-visualidade, os smartphones são ferramentas que podem atuar como uma espécie de resistência às tecnologias de controle, oferecendo uma contra-vigilância. Foram citados os exemplos dos protestos políticos que ocorreram em escala mundial desde 2010, até os recentes acontecimentos na cidade do Rio de Janeiro. A imensa circulação de imagens promovida pelos milhares de indivíduos, com uma lógica distribuída, não hierárquica, produz uma paisagem audiovisual articulada a uma nova espécie de arquivo, uma nova cena imagética, não mais restrita às grandes corporações ou instituições que tradicionalmente detêm a produção de imagens.

A dinâmica da circulação das imagens pode, em situações de conflito como as recentes, oferecer uma resistência ao aparato de vigilância que historicamente penetrou no cotidiano. Foi o caso, por exemplo, da contra-vigilância com relação à polícia, quando manifestantes filmam a ação policial em protestos, e o produto da filmagem é utilizado para desmentir versões oficiais dos fatos. De acordo com Fernanda, temos hoje um outro tipo de observador, um observador distribuído, com uma dinâmica descentralizada que desafia os sistemas hierarquizados de visão e os discursos das instituições convencionais. Desde as provocações trazidas pelas imagens colocadas em relação por Farocki, pode-se entrever e pensar um cenário contemporâneo que embaralha e confunde a paisagem convencional da vigilância, na qual havia uma separação mais definida entre os vigilantes e os vigiados. Fiquem ligados: em breve a palestra estará online na íntegra em nosso Videocast.





Fonte: Cineclube Ciência em Foco

dezembro 01, 2013

"No Brasil tudo vira pó" - Bruno Cava. Escrito com André Barros.

PICICA: "O helicóptero com a cocaína não foi manchete da Rede Globo. O deputado e o senador não foram colocados sob suspeita. Não foi denunciado nenhum vínculo do senador, do deputado ou da Rede Globo com o Cruzeiro, famílias de oligarcas, o candidato Aécio Neves, a CBF, o sumiço do Amarildo, e muito menos a violência cotidiana racista do estado pretextada por um estado de guerra que o Jornal Nacional legitima."
 
No Brasil tudo vira pó
 
Escrito com André Barros.


chacrinha

O helicóptero era do deputado. O piloto era do deputado. O piloto era funcionário da Assembleia Legislativa de Minas. Num cargo por indicação do deputado. De acordo com o piloto, o deputado sabia do voo e o autorizou. O dinheiro usado pra abastecer era da cota do deputado.

Nessa história, só a cocaína não tem dono. 443 kg da pasta-base de cocaína, que vira duas vezes mais no varejo. A apreensão, sozinha, corresponde a 5% de todos os confiscos de cocaína no ano passado, quando chegou perto de 20 toneladas. O senador que é pai do deputado também tem usado a sua cota parlamentar. O Senado desembolsou, até agora, R$ 104 mil para encher o tanque do mesmo helicóptero. Para o transporte dos 443 kg, o piloto recebeu R$ 106 mil do copiloto, que o teria “pressionado” a fazer o pobre serviço.

No ano passado, foi descoberto um esquema de fraude em licitações para a alimentação para presos em Minas e Tocantins. A empresa é do irmão do senador. O valor envolvido foi estimado em R$ 166 milhões e o caso está no STJ. O nome da operação policial é “Laranja com Pequi”. A laranja é um fruto híbrido, criado na antiguidade a partir do cruzamento da cimboa com a tangerina. Laranja, no masculino, significa testa de ferro, o “idiota útil” que realiza uma negociação escusa e ilícita em nome de algum poderoso oculto. O pequi é nativo do cerrado brasileiro e pode ser comido com arroz, mas o fruto in natura deve ser manuseado com cuidado, por causa dos finos espinhos.

A lei estabelece para o tráfico de drogas uma pena entre 5 e 15 anos em regime fechado. O Brasil hoje tem 125 mil presos por tráfico de drogas. É o maior subgrupo da população carcerária brasileira, de 514 mil. Isto significa que, em média, cada traficante no Brasil foi preso com 0,16 kg da droga. Ou seja, prendendo-se 2.781 traficantes se chega a 443 kg de cocaína apreendida.

Um preso em regime fechado custa R$ 2.700,00 por mês. 2.781 presos por tráfico consomem R$ 90 milhões por ano dos cofres públicos. Gastam-se anualmente R$ 90 milhões para manter um número de presos cuja droga traficada equivale à quantidade de droga apreendida no helicóptero. Só em licitação fraudada para pagar comida de preso, estão em questão R$ 166 milhões, 54% a mais.

Pedro Abramovay foi exonerado da Secretaria Antidrogas do governo Dilma em janeiro de 2011, depois de opinar favoravelmente a penas alternativas para pequenos traficantes de droga que sejam primários. Na ocasião, seu chefe, o ministro da justiça José Eduardo Cardozo criticou-o com veemência. José Eduardo Cardozo, recentemente, anunciou a federalização da repressão contra as manifestações populares que, desde junho, têm levado o Brasil a outro patamar de democracia. A principal composição das manifestações é de jovens que, indignados com o sofrimento de viver numa grande cidade, têm raiva e resistem.

O problema das drogas, no Brasil, é tratado como guerra. Guerra tem inimigos e mortos e toda uma economia que a sustenta. É um grande negócio e uma grande máquina de triturar gente. A guerra às drogas produz dezenas de milhares de vítimas e nunca conheceu a democracia racial. Um que também não conheceu a democracia racial foi Amarildo. Nem Douglas. Nem Paulo.

O Congresso brasileiro, onde atua o senador pai do deputado, está muito distante de seguir o Uruguai para legalizar a maconha, embora seja uma substância menos “perigosa” do que o álcool, o tabaco, o açúcar, o sal, o ciclamato de sódio e o amido industrializado. Até pouco tempo atrás, a marcha da maconha era criminalizada. A principal composição da marcha são jovens que, não podendo fumar em casa, vivem na rua a opressão cotidiana e, por isso, têm raiva e resistem.

O deputado do helicóptero é filho do senador que é cartola influente do Cruzeiro. Foi presidente em várias gestões recentes, assim como o seu irmão, tio do deputado. O Cruzeiro é o atual campeão brasileiro de futebol. O Brasil realizará a Copa de 2014. A Copa de 2014 é o cartão de visitas do novo Brasil. Envolve bilhões em estádios, obras viárias, verbas de publicidade e direitos de transmissão. Os cartolas dos grandes clubes mandam no futebol brasileiro. A CBF é um cartel com ramificações políticas e midiáticas. Jogadores e árbitros organizaram o movimento “Bom Senso Futebol Clube”,  para contestar o caráter antidemocrático da organização do futebol.

