janeiro 06, 2014

"Cantinelas para el nuevo año", por Raúl Sánchez Cedillo

PICICA: "Para aprovechar las próximas semanas del nuevo año hay que tener en cuenta una distinción crucial, de las que determinan bifurcaciones de caminos: nada tienen que ver los problemas del crecimiento de lo nuevo, con las ansias de vida regalada de lo viejo, aunque nos parezca que al fin y al cabo ninguna funciona. La distinción entre lo viejo y lo nuevo puede advertirse en el modo en que se ordenen los factores determinantes de la crisis y salida del régimen actual: radicalización democrática, devastación económica y social, crisis gubernamental, institucional y territorial." 


Cantinelas para el nuevo año
Raúl Sánchez Cedillo

Activista y miembro de la Universidad Nómada


Lo previsible no suele ser lo interesante, ni lo decisivo. Ha terminado un año en el que, con mucho cuidado con las metáforas, se ha pasado de la guerra de movimientos a la guerra de posiciones. Lo que se abre, con las elecciones europeas a la vista, añade una dimensión suplementaria: la de una prueba electoral en la que la ‘transgeneración’ del 15M continúa sin nadie a quien poder votar sin un sentimiento de resignación o de mala conciencia.

Lo previsible es el entierro y consagración del hecho 15M como necesario pero excesivo preludio de distintas variantes del regeneracionismo –de partidos–. Lo interesante, lo decisivo aunque menos probable es el sabotaje pacífico y distribuido de esa operación.

Para aprovechar las próximas semanas del nuevo año hay que tener en cuenta una distinción crucial, de las que determinan bifurcaciones de caminos: nada tienen que ver los problemas del crecimiento de lo nuevo, con las ansias de vida regalada de lo viejo, aunque nos parezca que al fin y al cabo ninguna funciona. La distinción entre lo viejo y lo nuevo puede advertirse en el modo en que se ordenen los factores determinantes de la crisis y salida del régimen actual: radicalización democrática, devastación económica y social, crisis gubernamental, institucional y territorial.

Para nosotros, sin duda, lo primero que ha de posibilitar lo demás es la radicalización democrática: hora de la plebe distribuida en red.

El abordaje de los problemas de lo nuevo pasa por retomar y generalizar industrialmente la experimentación política abierta por el 15M: identidades flexibles y tácticas; repertorios de código abierto y libre –que incluyen in primis la desobediencia civil pacífica–; pensamiento co-estratégico –en un entorno de red, la estrategia es un resultado cooperativo, no un factor preconcebido–; batallas jurídicas y jurisprudenciales “desde abajo”.


Pero lo más importante son sus campos de aplicación:

a) recobrar la calle para los cualquiera, contra los ‘bloques’ identitarios;

b) reanu­dar el proceso de reapropiación, autogestión, experimentación y construcción comunitaria de las mareas, contra los bloqueos de los grandes sindicatos y a pesar de la impericia de los pequeños;
c) generalizar la Obra social de la PAH a toda la precariedad social y sobre todo a la juventud sin futuro, como dinámica mains­tream a pesar de los repliegues identitarios –‘okupación’–;

d) asaltar las dimensiones electorales con dispositivos monstruosos a partir del ejemplo de la red ciudadana Partido X, a pesar de la compulsión de repetición –de las derrotas– de los ‘frentes populares’ y de las ansias de las extremas izquierdas por pasar del “somos el 99” al “ya somos el 3 o 4%”;

e) estirar y plegar el espacio-tiempo, condensando en las metrópolis y municipios, y estirando en las diagonales europeas entre los PIGS y en dirección a París, Berlín, Francfort y Bruselas. 

Fuente: Diagonal periódico.net

janeiro 05, 2014

"O labirinto do lulismo", por Silvio Pedrosa

PICICA: "[...]a procura de Singer, em pleno 2014, pela “energia capaz de quebrar as 11 varas da camisa que (…) paralisa a nação?” quando ela já explodiu em toda a sua potência em meados de 2013 é o sinal de que o lulismo enquanto horizonte é a sua própria armadilha enquanto prática. Pois aqueles que continuarem a pensar o cenário nos seus termos, após o dramático anúncio do seu esgotamento, serão devorado por essa esfinge cujo enigma já foi respondido material e historicamente. A ausência de qualquer menção aos eventos de junho, por fim, não é fruto de uma miopia temporária, mas resultado de uma cegueira estrutural, pois enxergar a multidão resolveria a armadilha do lulismo, impondo o fim do imobilismo e do compromisso histórico que o caracterizam, resultando na necessidade de abandonar o próprio lulismo não apenas enquanto instrumento conceitual, mas também como engenharia política."


O labirinto do lulismo


Labirinto

O cientista político André Singer publicou hoje, na Folha de São Paulo, um artigo, intitulado Armadilha lulista, no qual, comentando a entrevista do economista Luiz Gonzaga Belluzzo, também concedida à Folha, enuncia o problema central que se coloca, atualmente, para o governo e para o Partido dos Trabalhadores: o impasse diante de uma contradição insolúvel, uma situação na qual a urgência do aprofundamento dos avanços sociais da primeira década do PT na presidência colide com o poder do mercado financeiro, avesso a qualquer alteração do status quo que se desenhe por fora do lulismo, do pacto social de conciliação de classes que emergiu com a eleição em 2002 de Lula à presidência da república.

O diagnóstico, que também é o de outro dos mais acurados analistas de conjuntura contemporâneos – como o historiador Lincoln Secco -, é dos mais corretos, mas ao contrário de Secco, Singer parece vagar perdido dentro do labirinto do próprio conceito, o lulismo, sem ter olhos para ver que não há qualquer dialética capaz de solucionar tal contradição por dentro, capaz de conservar o lulismo e ao mesmo tempo ‘aprimorá-lo’.

Tal cegueira decorre das debilidades da própria análise que Singer produziu do lulismo e que estão colocadas no artigo de hoje ao final do texto. Singer cita a entrevista de Belluzzo para descrever as dificuldades pelas quais passa a presidenta, cujo eleitorado seria ”o pessoal mais desinformado sobre as razões dos problemas, que foi submetido a um processo de obscurecimento durante séculos” e, portanto, seria incapaz de intervir em favor de uma agenda que permitisse a solução do impasse. Tal diagnóstico remete ao esforço mais geral de compreensão do lulismo feito por Singer, para quem a governança petista teria sido capaz de proletarizar o subproletariado, elevando seus níveis de renda e consumo, mas sem ‘politizá-lo’ de forma consequente e de modo a criar, para citar a formulação do artigo de hoje, “uma base social suficiente para sustentar a ruptura necessária.”