A transmissão da Copa custará, em equipamentos exigidos pela FIFA, R$ 1,2 bilhões dos cofres públicos. Na TV aberta, a Rede Globo monopoliza os direitos de transmissão da Copa. A Rede Globo se mantém historicamente graças ao dinheiro público, na forma de verbas de publicidade, favorecimentos, subsídios e investimentos diretos. A Rede Globo se criou na ditadura segundo uma estratégia de nacionalizar a propaganda pró-regime e contra o terrorismo, quer dizer, contra o dissenso. Semana passada, a lei do terrorismo foi aprovada numa comissão do Congresso, onde atua o senador.

Em 2013, a Copa das Confederações foi o pano de fundo para manifestações que, desde junho, têm levado o Brasil a outro patamar de democracia. A multidão está gritando “Não vai ter Copa” e cantando “A verdade é dura, a Rede Globo apoiou a ditadura”. O Jornal Nacional é o principal instrumento da nacionalização da ditadura que, como Amarildo, Douglas e Paulo comprovam, não acabou. O Jornal Nacional retratou as manifestações como infestadas por mascarados que cometem “atos de vandalismo”, promovem “quebra-quebra” e pertencem à “organização criminosa.”

O helicóptero com a cocaína não foi manchete da Rede Globo. O deputado e o senador não foram colocados sob suspeita. Não foi denunciado nenhum vínculo do senador, do deputado ou da Rede Globo com o Cruzeiro, famílias de oligarcas, o candidato Aécio Neves, a CBF, o sumiço do Amarildo, e muito menos a violência cotidiana racista do estado pretextada por um estado de guerra que o Jornal Nacional legitima.

Como, até agora, tem se mostrado impossível colocar a culpa nos black blocs ou nos mensaleiros, a culpa vai se fixando… no copiloto. O copiloto, de 26 anos, expiará as culpas. O copiloto tampouco tem a ver com dinastias da cartolagem, fraudes milionárias de licitação, compadrios e campanhas para a presidência ou os direitos de transmissão, gastos e lucros projetados para a Copa de 2014, que nada têm a ver com o caso.

Nada do que aqui escrito obviamente tem a ver com nada. A boa consciência nacional vai bem e obrigado. Esculhambado é este artigo. Esculhambadas são as manifestações, a marcha da maconha e a democracia. No Brasil, tudo o que destoa vira pó.

Fonte: Quadrado dos Loucos

"Economías del afecto / economías afectivas: hacia una crítica spinozista de la economía política" (Anarquia coronada)

PICICA: "La producción de la indignación es una tarea difícil, no va sólo contra la necesidad percibida del modo de producción capitalista sino contra los modos en que nuestros deseos mismos, nuestros esfuerzos más íntimos en perseverar en nuestro ser, han sido producidos por el capitalismo. Desde esta perspectiva, la provocación central de Spinoza a una crítica de la economía política no es el comentario aislado sobre el poder del dinero, sino la tesis fundamental de que los hombres “se creen libres porque son conscientes de sus propias acciones e ignorantes de las causas por las cuales están determinados” (E. III, p. 2, e.). Esta afirmación contrasta con cualquier afirmación del supuesto deseo por el capitalismo, el deseo de consumir bienes, etc. como su justificación; tales deseos son meramente efectos tomados como causas. Su dimensión destructiva, su pars destruens, está bien claro; lo que no está tan claro, sin embargo, es cómo constituye un proyecto político afirmativo. El punto de partida, más allá de la dificultad de reconocer el modo como ya estamos determinados, es el reconocimiento por parte de Spinoza de que en aquellas cosas que aumentan nuestra dicha, y alejamos aquellos pensamientos que nos debilitan y entristecen. Esta tendencia afectiva no sólo explica por qué “luchamos por nuestra servidumbre como si fuera la salvación”, sino también por qué continuamos, contra toda prueba, creyendo que llegará el momento en que el sistema económico actual recapacitará y nos recompensará por nuestros esfuerzos. Además, toda transformación radical no sólo debe romper las líneas de articulación que entrelazan al esforzarse con el trabajo, la felicidad y el consumo, debe producir otras dichas, otras formas de esforzarse. Una revolución es tanto una reorientación tanto de nuestras relaciones afectivas como de las relaciones sociales y no puede ser una cosa sin la otra."

(Ponencia presentada por Jason Read en la conferencia Historical Materialism, Londres 2013. Traducida por Sebastián Touza)



Antonio Negri sostiene que “en la era posindustrial la crítica spinozista de la representación del poder capitalista corresponde más a la verdad que el análisis de la economía política”. Muchas de los retornos contemporáneas hacia Spinoza dentro del pensamiento marxista han seguido esta trayectoria, alejándose de la crítica de la economía política en dirección hacia las críticas de la ideología o, en el caso de Negri, de la representación del poder. Tal vez esto no es sorprendente; es más fácil hacer conexiones entre la crítica de Spinoza a la superstición y las teorías de la ideología que hacer conexiones entre su comprensión de los deseos y de la voluntad de consumo con la producción. Así como Spinoza ofreció una crítica incisiva de las ideologías religiosas, monárquicas e incluso humanistas de su época, tuvo poco que decir, al menos directamente, sobre el capitalismo emergente. El dinero sólo es mencionado una vez en la Ética, donde es definido como el objeto universal de deseo que “suele ocupar el alma de la multitud con la mayor intensidad” (E. IV, ap. XXVIII). Mientras que semejante enunciado se cruza con las críticas de la codicia y la transformación capitalista del deseo, sigue siendo parcial e incidental al desarrollo de una crítica spinozista de la economía política.

Frédéric Lordon ha sostenido que el punto de intersección entre el pensamiento de Spinoza y Marx no debe buscarse en la relectura de la superstición como ideología, o incluso en la afirmación aislada de la dimensión afectiva del dinero. Se encuentra en cambio en una intersección más profunda entre la subjetividad y la economía. Como sostiene Lordon, la teoría spinozista del conatus, del esfuerzo por permanecer en su ser que define a cada cosa, es el punto de conexión entre la ontología o antropología spinozista y una crítica marxista de la economía política. Esta no es la conexión sostenida en algunas apropiaciones de derecha de Spinoza, o en rechazos desde la izquierda, que ven en el conatus la afirmación del interés propio que subyace a todas las acciones humanas. El esfuerzo de las cosas por permanecer en su ser que plantea Spinoza no coincide con el individuo que maximiza utilidades subyacente en la economía contemporánea. Como sostiene Lordon, el conatus se esfuerza, pero aquello por lo que se esfuerza, los objetos que considera deseables y las relaciones que busca están ellas mismas determinadas por su capacidad de ser afectadas. Este postulado ontológico y antropológico fundamental tiene como corolario una teoría social en la que cada modo de producción debe ser considerado como un problema particular de “colinearización”, una articulación particular de su esforzarse con el esforzarse de los individuos que lo componen.

Una introducción a lo que Lordon llama “colinearización” puede encontrarse en la teoría de la acumulación primitiva de Marx, una teoría que trata en la misma medida sobre la transformación de los hábitos de la subjetividad y sobre la transformación económica.[1] Marx definió lo primero con respecto al capitalismo de la siguiente manera: “El avance de la producción capitalista desarrolla una clase obrera que, por educación, tradición y hábito, considera a los requisitos de ese modo de producción como leyes naturales y autoevidentes”.[2] Esta habituación, la reorientación del esforzarse está, al menos al principio, basada en una reorganización del deseo básico de supervivencia, de perseverar en el propio ser. Incluso debe entenderse que este deseo, un deseo que no es otra cosa que autopreservación, está estructurado. El concepto del conatus en Spinoza está libre de todo naturalismo, de cualquier reducción del esforzarse a una lucha por la vida. Es precisamente porque el conatus carece de una teleología, no se esfuerza más que por aquello a lo que está determinado a esforzarse, que es simultáneamente singular y relacional.[3] El fundamento relacional del contatus incluye, en la interpretación de Lordon, no sólo a los otros inmediatamente presentes y su composición afectiva, sino a todo esforzarse pasado que estructura y determina las instituciones.[4] En tanto que el deseo inmediato de supervivencia, la necesidad de comida y refugio, subyace al trabajo asalariado, este esforzarse “inmediato” debe ser apartado de otros medios de supervivencia, de su conexión con otras formas preexistentes de supervivencia o  del simple acto de tomar cada uno lo que necesita. La descripción que hace Marx de la “acumulación primitiva” no es sólo destrucción del común y acumulación de riqueza, es también la destrucción de la idea misma de una existencia no fundamentada en la mercancía y la forma-salario. Se trata de una acumulación primitiva del conatus.[5] La historia de cada institución, de cada práctica, es la destrucción de ciertos modos de esforzarse y la creación, o la canalización, de otras formas. La naturaleza no crea naciones ni economías. Ningún orden social está fundado en un esforzarse natural o, mejor dicho, todos los órdenes sociales lo están; la diferencia está en cómo se articula ese esforzarse, en sus objetos y actividades.

Si el capitalismo tiene como característica distintiva separar a los trabajadores de los medios de producción, entonces esta separación altera radicalmente la inmediatez de la necesidad y el deseo. El hambre puede impulsar a la gente a trabajar, pero ese trabajo siempre estará desfasado con respecto a la inmediatez de ese deseo.[6] Lordon sostiene que la transformación fundamental necesaria para traer al presente la composición afectiva de Spinoza es la separación fundamental entre el esforzarse, la actividad y su objeto. Esta separación de los medios de producción es menos una pérdida fundamental, como ocurre en las descripciones de la alienación, que una transformación fundamental de la actividad, de lo que significa dedicarse a la autopreservación o al trabajo. Hay una indiferencia a la actividad en sí, los objetivos de la actividad particular están despojados de sus sentidos, sus orientaciones particulares al bien y el mal, lo perfecto y lo imperfecto. En tanto podemos unirnos afectivamente a cualquier trabajo particular, cualquier tarea particular, que desarrolle nuestro potencial y nuestras relaciones, que se convierta en la causa de nuestra dicha, esto es secundario con respecto al deseo y la necesidad de dinero. El trabajo concreto se subordina al trabajo abstracto. Existe así una escisión afectiva en el corazón del proceso de trabajo, entre el posible amor por mi propia actividad, sus dichas concretas, y sus resultados, su intercambiabilidad abstracta. Lo que podríamos llamar la composición afectiva del trabajo es cómo, en un momento dado, estos dos aspectos son valuados o devaluados, cuánta dicha se busca en la actividad del trabajo misma, o cuánta se busca en términos de la acumulación que hace posible. Este desplazamiento entre actividad y objeto es complicado, tanto causa como efecto, de las relaciones cambiantes de esperanza y miedo en un momento histórico dado.

Lordon ofrece un boceto de esta historia de la composición afectiva del trabajo, enmarcada en tres períodos; primero el período correspondiente a la acumulación primitiva y el advenimiento de la subsunción formal; seguido por el fordismo y el neoliberalismo. En el primer período, el de la acumulación primitiva del conatus, la simple falta de una alternativa es suficiente, el esforzarse es determinado por el miedo a padecer hambre. Como escribe Marx, el modo capitalista de producción depende en parte de “los impulsos del trabajador a la autopreservación y la propagación”.[7] En el nivel más fundamental, todo lo que tiene que hacer el capitalismo es destruir cualquier alternativa, restringir el común [commons] y tomar medidas enérgicas contra aquellos que se esfuerzan en realizar su existencia fuera del trabajo asalariado. El segundo, el fordismo, está definido por la intersección de dos transformaciones: la separación de la actividad de toda dicha intrínseca y el investimiento afectivo del consumo. El trabajo es simplificado y fragmentado, despojado de los placeres y del virtuosismo. Este es el trabajo de la línea de montaje. Al mismo tiempo se expande la esfera del consumo. El célebre “día de cinco dólares” de Ford aumentó la capacidad de gasto de los consumidores.[8] La composición afectiva del fordismo podría describirse como una reorganización fundamental del conatus, del esforzarse, desde el trabajo, de la actividad, y hacia el consumo. La actividad del trabajador es fragmentada, hecha parte de un todo que la excede, para convertirse tanto en pasividad como en actividad. La tristeza del trabajo, su agotamiento, es compensada por las dichas del consumo. Esta transformación de un investimiento afectivo en el trabajo a un investimiento afectivo en el consumo podría describirse también como un desplazamiento de la dicha activa, la dicha de la capacidad propia de actuar y de la transformación de la acción, a la dicha pasiva. Los afectos dichosos pasivos son aquellos que aumentan nuestra potencia de actuar, mientras que permanecen fuera de nuestro control. Los placeres del consumo, el consumismo, pueden comprenderse como dichas pasivas, prometen cierto aumento de nuestra potencia, de nuestras dichas y deseos, pero lo que nunca pueden brindar, lo que nunca puede venderse, es la capacidad misma de producir activamente nuevos placeres.