Trata-se de uma análise bastante problemática na medida em que insiste num procedimento materialista vulgar, que pretende ser possível dar vida à um corpo sem alma, ou, para falar a linguagem do velho marxismo ortodoxo, de produzir uma classe sem consciência. E não apenas por colocar o problema num enquadramento que não permite extrair dele todas as implicações – o quê talvez explique o seu segundo problema -, mas por ignorar essa classe sem nome já se colocou, de corpo e alma, no campo de batalha, protagonizando os levantes multitudinários de junho e os confrontos que se seguiram.

Assim, a procura de Singer, em pleno 2014, pela “energia capaz de quebrar as 11 varas da camisa que (…) paralisa a nação?” quando ela já explodiu em toda a sua potência em meados de 2013 é o sinal de que o lulismo enquanto horizonte é a sua própria armadilha enquanto prática. Pois aqueles que continuarem a pensar o cenário nos seus termos, após o dramático anúncio do seu esgotamento, serão devorado por essa esfinge cujo enigma já foi respondido material e historicamente. A ausência de qualquer menção aos eventos de junho, por fim, não é fruto de uma miopia temporária, mas resultado de uma cegueira estrutural, pois enxergar a multidão resolveria a armadilha do lulismo, impondo o fim do imobilismo e do compromisso histórico que o caracterizam, resultando na necessidade de abandonar o próprio lulismo não apenas enquanto instrumento conceitual, mas também como engenharia política.

Mas enquanto o analista tateia, às cegas, procurando o impulso capaz de livrar a ‘nação’ da ‘paralisia’, o governo prepara um exército de dez mil homens para combater a multidão. O governo e o capital financeiro, melhor do que Singer, parecem saber onde está a ‘energia’ suficientemente potente para alterar a correlação social de forças e radicalizar a democracia.

Fonte: O lado esquerdo do possível

"Porque siempre nos quedará la magia...", por Fundación de los Comunes

PICICA: "[...]este año quería escribir una carta a todas las personas que ya no podemos creer en los reyes magos pero nunca dejaremos de apostar por la magia. Aunque no cualquier magia, sino esa que llamamos política. Esa de la que toda la gente es capaz. La que nos permite pensar, decidir y hacer, para organizar nuestro mundo."

Porque siempre nos quedará la magia...
Por Fundación de los Comunes

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Como a todo en la vida, también llegué tarde a la decepcionante noticia de que la magia de recibir regalos de unos nobles desconocidos era falsa. De forma que las cartas cuidadosamente escritas a Melchor, Gaspar y Baltasar terminaban en la basura. ¡Y el turrón y el cava no se lo cepillaban los reyes magos y sus camellos, sino mis propios padres!

Aunque duro al principio, el paso de la “impotencia de la infancia” a la potencia de la edad adulta, a la posibilidad de hacer magia con las propias manos en vez de esperar trucos ajenos, ha acabado revelándose como una enorme ventaja. Con sus muchas alegrías y sus no pocas decepciones, como todo.

Por eso este año quería escribir una carta a todas las personas que ya no podemos creer en los reyes magos pero nunca dejaremos de apostar por la magia. Aunque no cualquier magia, sino esa que llamamos política. Esa de la que toda la gente es capaz. La que nos permite pensar, decidir y hacer, para organizar nuestro mundo.

Y con la herramienta política en las manos, pedir cinco deseos principales:

1. En primer lugar, un sistema políticamente democrático. Se trataría de superar la crisis de legitimidad que viven ahora todas y cada una de nuestras instituciones de representación para transformarlas en el sentido de una profundización democrática. Es tiempo de superar la democracia formal, ese ritual vacío de votar cada cuatro años mientras estamos realmente excluidos y excluidas de la posibilidad de tomar decisiones y de controlar su ejecución en lo que respecta a los asuntos de interés común. Ese poder de hacer, actualmente acaparado por los denominados partidos políticos, debería volver a las personas.

2. En segundo lugar, un sistema económicamente democrático. Es inútil pensar en la capacidad de decidir libre e implicadamente si los frutos de la riqueza producida por todos y todas no se reparten de la forma más justa y equitativa posible. Sería preciso redefinir, para empezar, qué entendemos hoy por riqueza. Una nueva definición cuya contabilidad tomara (por fin) en cuenta las cuestiones habitualmente excluidas. Por ejemplo, la inmensa labor de reproducir y cuidar la vida humana, aún mayoritariamente asumida por las mujeres en razón de una división sexual del trabajo radicalmente patriarcal. Por ejemplo, el valor del medio ambiente que hace posible nuestra existencia. Por ejemplo, el capital producido por nuestras redes de afectos, de comunicación, por nuestra inteligencia colectiva.

3. En tercer lugar, un bienestar más común. Pese a todas sus imperfecciones, el Estado del Bienestar nos ha hecho acreedores de un derecho para siempre innegociable: la protección social. Pero esta protección está siendo destruida, como sabemos, mediante las privatizaciones. Como en los primeros tiempos del capitalismo industrial, las personas nos estamos viendo abocadas a una búsqueda particular y, por ende, dependiente del nivel de ingresos, de protección frente a la incertidumbre. Toca entonces defender nuestras propiedades sociales y nuestro derecho a la protección. Aunque ya que estamos, ¿por qué no ir más allá? ¿Por qué no pensar y hacer salud más allá de la curación de la enfermedad? ¿Por qué no diseñar y experimentar en el terreno educativo más allá de una preparación para el mercado laboral? ¿Por qué no imaginar y producir un bienestar entendido de la forma más integral posible?

4. En cuarto lugar, un común dotado de derechos y libertades individuales y colectivos capaces de superar las relaciones de poder entre los géneros, procedencias étnicas y sociales, diversidades funcionales y sexuales. Entre los últimos ataques a estos derechos y libertades me gustaría destacar uno de los más brutales: la reforma de la ley del aborto. Resulta especialmente paradójico que los más fervientes defensores de la libertad individual, es decir, los neoliberales como Gallardón, no duden, de repente, en meter al Estado hasta en los mismísimos úteros femeninos. Porque los abortos seguirán realizándose, eso lo sabe hasta el mismísimo Rouco Varela. ¿Pero entonces? la ventaja de la nueva ley reside, para ganancia de privatizadores, en que los abortos ya no se practicarán de forma gratuita en nuestros hospitales públicos. Porque un neoliberal no desprecia en absoluto el Estado. Por el contrario, este es de su máximo aprecio cuando se aviene a conducirse como el órgano regulador, ejecutor y sancionador de normas que canalicen y concentren la obtención de beneficios y renta en una minoría. Da igual si esa sagrada prioridad se lleva por delante, entre otras muchas cosas, la salud de las mujeres y su derecho irrenunciable a decidir si tener hijos o no.

5. En quinto lugar, un federalismo democrático. Con dos premisas de partida: por un lado, en un mundo globalizado una transformación estructural no es reducible a un solo país. Por otro lado, el Estado español no es más que una provincia económica y culturalmente inscrita (y de manera irreversible) en el marco de la Unión Europea. A partir de aquí, el federalismo democrático deseado no se reduciría a una pura y simple unión de territorios, sino que se empeñaría en un pacto de vinculación entre distintas comunidades democráticas, de escalas diferentes. Para hacer posible la democracia política, los mecanismos de toma de decisiones deberían funcionar desde la dimensión más cercana y afectada por dichas decisiones hasta la escala mayor. Para hacer posible la democracia económica, el reparto de la riqueza debería organizarse, por el contrario, desde la escala mayor a la menor, a fin de disponer de la mayor dotación de recursos susceptibles de alimentar los dispositivos de compensación y redistribución.

Esta es una carta de deseos propios pero también, y sobre todo, de deseos enredados en una apuesta de transformación política impulsada desde enRed, espacio en el que participo.

Ojalá sean capaces de coincidir con los deseos de otras miles, millones de personas, para poder convertirse, varita política en mano, en la magia colectiva, masiva, que los haga transformarse
en realidad.
 

Marisa Pérez Colina 

Fuente: Fundación de los comunes

"El impulso vital de otra época", por Diego Valeriano

PICICA: "Mi fórmula para pensar que la escuela es el mejor lugar es el amor fati: no querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario: menos aún disimularlo. Todo idealismo es mendacidad frente a lo que es necesario, dijo y me conquisto"

por Diego Valeriano


(esta nota discute con “¿Un mundo feliz?”, por Ver qué onda, que a su vez discutía con esta otra: “Escuela emancipadora”. de Diego Valeriano)



La ambigüedad es de lo tibios y a esos los vomitan seguro. Es necesario ser arbitrario para poder pensar, si no es imposible. La escuela pública es el mejor lugar del mundo para un pibe ¿Cuál otro sería entonces? La escuela está en su punto caramelo. Una burocracia totalmente permeable, unxs pibes en su mayoría voraces, el ideal sarmientino latente, las múltiples formas de ser docente y la asignación universal por hijo hacen un territorio fértil para que la escuela sea aquello que tantas veces se quiso que sea. Las paredes de la  escuela contienen encuentros que no se pueden producir en ningún otro lado y extienden esos encuentros a otras zonas.

Por supuesto que hay pibes que la pasan mal, desertan, los toman de puntos y demás. Pero, ¿eso hace que deje de ser el mejor lugar? Se aburrirán, lxs maestrxs no sabrán cómo motivarlos, se escaparán, se enamorarán, harán una radio comunitaria y traicionarán sus más nobles sentimientos. Una docente que intenta salir de la inercia, un profe de educación física medio milico, un calefactor que no anda, uno, tres, cinco, veinte chicxs con problemas, ¿y?. La maestra no deja correr en el recreo cuando juegan a la mancha y sin embargo juegan. Pasa todo esto y muchísimo más. En la escuela pasa todo. Y lo que prevalece es el impulso vital de otra época, pero hecho collage.

Como la dicha no es cosa alegre, mejor no es feliz. Ni pleno, ni absoluto, ni completo, ni bueno, ni carente de dolor, aburrimiento y frustración.

Mi fórmula para pensar que la escuela es el mejor lugar es el amor fati: no querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario: menos aún disimularlo. Todo idealismo es mendacidad frente a lo que es necesario, dijo y me conquisto.

Fuente: Lobo Suelto!

"EZLN: treinta años del más sensato de los delirios", por Angel Luis Lara

PICICA: "El zapatismo, ajeno a focos, modas y consensos, no sólo goza de una excelente salud a 30 años de su nacimiento, sino que constituye una potentísima herramienta decolonial."

EZLN: treinta años del más sensato de los delirios

El zapatismo, ajeno a focos, modas y consensos, no sólo goza de una excelente salud a 30 años de su nacimiento, sino que constituye una potentísima herramienta decolonial.


3-Ene-2014 Autor: Angel Luis Lara Fuente: Desinformemonos
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En noviembre de 1983, un diminuto grupo de hombres que se contaban con los dedos de una mano aterrizó en la tupida Selva Lacandona, en el mexicano estado de Chiapas. Habían decidido nombrarse rimbombantemente como Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La mayoría urbanitas sin remedio, portaban en la mochila un propósito que resonaba en sus conversaciones como sentido delirante: hacer la revolución. Sin embargo, dadas las condiciones de extrema pobreza y de urgencia social en Chiapas, tal delirio resultaba ciertamente sensato. Además, las montañas y las selvas chiapanecas no sólo albergaban a pueblos en resistencia desde hacía casi 500 años, sino que desde que a finales del siglo XIX algunos de los desterrados protagonistas de la Comuna de París dieran con sus huesos en Chiapas, en dichas tierras no habían dejado de florecer antagonismos y disensos subterráneos.

Armado con cuadriculados lenguajes y manidos artefactos ideológicos, ese pequeño grupo inicial no tardó en chocar con el sentido común de los pueblos indígenas originarios y habitantes de esos territorios. Entonces fue cuando el Subcomandante Marcos, el más conocido participante en esa primigenia y delirante mónada zapatista, decidió que las fuerzas ya no le daban de sí y que mejor se bajaba de ese barco zozobrante e incierto. “¿Dónde está la salida?”, preguntó. “No hay salida”, le contestaron los pueblos indígenas. “Y entonces, ¿qué hacemos?”, respondió un aturdido Marcos. “Quedaros y aprended”, sentenciaron los pueblos mayas.

Y eso es lo que hicieron. Escucharon y aprendieron de los pueblos indígenas hasta el punto de devenir indígenas ellos mismos. Una suerte de posesión con trazos de realismo mágico que no solo desarmó la arrogancia y los clichés tradicionales de la izquierda, sino que activó un maravilloso híbrido revolucionario hecho de saberes y cosmovisión indígena, capaz de parir una artesanía del cambio social revolucionario repleta de paradojas y de puentes hacia fuera.