El compromiso fordista puede así distinguirse de las posteriores, posfordistas o neoliberales, articulaciones de afectos, transformaciones que pueden también describirse por medio de una transformación del trabajo y el consumo. En términos generales, estas transformaciones pueden describirse inicialmente como un desmantelamiento de la seguridad y la estabilidad del trabajo. El compromiso fordista acarreaba consigo una dimensión de estabilidad, producida por las negociaciones colectivas y la centralidad del contrato.[9] El neoliberalismo, tal como lo define Lordon, es primero que nada una transformación de las normas y estructuras que organizan y estructuran la acción. Como tal es fundamentalmente asimétrico, los trabajadores están expuestos cada vez a más riesgos, mientras que los capitalistas, específicamente los que se ocupan del capital financiero, son liberados de los riesgos clásicos de la inversión.[10] Esta pérdida de seguridad para el trabajador cambia fundamentalmente la dimensión afectiva del dinero. Ya no es un objeto de esperanza, el medio posible para realizar los propios deseos, sino que se convierte en aquello que repele el miedo. El dinero se convierte en parte del deseo de seguridad, la única seguridad posible: las habilidades y acciones propias no tendrán ningún valor en el futuro, pero el dinero siempre lo tendrá.[11] Puede entenderse este desplazamiento del fordismo al neoliberalismo como un desplazamiento de un régimen de esperanza (matizada con miedo) a un régimen de miedo (matizado con esperanza). La esperanza y el miedo no pueden separarse, pero eso no significa que una determinada composición afectiva no esté definida por una más que por el otro. De este modo, es posible sostener que la precariedad se comprende mejor como un concepto afectivo. Es menos una cuestión de cierto desplazamiento objetivo en el estatus de la seguridad que un desplazamiento en cómo se perciben el trabajo y la seguridad.[12] Si la precariedad puede ser usada para describir adecuadamente la vida económica contemporánea es menos porque todos están trabajando con algún tipo de contrato temporario o de media jornada, aunque estos son significativos, que porque un sentido constante de inseguridad impregna a todas las situaciones laborales.[13] La precariedad afecta incluso al empleo estable por medio de su transformación tecnológica; siempre se puede estar trabajando o al menos en contacto con el trabajo y una ansiedad generalizada impregna la totalidad del trabajo, a medida que las mediciones más indirectas de la productividad reemplazan a la productividad en la línea de montaje.[14] El trabajo indirecto, fragmentado e inmaterial de los servicios, la gestión del conocimiento y el trabajo emocional están menos sujetos a la cuantificación directa, la medición de unidades producidas, y por consiguiente están sujetos a la inspección y la evaluación. La inseguridad generalizada, el contacto constante y la inseguridad de la evaluación definen la economía del miedo neoliberal.

El desplazamiento del fordismo al neoliberalismo no puede solo ser descripto como un desplazamiento de la esperanza al miedo, de un deseo por el dinero fundado en el terreno en expansión de una buena vida a un deseo fundado en la inseguridad del futuro. Se trata de una composición afectiva fundamentalmente diferente, que transforma la relación tanto con el trabajo como con el dinero. Como sostienen Luc Boltanski y Eve Chiapello en El nuevo espíritu del capitalismo, uno de los aspectos centrales del neoliberalismo, al menos al nivel del lenguaje de los gerentes y los economistas, es la presentación de la inseguridad como oportunidad.[15] La descomposición de la seguridad que funcionaba como telón de fondo del deseo fordista, que hacía posible un vector lineal de acumulación, es presentada como una liberación de la burocracia y el control. El movimiento constante de un proyecto a otro, la falta de estabilidad y de conexiones a largo plazo, está unida no al miedo, la pérdida de seguridad, sino a la esperanza, la capacidad constante de hacer nuevas conexiones, de romper con el pasado en nombre de un nuevo futuro. A medida que el trabajo se hace cada vez más inseguro, menos capaz de proporcionar una progresión estable, consume más tiempo y energía. El neoliberalismo es una rearticulación masiva no sólo de la relación con el dinero, que se convierte en objeto de deseo y de miedo, sino también del riesgo. El nuevo espíritu del capitalismo revaloriza el riesgo.

Lejos de ser un retorno a cierto miedo fundamental, el neoliberalismo exige el más alto coeficiente de colinearización, la correlación del esfuerzo por permanecer en su ser del individuo y el esfuerzo por permanecer en su ser del modo de producción. No es un accidente que el vocabulario del neoliberalismo, términos como “capital humano”, “marca personal”, “red”, etc., reproduzcan la idea de una identidad del individuo con el capital. Esta es también una transformación del trabajo; el trabajo ya no se define como algo que se soporta, como una pasividad necesaria que se intercambia por dinero, por las dichas del consumo. El trabajo en cambio se convierte en el terreno de la autorrealización y la actualización. Esta transformación no se refiere sólo a una representación fundamentalmente diferente de la descomposición de la estabilidad, la presentación de la inseguridad como libertad, que es una variante de la filosofía espontánea de la esfera del consumo, sino también una descomposición de los límites que separan al trabajo de la vida. Esto es en parte un efecto de la inestabilidad del trabajo; a medida que los empleos se hacen más precarios, o incluso parecen precarios, el trabajo mismo deviene una suerte de proceso perpetuo de solicitud de empleo.[16] El uso de la frase “establecer contactos” [networking] refleja esta descomposición; es una idea social no sólo para las épocas de desocupación, cuando hacer nuevos contactos es primordial, sino que es un ideal que abarca todas las relaciones sociales. Los lazos débiles, los lazos que nos conectan con los compañeros de trabajo y colegas, son investidos con un máximo de esperanza y de miedo, ya que cualquier lazo, cualquier relación, puede alterar nuestro futuro. Esta inversión precaria en relaciones con otros se complica más por la proliferación de tecnologías del compartir y la vigilancia que convierten a la autopresentación que deja de ser un momento aislado, de la jornada laboral o la entrevista de trabajo, para convertirse en una tarea constante. El establecimiento de contactos, la flexibilidad y la constante autovigilancia de la búsqueda de trabajo se convierten en una característica propia del trabajo contemporáneo. Al mismo tiempo se pretende que esta característica no sea una represión del sí mismo y de la identidad, sino su expresión.[17] No se trata sólo de que el establecimiento de contactos y el trabajo de aparecer motivado, comprometido y entusiasta tenga que ser una suerte de actuación profunda, que exija un gran compromiso, sino de que el lugar de trabajo también incluye a aquellas actividades y relaciones que parecerían estar fuera de él, y trata cada vez más de convertir al ocio, el juego y la creatividad en parte de su estructura.