Así, armados de preguntas, los zapatistas nacieron como un oxímoron: el más sensato de los delirios. Hoy ese maravilloso delirio no solo está habitado por miles y miles de mujeres, hombres, niños, niñas, ancianos y ancianas en Chiapas. Además ha sido capaz de construir la materialidad tocable y respirable de una vida otra. Con infinitas dificultades, errores y caminos torcidos. En este mundo, pero con otros mapas y en otras coordenadas.

Treinta años después de su nacimiento, el EZLN protagoniza una de las experiencias más ricas y radicales de libertad y de emancipación humana que los últimos siglos de historia hayan conocido. Desde que se levantaran en armas en enero de 1994, los zapatistas habitan en una cotidiana restitución del sentido verdadero de la palabra democracia y en una trabajada liberación de la vida de las garras de la supervivencia. Miles y miles de personas viviendo de otra manera. Aquí, ahora y ya.

En su treinta cumpleaños, la disutopía zapatista decidió abrir sus puertas y sus ventanas para compartir las formas de vida que han generado tres décadas de delirio sensato. Para ello han creado una escuela a la que han llamado “La libertad según l@s zapatistas”. Se trata, sobre todo, de una escuelita, así en diminutivo, que sirve para desaprender. No ofrece pistas para un modelo y tampoco regala ningún manual de instrucciones. Como en el Blade Runner de Ridley Scott, los zapatistas saben que los replicantes ni aman ni tienen emociones. Por eso no les interesan las copias ni las recetas. Simplemente tratan, con perseverancia e infinita paciencia, de compartir tan solo un mapa del tesoro de un mundo otro. En ese mapa destaca una coordenada por encima de las demás: una imperiosa necesidad de decolonizar la existencia.

El zapatismo, ajeno a focos, modas y consensos, no sólo goza de una excelente salud a 30 años de su nacimiento, sino que constituye una potentísima herramienta decolonial. En los territorios chiapanecos donde los zapatistas son gobierno, la humanidad ha abierto un agujero irreparable en la modernidad, en la matriz abisal del pensamiento occidental y en la racionalidad de la dominación. Una decolonización del vivir más allá de la terrible imposición generalizada de la forma mercancía, en la construcción colectiva e igualitaria de un mundo de usos y no de consumos. Una decolonización del poder, más allá de la dominación de lo privado y de lo público, en el tejido democrático de un común en el que todas las personas son llamadas a ser y a hacer gobierno. Una decolonización de las pasiones, más allá de las vilezas y los egoísmos con los que la imposición neoliberal nos sujeta a las pasiones tristes que la constituyen. Sin pedir permiso. Miles y miles de mujeres, hombres, niños, niñas, ancianos y ancianas. Un presente y no un futuro. Aquí, ahora y ya. Y un mensaje, tal vez desesperado, a los que estamos del otro lado del espejo: “ORGANÍCENSE”. Porque no basta con desearlo.

A su modo, los zapatistas le han llamado a todo eso autonomía. Una experiencia de autogobierno participado por miles y miles de personas y en la que el giro decolonial se traduce en el territorio zapatista en instituciones, escuelas, hospitales, leyes, administraciones locales, relaciones sociales, sistemas productivos, economías, sexualidades y profundos cambios culturales llenos de puntos suspensivos. Concreto y tangible. Por y para las personas. ¿No fue en el deseo de algo de eso en lo que nos reconocimos en las plazas en un mayo de hace más de dos años? 


Fuente: CGT CHIAPAS

"A Katia Abreu de cuecas", por José Ribamar Bessa Freire

PICICA: "[...]o cara não pesquisou nos arquivos, não leu os antropólogos, nunca ouviu um Tenharim, mas usa a página nobre de um jornal de circulação nacional para cagar regras - essa é a expressão - sobre os Kagwahiva. Pontifica sobre eles num texto que pretende ser infalível como uma encíclica. Insinua que a morte de Ivan Tenharim, na estrada, foi acidente de trânsito como quer a polícia, e não assassinado em uma emboscada como afirmam os índios. Aliás, segundo ele, o "cacique motoqueiro" nem índio é. Rouba-lhe a identidade depois de morto, falando urbi et orbe como o papa:
"O cacique motoqueiro dos Tenharim, as aldeias indígenas que vivem de rendas de pedágios clandestinos, os índios terena e guarani que cultivam melancias em “terras sagradas”para vendê-las no mercado não são “povos da floresta”, mas brasileiros pobres de origem indígena".
Demétrio dixit. Qual o critério que ele usa para do alto das suas tamancas trombetear quem é índio e quem não é? O mercado. Eis aí: o mercado opera o milagre da transfiguração de índios em 'brasileiros pobres'. Vendeu uma melancia? Então deixou de ser índio - afirma o contundente Magnoli. Sem o respaldo das ciências sociais, seu discurso deriva para o senso comum. E o senso comum, no caso, se chama Kátia Abreu, senadora, pecuarista e articulista do caderno Mercado da Folha de São Paulo, porta-voz do agronegócio."

A KATIA ABREU DE CUECAS
José Ribamar Bessa Freire

05/01/2014 - Diário do Amazonas


Demétrio Magnoli, doutor em Geografia, nunca pisou o chão da aldeia Tenharim em Humaitá, sul do Amazonas, invadida neste natal por madeireiros e outros bichos ferozes. Nunca cheirou carne moqueada de anta cozida no leite de castanha, nem saboreou essa iguaria refinada da culinária Kagwahiva. Jamais ouviu narrativas, poesia ou o som melodioso da flauta Yrerua tocada na Casa Ritual - a Ôga Tymãnu Torywa Ropira. Nem assistiu a festa tradicional - o Mboatava. Para falar a verdade, ele nunca viu um índio Tenharim em toda sua vida, nem nu, nem de tanga ou em traje a rigor. Nunca.
Não sabe o que perdeu. Não importa. O papa também nunca esteve no inferno, nem viu o diabo chupando manga, mas discorre sobre o tema. Desta forma, Magnoli se sentiu à vontade para escrever, na quinta feira, A Guerra do Gentio, no Globo (02/01), no qual comenta o recente conflito, numa área que desconhece e dá palpites sobre a identidade de índios, que nunca viu. Quando a gente carece de experiência e de vivência pessoal, procura as fontes ou quem estudou o assunto. O papa, por exemplo, lê a Bíblia e os teólogos. O que leu Magnoli sobre os Tenharim?  
Nada de consistente. Muita gente boa escreveu sobre eles, com uma reconhecida produção etnográfica. Nimuendaju descreveu os Parintintin, com quem conviveu nos anos 1920, no rio Madeira. O gringo Waud Kracke redigiu a tese na Universidade de Chicago, nos anos 1970, depois de gravar os cantos e narrativas na língua Kagwahiva, que aprendeu a falar. Miguel Angel Menéndez viajou pelo Tapajós para a tese de doutorado na USP, no final dos anos 1980. Edmundo Peggion fez uma etnografia dos Tenharim e defendeu sua tese sobre a organização Kagwahiva, na USP, publicada em 2011.
Cacique motoqueiro
O geógrafo Magnoli, formado também pela USP, nem seu souza. Ignora-os, assim como desconhece a documentação dos arquivos. Menciona os jesuítas e o ciclo da borracha, sem apoio de qualquer fonte histórica. Não consultou na Biblioteca de Évora o manuscrito de Manoel Ferreyra, que percorreu a região em meados do séc. XVIII. Para isso, nem precisa viajar a Portugal. Basta ir ao Museu do Índio, no Rio, onde estão também microfilmes de relatórios do Serviço de Proteção aos Índios (SPI) dos anos 1920-30 redigidos pelo inspetor Bento Lemos, que fornece dados históricos sobre os Tenharim e outros povos Kagwahiva, conhecidos até 1920 pelo nome genérico de Parintintin.
Ou seja, o cara não pesquisou nos arquivos, não leu os antropólogos, nunca ouviu um Tenharim, mas usa a página nobre de um jornal de circulação nacional para cagar regras - essa é a expressão - sobre os Kagwahiva. Pontifica sobre eles num texto que pretende ser infalível como uma encíclica. Insinua que a morte de Ivan Tenharim, na estrada, foi acidente de trânsito como quer a polícia, e não assassinado em uma emboscada como afirmam os índios. Aliás, segundo ele, o "cacique motoqueiro" nem índio é. Rouba-lhe a identidade depois de morto, falando urbi et orbe como o papa:
"O cacique motoqueiro dos Tenharim, as aldeias indígenas que vivem de rendas de pedágios clandestinos, os índios terena e guarani que cultivam melancias em “terras sagradas”para vendê-las no mercado não são “povos da floresta”, mas brasileiros pobres de origem indígena".
Demétrio dixit. Qual o critério que ele usa para do alto das suas tamancas trombetear quem é índio e quem não é? O mercado. Eis aí: o mercado opera o milagre da transfiguração de índios em 'brasileiros pobres'. Vendeu uma melancia? Então deixou de ser índio - afirma o contundente Magnoli. Sem o respaldo das ciências sociais, seu discurso deriva para o senso comum. E o senso comum, no caso, se chama Kátia Abreu, senadora, pecuarista e articulista do caderno Mercado da Folha de São Paulo, porta-voz do agronegócio.
Cartilha de Kátia
Magnoli reza pela cartilha de Katia Abreu, a quem segue como um cachorrinho a seu amo. Copia dela ipsis litteris, sem aspas, até a negação da identidade indígena. Só troca 'silvícola' por 'gentio', mas a 'matriz epistemológica' é a mesma: o interesse do agronegócio nas terras indígenas. Se a venda de uma melancia transforma o 'gentio' em 'brasileiro pobre', então a terra onde a plantou deixa de ser indígena e fica assim liberada para os donos da soja, da cana e do gado. Magnoli não questiona a terra concentrada em mãos de um único fazendeiro, mas o faz quando se trata de comunidades indígenas, manifestando maliciosamente fingida dúvida:
 “Muita terra para pouco índio”, diz uma sabedoria popular cada vez mais difundida, mesmo se equivocada" - escreve Magnoli. Que 'sabedoria' é essa? Que 'popular' é esse? Quem difunde? Se é equivocada, porque ele e outros formadores de opinião espalham tal equívoco? Magnoli repete a mesma lenga-lenga da Katia Abreu - a terra é secundária, o que os índios, "necessitam é, sobretudo, de postos de saúde e escolas públicas". Critica o termo oficial "desintrusão" para descrever a remoção de todos os não índios das terras indígenas, porque não aceita chamá-los de "intrusos".
Uma vez mais reproduz o discurso de Kátia Abreu que igualmente não conhece os índios nem de vivência, nem de leitura ou pesquisa, mas também caga regras, que Magnoli copia e o leitor lê, comprando gato por lebre. Copia até o método - a "abreugrafia" - que consiste em dispensar o trabalho de campo e o contato direto com os índios, que nunca são ouvidos contrariando uma regra básica do jornalismo. Reforça preconceitos boçais e chega a ofender os índios quando reproduz acriticamente o discurso do "senso comum":
"Edvan Fritz, almoxarife, deu um passo conceitual adiante: “Eles [os índios]  vêm à cidade, enchem a cara, fazem baderna e fica por isso. Índio é protegido pelo governo que nem bicho, então tem de ficar no mato, não tem que viver em dois mundos, no nosso e no deles” - escreve Magnoli.
O outro lado
É isso que Magnoli transcreve. No entanto, o bom jornalismo manda ouvir o outro lado. Por que quando no "outro lado" estão os índios, quase nunca eles são ouvidos, mesmo quando são bilíngues e falam português? Duas excelentes jornalistas - Elaíze Farias e Kátia Brasil - publicaram no portal Amazônia Real, a entrevista do índio Ivanildo Tenharim, refugiado no quartel do Exército em Humaitá, depois da invasão à aldeia, onde ele dá a sua versão sobre os recentes ataques:
“Existem muitos madeireiros que têm raiva da gente porque eles não podem invadir a reserva para tirar madeira. Tempos atrás, com as operações da Funai e de outros órgãos, eles tiveram carros e tratores apreendidos e ficaram com mais raiva. O que eles fizeram foi aproveitar o momento para se unirem contra nós, se articulando com a população. Foram eles que bancaram o protesto de sexta-feira, quando invadiram as aldeias”.
A Polícia confirma as informações do índio: "Identificamos fazendeiros, madeireiros e funcionários tentando invadir a Terra Indígena Tenharim - declarou o tenente coronel Everton Cruz. A expedição punitiva que saiu de Apuí no dia 26 de dezembro contou com 29 caminhonetes "para fazer buscas aos três homens desaparecidos" - informou o delegado Robson Janes, que apontou também a presença de madeireiros e fazendeiros. Para a líder indígena Margarida Tenharim as acusações de que os três homens foram mortos por índios não tem provas: "É um absurdo. Não fazemos isso".    
Mas a voz dos índios não encontra eco no espaço do jornal gerenciado por Demétrio Magnoli, que aproveita para atacar Lula e o que ele chama de lulismo, responsáveis - segundo ele - pelos conflitos. Desrespeita, além disso, Dilma Rousseff, a quem denomina depreciativamente de "presidente de direito", em oposição a Lula que seria o  "presidente de facto". Seu ataque é tão rasteiro e primário que, lendo-o, dá vontade de votar na Dilma, mesmo sabendo de que Kátia Abreu faz parte de sua base aliada. Desconfio que se trata de propaganda subliminar.
Demétrio Magnoli, militante de esquerda do grupo trotskista Liberdade e Luta (LIBELU) nos anos 1980, não ouve o outro lado porque trocou de lado. Agora quem dá as cartas para ele é o agronegócio. Madalena arrependida, Demétrio Magnoli podia ser a Kátia Abreu de paletó e gravata, mas é a Kátia de cueca, que ficaria limpa se lavada no igarapé Preto da aldeia Tenharim.
Fonte: TAQUIPRATI