La presentación de Lordon es abiertamente esquemática; en su recientemente publicado La société des affects, aumenta este esquema recurriendo a dos de las proposiciones finales de la Parte Tres de la Ética. En esos pasajes finales Spinoza sostiene que existen tantos amores y odios “cuantas son las especies de los objetos por los cuales somos afectados” (E. III, p. 56) y “cualquier afecto de un individuo se diferencia tanto del afecto de otro, cuanto la esencia del uno difiere de la esencia del otro” (E. III, p. 57). Los objetos múltiples, y los múltiples esfuerzos en perseverar en su ser, constituyen el fundamento de las múltiples composiciones afectivas, cada una cambiante y ambivalente puesto que el mismo objeto es tanto objeto de amor y de odio, y el mismo individuo llega a odiar lo que una vez amó. Una relectura de estas proposiciones a la luz de la historia esquemática de los diferentes modos afectivos de producción no deja de lado a estos últimos, destrozándolos en una pura multiplicidad en la que florecen mil flores. Por el contrario, estas diferencias, variaciones del amor y el odio, deben entenderse como variaciones de una melodía dominante. Como sostiene Lordon, siempre habrá jefes amables y generosos, situaciones laborales que involucran una más amplia gama de actividades, pero estas diferencias y desviaciones son en definitiva sólo distintas expresiones de una misma relación fundamental. El jefe más agradable del mundo no puede alterar significativamente la estructura fundamental de las condiciones de trabajo fordista o neoliberal, el compromiso afectivo a nivel de la intención individual no hace nada por alterar la relación básica con la actividad y el objeto.[18] Este revestimiento afectivo, la tarea de las relaciones humanas, no es intrascendente: más que el papel que juega en motivar a los trabajadores individuales, el trabajo verdadero que realiza es producir la apariencia de diferencia, una sociedad de acciones individuales y no de estructuras persistentes. Buena parte de la crítica cotidiana del trabajo, del capitalismo en general, se concentra en las diferencias: nos quejamos de este jefe, o protestamos contra esta gran corporación por ser particularmente repudiable, pero no abordamos la relación fundamental de explotación o la razón de lucro que excede los diversos modos en que se presenta. La pluralidad, una pluralidad prescripta por lo que Spinoza llamaría el orden espontáneo de la naturaleza, los diferentes modos en que las cosas nos han afectado, tienen prioridad sobre la percepción de las relaciones comunes.

A este énfasis en la pluralidad como coartada perpetua, podemos agregar otra tesis de Spinoza. Como sostiene Spinoza, es más posible que odiemos o amemos un acto que consideremos libre que uno que consideremos necesario. En este último punto la economía afectiva de Spinoza se interseca con uno de los puntos centrales de la crítica de Marx a la economía política, el fetichismo, que puede en parte resumirse como percibir el modo capitalista de producción como necesario y natural, no como un producto de las relaciones sociales. La naturalización de la economía, su existencia como leyes naturales autoevidentes, hace difícil para nosotros odiarla, indignarnos. La economía afectiva del capitalismo es tal que es fácil enojarse o agradecer las desviaciones, los jefes crueles y los filántropos benévolos, mientras que la estructura misma, las relaciones fundamentales de explotación, son consideradas demasiado necesarias, demasiado naturales, como para que ameriten indignación. La naturalización de la economía, su fetichización, está acoplada a su complejidad, que hace que nos resulte difícil reconocer su determinación de nuestro esforzarnos. Podríamos ser capaces de rastrear las causas que nos han determinado a que nos guste esto o aquello, a tener este o aquel gusto, pero es tan difícil aprehender las causas que han canalizado nuestro esforzarnos en el trabajo asalariado y aferrado nuestros deseos a la compra de mercancías, tanto que el trabajo y el consumo parecen condiciones naturales más que instituciones históricas.

La producción de la indignación es una tarea difícil, no va sólo contra la necesidad percibida del modo de producción capitalista sino contra los modos en que nuestros deseos mismos, nuestros esfuerzos más íntimos en perseverar en nuestro ser, han sido producidos por el capitalismo. Desde esta perspectiva, la provocación central de Spinoza a una crítica de la economía política no es el comentario aislado sobre el poder del dinero, sino la tesis fundamental de que los hombres “se creen libres porque son conscientes de sus propias acciones e ignorantes de las causas por las cuales están determinados” (E. III, p. 2, e.). Esta afirmación contrasta con cualquier afirmación del supuesto deseo por el capitalismo, el deseo de consumir bienes, etc. como su justificación; tales deseos son meramente efectos tomados como causas. Su dimensión destructiva, su pars destruens, está bien claro; lo que no está tan claro, sin embargo, es cómo constituye un proyecto político afirmativo. El punto de partida, más allá de la dificultad de reconocer el modo como ya estamos determinados, es el reconocimiento por parte de Spinoza de que en aquellas cosas que aumentan nuestra dicha, y alejamos aquellos pensamientos que nos debilitan y entristecen. Esta tendencia afectiva no sólo explica por qué “luchamos por nuestra servidumbre como si fuera la salvación”, sino también por qué continuamos, contra toda prueba, creyendo que llegará el momento en que el sistema económico actual recapacitará y nos recompensará por nuestros esfuerzos. Además, toda transformación radical no sólo debe romper las líneas de articulación que entrelazan al esforzarse con el trabajo, la felicidad y el consumo, debe producir otras dichas, otras formas de esforzarse. Una revolución es tanto una reorientación tanto de nuestras relaciones afectivas como de las relaciones sociales y no puede ser una cosa sin la otra.