janeiro 04, 2014

“A classe trabalhadora precarizada e super explorada vai decidir a eleição”, Thaiz Arbex entrevista Jessé de Souza

PICICA: "Ele estuda as classes sociais há vinte anos. Mas foi em meados de 2009, já no final do governo Lula, que mergulhou em uma pesquisa sociológica – empírica e teórica, por todo o Brasil – para confrontar a tese de que havia surgido uma “nova classe média” no País. O resultado? O livro Os Batalhadores Brasileiros.

Nele, Jessé de Souza, doutor em Sociologia pela Universidade de Heidelberg, na Alemanha, e professor da Universidade Federal de Juiz de Fora, defende que a tão reverenciada nova classe média é, na verdade, uma “classe trabalhadora precarizada, super explorada e, em grande parte, informal. É aquela que trabalha muito e ganha pouco”.

Em conversa com Thais Arbex do jornal O Estado de S.Paulo, 30-12-2013, diz que tal classe – “que chamo de batalhadores” – “funcionará como o fiel da balança” na disputa eleitoral de 2014. “Ela oscila entre apoiar a classe abaixo dela e assumir um discurso atrelado aos interesses dos privilegiados. Quem conseguir conquistá-la, provavelmente ganha a eleição.”" 


“A classe trabalhadora precarizada e super explorada vai decidir a eleição”

Ele estuda as classes sociais há vinte anos. Mas foi em meados de 2009, já no final do governo Lula, que mergulhou em uma pesquisa sociológica – empírica e teórica, por todo o Brasil – para confrontar a tese de que havia surgido uma “nova classe média” no País. O resultado? O livro Os Batalhadores Brasileiros.

Nele, Jessé de Souza, doutor em Sociologia pela Universidade de Heidelberg, na Alemanha, e professor da Universidade Federal de Juiz de Fora, defende que a tão reverenciada nova classe média é, na verdade, uma “classe trabalhadora precarizada, super explorada e, em grande parte, informal. É aquela que trabalha muito e ganha pouco”.

Em conversa com Thais Arbex do jornal O Estado de S.Paulo, 30-12-2013, diz que tal classe – “que chamo de batalhadores” – “funcionará como o fiel da balança” na disputa eleitoral de 2014. “Ela oscila entre apoiar a classe abaixo dela e assumir um discurso atrelado aos interesses dos privilegiados. Quem conseguir conquistá-la, provavelmente ganha a eleição.”

Eis a entrevista.

Como a questão de classes estará nas eleições de 2014?

A eleição será, sem dúvida, dominada pela luta e pela aliança entre as classes. O Brasil, como outras sociedades modernas desiguais, é dividido entre classes sociais que reproduzem privilégios injustos. De um lado, os endinheirados e a classe média, que ocupam todos os empregos de prestígio. De outro, as classes condenadas a reproduzir sua exclusão e humilhação cotidianas, como a classe trabalhadora precária, chamada erroneamente de nova classe média; e os excluídos, que chamo provocativamente de ralé. O problema é que as relações entre as classes nunca são percebidas.

Como assim?

Se as relações fossem notadas, estariam arruinadas as chances de os privilégios se reproduzirem. Para parecer legítimo, o privilégio tem de ser mascarado como de interesse geral. E é justamente por isso que a ideologia de grande parte da classe média brasileira mais conservadora é o combate à corrupção no Estado – como se não houvesse corrupção no mercado – onde, cotidianamente, a classe média explora o trabalho barato da ralé e a condena à humilhação eterna.

Eduardo Campos tem falado de sua preocupação em conquistar a classe média de Lula e Dilma. É o caminho?

Do ponto de vista do pragmatismo político, ele está mais do que certo. O Brasil é hoje dividido entre uma classe de excluídos – que chega a 30% da população e foi alvo dos programas assistenciais do lulismo (que reduzem o sofrimento, mas que não resgatam essa classe da exclusão) – e uma classe média verdadeira, que é cativa da mensagem moralista dos partidos mais conservadores. A recente classe trabalhadora precária – super explorada, que trabalha muito e ganha pouco, mas que ascendeu socialmente comparativamente com o padrão de vida anterior – funcionará como fiel da balança.

Para qual lado?

Essa classe – que chamo de batalhadores – oscila entre apoiar e se solidarizar com a classe abaixo dela, os excluídos da ralé, e assumir um discurso mais mercantil e atrelado aos interesses das classes privilegiadas. Quem conseguir conquistar essa classe provavelmente ganha a eleição.

E qual é o olhar para compreender as diferentes realidades?

Somos formados por estímulos afetivos, emocionais, morais e cognitivos. Cada classe forma pessoas com disposições e capacidades distintas para a competição social – e não só na busca pelos bens materiais, mas também pelos simbólicos, como prestígio e reconhecimento.

De que maneira?

São as capacidades emocional e cognitiva de autocontrole e concentração que fazem com que, por exemplo, os filhos da classe média cheguem à escola como vencedores aos cinco anos de idade. E com que os filhos dos excluídos, pela carência dos mesmos estímulos, chegam à escola e depois no mercado de trabalho como perdedores. Acabam em trabalhos domésticos, pesados e mal pagos.

Quais são as classes no Brasil?

Vislumbramos quatro classes sociais, com suas subdivisões internas. No topo da hierarquia, temos as pessoas com muito dinheiro e um estilo de vida e compreensão de mundo marcado pelo consumo material. São aqueles que chamamos de endinheirados. Eles somam menos de 1% da população, mas controlam mais de 50% do PIB nacional, sob a forma de juros, lucros e renda de terras. Logo em seguida, vem outra classe privilegiada: a média. Caracterizada por se apropriar de outro capital decisivo na competição social: o cultural.

E do outro lado da balança?