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[1] Lordon 2010, p. 54.
[2] Marx 1977, p. 899. 
[3] Macherey 1995, p. 105.
[4] Lordon 2012, p. 67.
[5] Albiac 1996 p. 15. 
[6] Weeks 2011, p. 43. 
[7] Marx 1977, p.718. 
[8] Lordon 2010, p. 49. 
[9] Lordon 2002, p. 70. 
[10] Citton 2012, p. 68. 
[11] Lordon 2010, p. 44. 
[12] Bernant 2011, p. 201
[13] Southwood 2011, p. 16.
[14] Berardi 2009, p. 32. 
[15] Boltanski and Chiapello 2005, p. 64. 
[16] Southwood 2010, p. 27. 
[17] Cederström and Fleming 2012, p. 10
[18] Lordon 2013, p. 94.

Fuente: Anarquia coronada

"Franz Kafka: crítico do poder, da burocracia e da reificação", por Demetrio Cherobini

PICICA: "Investigando a vida de Kafka, Löwy ressalta a semelhança de forma entre o “poder sem limites” do pai e a “tirania do sistema político”, que, aos olhos do escritor, eram homólogos, e que desencadearam efeitos profundos em sua subjetividade: “como observa tão bem Elias Canetti, ‘Kafka colocou-se desde a origem do lado dos humilhados, (...) ele é tomado de aversão por tudo aquilo que se ergue sobre o pedestal do poder’” (p. 64)."



Franz Kafka: crítico do poder, da burocracia e da reificação Imprimir E-mail
Escrito por Demetrio Cherobini   


A literatura pode ser meio de compreensão e de crítica radical da realidade que nos rodeia. É o que atesta o excelente livro de Michael Löwy, Franz Kafka: sonhador insubmisso, que analisa aspectos importantes do pensamento e da obra do grande escritor tcheco e universal.

Löwy procede, desde o início, a uma abordagem ousada: busca compreender as formas dos romances escritos por Kafka em conexão com a visão de mundo significativa do autor, forjada na sua vivência diária, na interiorização das relações estabelecidas com a realidade circundante, no seu distanciamento crítico e na afinidade com certos grupos humanos, sempre situados na posição de párias ou de submetidos às engrenagens massacrantes dos poderes estabelecidos.

Interessa ao sociólogo brasileiro, sobretudo, desvendar como alguns dos inúmeros conflitos sociais e humanos se sedimentam, mimeticamente, em construções literárias, por meio da escrita de Kafka. Nesse percurso, Löwy demonstra com maestria “a paixão antiautoritária que atravessa como uma corrente elétrica” as obras do escritor tcheco (p. 12).

São escrutinados, nesse movimento, tanto os escritos do autor quanto seu contexto histórico-político. Através do estudo de textos literários, historiográficos, cartas, diários, ensaios críticos, relatos de amigos e biografias escritas por companheiros muito próximos, Löwy reconstrói os elementos determinantes da composição das lentes pelas quais Kafka via e se apropriava do mundo.

Descobre aí elementos significativos, entre outros: a simpatia pelo movimento socialista libertário (anarquista), com o qual o escritor manteve contato durante alguns anos – e que, ao que tudo indica, deixou marcas indeléveis na sua subjetividade: “sua visão do capitalismo como sistema hierarquizado de dominação aproxima-se do anarquismo, por sua insistência no caráter autoritário do sistema” (p. 28); os conflitos que Kafka sempre manteve com o pai, rico comerciante, caracterizado por ele como “tirano” e “autocrata”, e cujo ferrenho autoritarismo serviu para despertar no jovem escritor uma afinidade espontânea com os “de baixo”, a ponto de se sentir pertencente àquilo que denominou de “o partido dos empregados” (p. 63) (1); o judaísmo, que lhe deu a consciência de como certos indivíduos podem ser isolados e desprezados – ou meramente tolerados – pelos grandes grupos sociais humanos, e que em Kafka se converteu num tipo de religiosidade sui generis, não fixada a símbolos exteriores, e sim cristalizada numa disposição interior baseada na recusa do mundo e que toma a liberdade como fim supremo (2).alt

Essas experiências estão na base da formação da sensibilidade do autor tcheco. Ao longo de sua vida, vincularam-se às características da forma de seus romances, nos quais se destacam, frequentemente, “atitudes arbitrárias sem justificação alguma (moral, racional, humana); exigências desmesuradas e absurdas com relação ao herói-vítima; injustiça (a culpabilidade é, falsamente, considerada evidente, patente, indubitável); punição totalmente desproporcional ao ‘erro’ (inexistente ou trivial)” (p. 73), entre outras. Tais elementos são costurados na narrativa de Kafka de modo que o produto de sua composição se apresente como crítica impiedosa de uma sociedade comandada pela lógica da reificação e submissa às estruturas hierárquicas e burocráticas de poder.

Mas não se trata aqui de fazer com que a literatura se rebaixe à posição de mera serva de uma ideologia ou de uma doutrina qualquer, e sim de negar radicalmente esta realidade brutal em que nos encontramos com o arsenal que lhe é próprio: “a ironia, o humor, esse humor negro que, segundo André Breton, é ‘uma revolta superior do espírito’” (p. 57) – e que, segundo Löwy, permitiram ao autor de O processo “explodir o cânone da literatura realista” (p. 195).

Junto com o cânone da literatura realista, também voam pelos ares a presumida respeitabilidade impessoal em que se arvoram as burocracias, a aura mística de sacralidade em que se envolvem os diversos tipos de hierarquias sociais e políticas, o pretenso sentido que reveste e justifica a submissão voluntária das pessoas às múltiplas estruturas de poder existentes. Numa palavra: algo de muito inerente e central pertencente ao atual modo com que produzimos e reproduzimos nossa vida em sociedade.

Vemos, assim, que, desvinculado de qualquer organização e sem nenhum registro partidário, Kafka permanece ainda um militante, mesmo que de uma estranha e solitária forma de militância: aquela que, no campo da literatura, permanece vigilante e sonhadora, porque radicalmente insubmissa em relação às determinações autoritárias do mundo circundante.

Os construtores de um mundo novo, no futuro, saberão acolher e ser generosos com uma literatura feita nesses moldes? (3)

Notas:

1. Investigando a vida de Kafka, Löwy ressalta a semelhança de forma entre o “poder sem limites” do pai e a “tirania do sistema político”, que, aos olhos do escritor, eram homólogos, e que desencadearam efeitos profundos em sua subjetividade: “como observa tão bem Elias Canetti, ‘Kafka colocou-se desde a origem do lado dos humilhados, (...) ele é tomado de aversão por tudo aquilo que se ergue sobre o pedestal do poder’” (p. 64).

2. Como assegura Löwy: “a religiosidade de Kafka manifesta-se menos por um sistema elaborado e oculto de figuras simbólicas do que por uma certa Stimmung, uma atmosfera espiritual, um sentimento do mundo e da condição humana moderna” (p. 158).

3. A questão é pertinente. Um caso curioso e perturbador – e kafkiano, talvez -, para os que se posicionam politicamente a favor de uma humanidade emancipada, respalda essa asserção: Kafka, autor cujas possibilidades criativas atestam tremendo potencial crítico em relação aos detentores do poder e da ordem, foi condenado e severamente adjetivado por intelectuais pertencentes ao campo... dos antigos países socialistas. Löwy cita o exemplo de Klaus Hermsdorf, um autor “oficial” da RDA (Alemanha Oriental), que, mesmo reconhecendo a importância da crítica da burocracia inerente aos escritos de Kafka, acusou-o de “subjetivismo pequeno-burguês”. Já o grande György Lukács, com mais requinte, afirmou que, para Kafka, “o mundo é concebido como alegoria de um Nada transcendente...” (p. 189).


Ficha técnica
Título: Franz Kafka: sonhador insubmisso
Autor: Michel Löwy
Editora: Azougue Editorial
Ano: 2005
Páginas: 207


Demetrio Cherobini é cientista social, doutorando em Educação pela Universidade Federal de Santa Catarina.

Fonte: Correio da Cidadania

"O colecionador de histórias", por José Ribamar Bessa Freire

PICICA: "Zombeteiro, gozador, bufão, intelectual e boêmio, Nunes Pereira mereceu a atenção do pesquisador Harald Pinheiro que nesta quinta-feira defendeu na PUC de São Paulo tese de doutorado em Ciências Sociais, onde analisa tanto as obras de Nunes Pereira como as de outro colecionador de histórias, o botânico João Barbosa Rodrigues." 


 O COLECIONADOR DE HISTÓRIAS
José Ribamar Bessa Freire
01/12/2013 - Diário do Amazonas