Na parte de baixo da hierarquia social – onde está a maioria da população brasileira – temos uma grande classe trabalhadora. Hoje, em sua maioria, precária, super explorada e, em grande parte, informal. Sem a segurança e estabilidade da antiga classe trabalhadora tradicional. Ainda mais embaixo, estão os excluídos.

Como elas se relacionam?

Os endinheirados dominam a economia, a mídia, o poder judiciário, financiam a política e controlam os recursos naturais. É um capitalismo selvagem, desumano e altamente concentrador em proveito de meia dúzia de pessoas. Quase 70% do PIB brasileiro está com os poucos privilegiados. Ou seja, o que sobra é distribuído entre os outros milhões de brasileiros. Este é o retrato da nossa verdadeira miséria e iniquidade. É por isso que a existência da corrupção estatal é tão boa para os interesses dessa minoria privilegiada.

Em qual sentido?

É uma maneira de desviar a atenção da tão absurda concentração de riquezas e enfraquecer o Estado. Demonizá-lo como ineficiente e corrupto faz com que apenas o mercado – e quem o domina – apareça como materialização de todas as virtudes. Enquanto a ralé está condenada à humilhação eterna, a classe média poupa seu tempo e consegue se dedicar ao estudo e à qualificação. É um privilégio social poder estudar sem ter de trabalhar ao mesmo tempo.

Já que o tempo é um recurso valioso, é possível afirmar que as manifestações foram protagonizadas pela classe média?

Sem dúvida. As manifestações começaram com reivindicações tipicamente populares por melhores serviços públicos. Lá estavam os filhos da classe trabalhadora, que passaram a estudar em universidades e a acreditar que são mesmo de classe média. Exigiam, portanto, serviços de classe média. Mas, pouco tempo depois, o movimento foi apropriado pela fração da classe média mais conservadora e tradicional, com suas bandeiras típicas do moralismo – que reduz a política ao nível das telenovelas, entre o bem e o mal.

Como cada classe se relaciona com a religião?

Como existe grande quantidade de excluídos, abre-se espaço para a mensagem religiosa. É ela que tenta transformar a humilhação cotidiana em autoconfiança. Pela promessa de que ninguém menos do que Jesus está do seu lado. Mas o lado sombrio deste fenômeno é o conservadorismo cultural e a homofobia absurda.

Os batalhadores estarão nos jogos da Copa?

Certamente não. O futebol está produzindo um fenômeno estranho e o povo está sendo obrigado a ver de fora sua maior paixão. A Copa é um retrato do Brasil: quem ganha são os endinheirados. Quem paga a festa é a classe média explorada por serviços de preço exorbitante. E o povo apenas assiste de fora a festa alheia.

Fonte: IHU

"“Gentrificación es lucha de clases”: Fronteras y conflictividad en el espacio urbano actual", por Marc Morell y Maribel Egizabal

PICICA: "[...]ante la realidad actual que vivimos, ¿qué nuevas formas adopta el conflicto que amaga la gentrificación? ¿Subyace la lucha de clases a lo inmobiliario? ¿Hasta qué punto podemos sostener que la espacialización de las clases sociales contribuye a la constitución de éstas? ¿Podría tratarse de una muestra de la lucha de clases más allá del ámbito del trabajo asalariado donde se la quiso confinar? ¿Cuáles son las alianzas y los diálogos que permiten la reorganización de esta lucha? ¿Qué tipo de iniciativas aparecen en estos contextos? ¿Estamos ante la aparición de verdaderas «nuevas fronteras» en nuestras ciudades? ¿Esconden éstas procesos de gentrificación? ¿Qué papel juegan en estos procesos las alternativas al sistema capitalista y estatista? ¿Podemos hablar de «contragentrificación»? ¿Cómo cabe entender lo urbano ante los nuevos retos sociales que se están planteando en esta fase híperflexible del capitalismo actual?" 

“Gentrificación es lucha de clases”: Fronteras y conflictividad en el espacio urbano actual

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Texto para Simposio enviado al XIII Congreso de Antropología de Tarragona. Resultado, denegado. Escrito junto a Marc Morell (ICA) y Maribel Egizabal (Ankulegi).

Han pasado ya más de cuatro décadas desde que Henri Lefebvre (1972) señaló cómo la urbanización, que hasta aquel entonces parecía que únicamente acompañaba a la dinámica industrializadora, empezaba a sustituirla como determinante de los procesos sociales. Éstos, a su vez, pronto se postularían fundamentales para entender las formas de apropiación espacial existentes (Harvey 1992) y el fraccionamiento espacial propio de las clases sociales (Castells 1974). Buena prueba de esta preeminencia de la urbanización en las pasadas décadas la hallamos en su financiarización, encontrando buenos ejemplos de ello para el caso del estado español en los trabajos de autores como López y Rodríguez (2010) o Coq-Huelva (2013).

Es perceptible la coincidencia que supone, por un lado, la prevalencia de esta economía del ladrillo y, por otro, el abandono de toda conflictividad inherente a lo urbano por parte de las ciencias sociales (Delgado 2011). A esto hay que sumar la progresiva marginación que ha sufrido el concepto de la lucha de clase en la búsqueda de un sujeto de transformación social. A excepción de algunos casos dignos de mención (Oyón 2008) las cuestiones de clase han quedado enclavadas en lo exclusivamente económico, en un intento de eliminar todo matiz conflictivo como si de una supervivencia se tratara. Se la ha mostrado como algo objetivo a la vez que pasivo, susceptible de análisis propios de una taxidermia sociológica estéril y pintoresca (pe. Savage et al 2013). Se ha abandonado, en definitiva, cualquier intento de comprender el cambio social inherente a la relación entre clases sociales, por no hablar de su importancia en la transformación urbana (Leeds 1994).

Se nos antoja que no nos encontramos ante una mera coincidencia. La progresiva urbanización y procesos de transformación urbana que han vivido nuestros contextos sociales más cercanos intenta mostrarnos una realidad desconflictivizada, desactivada no sólo en el ámbito académico sino también, y de manera más importante, en la totalidad de la realidad que la circunda. Lo acaecido estos últimos años en lo referente a la precarización del ámbito del hábitat, es decir, de aquello que concierne al consumo colectivo y a la reproducción social y que ahora resulta en un conjunto de iniciativas que intentan hacer frente a la adversidad, es prueba evidente de la existencia del conflicto. No nos engañemos, no todas estas iniciativas son realmente nuevas. En el estado español existen algunas experiencias  en el sindicalismo barrial de los setenta (Castells 1977) o en las más cercanas iniciativas de variada índole que toman como eje central para el cambio la okupación social (Cañedo 2012).