Quem gostava de contar essa história saborosa, lá no Canto do Fuxico, era um sábio amazonense, o etnólogo Geraldo Macedo Pinheiro (1920-1996). Ele não contou para mim, mas para seu filho, herdeiro de seu nome, que me relatou e eu, agora, a repasso para ti, desocupado (a) leitor (a). Faz dela o que bem entenderes. Se quiseres, conta a teus filhos e netos. O fato aconteceu mesmo, de verdade, embora entre o acontecido e o narrado a gente introduza sempre os enfeites de praxe.
O cenário é um restaurante chique de Manaus, na década de 1950, ali na Eduardo Ribeiro, em prédio já demolido para sediar agência bancária. Esse foi o palco da ação vivida por nosso herói. Zeloso funcionário do Ministério da Agricultura e veterinário de profissão, ele viajou por toda a Amazônia e se embrenhou na floresta para estudar a fauna e a flora aquática. Aprendeu com os índios que gente e bicho, por quem era fascinado, faziam parte de um mesmo conjunto, eram todos seres vivos, igualmente dignos de respeito e carinho, especialmente, mas não exclusivamente, o bicho-mulher.
Deixa-me que o apresente sem mais delongas. Seu nome é Manuel Nunes Pereira (1892-1985), nasceu no Maranhão e incorporava - como ele mesmo dizia - a síntese do povo brasileiro, pois "tinha os cabelos de português, a cara e alma de índio e a pele mulata herdada da mãe". Na convivência com os índios, ele - que já era enólogo desde sempre - se tornou um respeitado etnólogo, reconhecido nacional e internacionalmente.
Sabia ouvir. Mais do que isso, sabia escutar os índios e decifrar os mistérios dos seus mitos. Em suas andanças pelas aldeias, colecionou inúmeras histórias, sagradas algumas, profanas outras, eróticas, libidinosas e cômicas quase todas, onde os heróis civilizadores desmoralizam o sentido da narrativa trazida por missionários. Publicou livros, entre os quais "Moronguetá: um Decameron indígena", classificado pelo poeta Thiago de Mello como "livro romântico, heróico, fescenino, sarcástico, burlesco, lírico e obsceno". Enfim, livro sacana, no bom sentido, é claro.
Mina de ouro
Eis que, depois da II Guerra, no final dos anos 1940, quando não existiam instituições financiadoras de pesquisas, Nunes Pereira queria prospectar uma mina-de-ouro: as narrativas dos índios Sateré-Mawé, que tinham o poder de hipnotizá-lo. Sem recursos para a viagem e estadia nas aldeias, apresentou um projeto à vetusta Associação Comercial do Amazonas (ACA), em cuja diretoria tinha amigos. Eles aprovaram o projeto só mesmo em nome da amizade, já que não tinham qualquer interesse pelo tema, o negócio deles era apenas com o vil metal, o único ouro que buscavam.
A ACA liberou a grana, que para eles era uma merreca. Lá vai Nunes Pereira para o rio Madeira em busca da palavra encantada. Passa uma longa temporada e, tempos depois, volta com o texto pronto do seu livro "Os índios Maués", mas antes de publicá-lo, o que só aconteceria em 1954, queria apresentá-lo à entidade financiadora. Para isso, pediu uma reunião. Os patrocinadores da pesquisa, que estavam se lixando para os índios e suas narrativas, desconversaram. Solicitou duas, três, dez vezes. Nada.
Uma bela manhã, cansado de esperar, Nunes Pereira, com uma pasta de papéis sob o braço, entrou no Bar e Restaurante Avenida. Sentou numa de suas mesinhas redondas de ferro, com tampa de vidro. Tomou umas e outras doses de cocal, a cachaça local. Quando o relógio da Matriz deu as doze badaladas, ele saiu, sentou numa das cinco cadeiras de engraxate que ficavam ao lado da entrada do bar, pediu um brilho no seu sapato e, enquanto isso acontecia, teve uma ideia luminosa.
- Se vocês fizerem o que eu pedir, pago o almoço de todo mundo - propôs ele aos cinco engraxates que tinham entre 10 e 12 anos.
O assassinato de um dos engraxates que abalou Manaus não havia ainda ocorrido, inexistindo portanto o provérbio "quem tem tu, tem medo, cuidado com o Figueiredo". Diante da entusiasmada resposta afirmativa dos meninos, Nunes Pereira os convidou a entrar no restaurante, em cujo banheiro se lavaram. Ocuparam mesa com seis lugares sob olhares curiosos de outros clientes. Nunes encomendou um baião-de-dois com jaraqui frito para todos - que manjar! - e, de sobremesa, um sorvete de cupuaçu, especialidade da casa.
- Como é teu nome? - perguntou Nunes Pereira se dirigindo ao primeiro menino, já sentado.
- Orlando Pirulito - respondeu o garoto.
- Esquece. Durante este almoço, você vai ser Aluízio Benzecry, presidente da ACA. Como é teu nome? - testou Nunes Pereira.
- Aluízio Benzecry, presidente da ACA.
Fez isso com cada um, compondo toda a diretoria da Associação. Luiz-mal-de-vida passou a ser Jayme Benoliel, vice-presidente; Francisco Dá-o-toba se transfigurou em Phelippe Bittencurt, o tesoureiro. A secretaria geral ficou com Severino Santo-Pobre agora com o nome de Armindo Levy e o Conselho Fiscal com Mário Trezentos, transformado no doutor Wilson Baptista de Sales.
Enquanto os engraxates comiam, com suas imagens refletidas nos espelhos de cristal do restaurante, os demais comensais, atônitos, viram Nunes Pereira se levantar, tirar os papéis da pasta, ficar de pé e começar a ler:
- Senhores membros da Diretoria da Associação Comercial do Amazonas, faço leitura do meu relatório sobre o trabalho de campo realizado com os Sateré-Mawé com financiamento desta instituição...
O discurso durou mais de uma hora. De vez em quando, um dos membros da diretoria aprovava balançando a cabeça. Nunes concluiu informando sobre os procedimentos realizados na coleta das histórias:
- Gostaria de vos falar sobre meu método de trabalho. Quando eu ouvia as historias dos índios, escutava, sem interromper, os narradores e pedia que falassem lentamente, porque ia anotando - se falassem em língua geral - as frases dos vocábulos mais expressivos. Não dispondo de um gravador, lamento não ter registrado certas vozes, gritos, assovios dos personagens das histórias, fossem eles animais ou seres humanos. Não pude reter as mímicas, os gestos, a contração dos lábios e o cerrar de pálpebras dos narradores.  
A leitura foi seguida atentamente por Giovani Meneghini, o seu João, que havia acabado de comprar o restaurante em dezembro de 1952.  Depois que os engraxates liquidaram a sobremesa, Nunes Pereira concluiu sua fala.
- Os senhores diretores da ACA gostaram? - perguntou, de forma ambígua, porque se referia ao relatório e a resposta apontou em outra direção:
- Sim - responderam os membros da diretoria, aprovando o sabor do jaraqui frito e o cheiro do cupuaçu.  
- Considero, então, aprovado meu relatório - disse Nunes Pereira, depois de, solenemente, prestar contas à sociedade que havia financiado sua pesquisa. Quando foi pagar a conta, dona Adelina Meneghini, no Caixa, não aceitou: o almoço era cortesia do Bar e Restaurante Avenida. O restaurante inteiro aplaudiu. Lá fora, com ajuda da graxa, Nunes Pereira tomou as impressões digitais de toda a diretoria da ACA, carimbando com elas a última página do relatório. Estava sacramentado.
Na xereca da baleia
Zombeteiro, gozador, bufão, intelectual e boêmio, Nunes Pereira mereceu a atenção do pesquisador Harald Pinheiro que nesta quinta-feira defendeu na PUC de São Paulo tese de doutorado em Ciências Sociais, onde analisa tanto as obras de Nunes Pereira como as de outro colecionador de histórias, o botânico João Barbosa Rodrigues. Além disso, Harald define o perfil do nosso herói num depoimento pessoal:
"Lascivo e libidinoso, contava histórias surpreendentes e engraçadas, na roda de amigos e admiradores nos bares em que frequentava. Quando eu era ainda adolescente frequentei uma dessas rodas de narrativas encantadas (acompanhando meu pai) e me fascinei com estranha história narrada por Nunes Pereira com seriedade e volúpia, depois de posar para uma foto na genitália de uma baleia. Há quem afirme ser verídica e, inclusive, ter visto a foto, mas até hoje ela ecoa em minha imaginação com verossimilhança e mistério, acompanhada por atmosfera de curiosidade erótica e profundo encantamento etnopoético".  
A banca aprovou a tese com nota dez e recomendou sua publicação. Nela, o novo doutor, Harald Sá Peixoto Pinheiro, analisa a dimensão estética e dá visibilidade à poesia das narrativas indígenas registradas por Nunes Pereira. Dedicou-a a seu pai Geraldo Macedo Pinheiro, a quem homenageamos. "Narrar é fazer pensar e fazer sentir que o passado não morreu" nos diz Walter Benjamin citado na tese. Se isto é certo, trata-se de doce vingança: cinco filhos doutores de Geraldo Pinheiro estão escrevendo aquilo que foi pensado pelo pai que, desta forma, permanece entre nós.
P.S.1 Amazonenses da capital e do interior e do estado, meus companheiros e companheiras dê lutas e dê ideais, não deixem de ler: Harald Sá Peixoto Pinheiro: "Mitopoética dos muiraquitãs, porandubas e moronguetás: ensaios de Etnopoesia Amazônica". Complementem com a tese defendida na mesma PUC por Selda Vale da Costa, em 1997, "Labirintos do saber: Nunes Pereira e as culturas amazônicas".  
P.S. 2 - Da banca de Harald fizeram parte Edgard de Assis Carvalho (orientador), Lucia Helena Vitalli Rangel, Edimilson Felipe da Silva, Iraildes Caldas Torres e este locutor que vos fala. Além de Geraldo Macedo Pinheiro, lembramos a antropóloga Carmen Junqueira, ainda hoje na ativa, que foi professora de todos nós presentes naquela sala e, em 1977, incendiou corações e mentes no curso de antropologia amazônica que ministrou em Manaus. O referido é verdade e dou fé.
Fonte: TAQUIPRATI