En los últimos tiempos nuestros barrios, la experiencia de los cuales es de por sí conflictiva (Franquesa 2010), se encuentran en la periferia de la atención social por mucho que la propia teoría los haya ideado como proyectos convivencia (Gravano 2005). A su vez, éstos han devenido como elementos centrales para los agentes gentrificadores, siempre apoyados por la administración pública y el capital inmobiliario (Díaz 2010). Esta gentrificación, entendida como sustitución de clase en el entorno habitado (Glass 1964), y que en el estado español se ha traducido como «elitización social» por algunos autores (García Herrera 2001), se ha llegado a explicar desde múltiples y a menudo diferentes fundamentos. Así, encontramos principalmente postulados basados en una vertiente productivista y otros centrados en el ámbito del consumo (Lees et al 2008).

Ahora bien, lo que aquí nos interesa no es tanto qué motiva la gentrificación sino cuál es la reacción ante ella, es decir, cómo se lucha contra ella (Slater 2014). Cómo, desde la condición de clase, se manejan las propias fronteras urbanas (Smith 1996), o cómo las ciudades devienen rebeldes (Harvey 2012). Se trata de aprovechar experiencias desde las que poder hacer historia, es decir, reemprender ideas y retomar prácticas.

Las formas de confrontación, objetivos y estrategias, han ido cambiando del mismo modo que lo han hecho las ciudades. El discurso sobre la caída de las ideologías producida en los años 80 del pasado siglo, junto con la cuasi-desaparición del estado del bienestar, ha propiciado otra forma de percibir el trabajo social desde la asistencia. Además, los modos de confrontación con el capital se han relajado, se ha pasado de un enfrentamiento directo a una situación  que se podría denominar de «colaboración recelosa». Aquellos movimientos que estaban caracterizados por ser creadores de identidad (Cucó 2004), como el movimiento obrero, el feminista y el ecologista o el movimiento vecinal, y que propiciaban un cambio profundo en la sociedad, han sido relegados a un segundo plano y considerados testigos de otros tiempos. Los movimientos sociales y populares que trabajan el espacio urbano son percibidos como movimientos de respuesta o lobbies de presión. Se les niega la profundidad política necesaria para ser sujetos de transformación más allá de la reivindicación puntual. La lucha de clases que tan importante ha sido para la configuración de las ciudades, sobre todo desde la revolución industrial, parece haber pasado de ocupar un lugar central a un lugar periférico.

Así pues, ante la realidad actual que vivimos, ¿qué nuevas formas adopta el conflicto que amaga la gentrificación? ¿Subyace la lucha de clases a lo inmobiliario? ¿Hasta qué punto podemos sostener que la espacialización de las clases sociales contribuye a la constitución de éstas? ¿Podría tratarse de una muestra de la lucha de clases más allá del ámbito del trabajo asalariado donde se la quiso confinar? ¿Cuáles son las alianzas y los diálogos que permiten la reorganización de esta lucha? ¿Qué tipo de iniciativas aparecen en estos contextos? ¿Estamos ante la aparición de verdaderas «nuevas fronteras» en nuestras ciudades? ¿Esconden éstas procesos de gentrificación? ¿Qué papel juegan en estos procesos las alternativas al sistema capitalista y estatista? ¿Podemos hablar de «contragentrificación»? ¿Cómo cabe entender lo urbano ante los nuevos retos sociales que se están planteando en esta fase híperflexible del capitalismo actual?

Deseamos dar respuesta a éstas y a otras muchas preguntas conscientes de la escasa literatura de cuño antropológico-etnográfico que existe sobre el tema de la gentrificación y a sabiendas del creciente interés que ésta suscita en las nuevas hornadas de antropólogos que trabajan lo urbano. En suma, este simposio pretende abordar estas cuestiones desde la antropología social centrada en una mirada cercana. Creemos conveniente dar cabida a un espacio como éste en el XII Congreso de la FAAEE. Dicho esto, deseamos que esta mirada antropológica sobre los procesos de gentrificación se abra, como no podía ser de otra manera, a los importantes e interesantes aportes que se vienen realizando desde hace tiempo desde otros lugares, desde otras disciplinas. Por todo ello animamos la aportación de comunicaciones tanto de naturaleza teórica como basadas en el trabajo de campo, ya sea a nivel estatal o internacional.

Referencias bibliográficas

Castells M 1974 (1972) La cuestión urbana. Madrid: Siglo XXI

—1977 Ciudad, democracia y socialismo. La experiencia de las asociaciones de vecinos en Madrid. Madrid: Siglo XXI

Cañedo M 2012 «Multitudes urbanas. De las figuras y lógicas prácticas de la identificación política», Revista de dialectología y tradiciones populares, LXVII 2, Madrid.

Coq-Huelva D 2013 «Urbanisation and financialisation in the context of a rescaling state: The case of Spain», Antipode, DOI: 10.1111/anti.12011

Cucó J 2004 Antropología urbana. Barcelona: Ariel.

Delgado M 2011 El espacio público como ideología. Madrid: La Catarata

Díaz Parra I 2010 Sevilla, cuestión de clase. Una geografía social de la ciudad. Sevilla: Atrapasueños

Franquesa J 2010 Sa Calatrava Mon Amour. Etnografia d’un barri atrapat en la geografía del capital. Palma: Documenta Balear

García Herrera LM 2001 «Elitización: propuesta en español para el término gentrificación», Biblio 3W 6.332

Glass R 1964 «Introduction. Aspects of change», Centre for Urban Studies (ed) London. Aspects of change. Oxford: Blackwell, xiii-xlii

Gravano A 2005 El barrio en la teoría social. Buenos Aires: Espacio

Harvey D 1992 [1973] Urbanismo y desigualdad social. Madrid. Siglo XXI

—2012 Rebel cities. From the right to the city to the urban revolution. Londres: Verso

Leeds A 1994 Cities, classes, and the social order (R Sanjek, ed). Ithaca: Cornell University

Lees L et al 2008 Gentrification. Nueva York: Routledge

Lefebvre H 1972 [1970] El derecho a la ciudad. Barcelona: Península

López I y E Rodríguez 2010 Fin de ciclo. Financiarización, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010). Madrid: Traficantes de Sueños

Oyón JL 2008 La quiebra de la ciudad popular: espacio urbano, inmigración y anarquismo en la Barcelona de entreguerras, 1914–1936. Barcelona: Serbal

Savage M et al 2013 «A new model of social class: Findings from the BBC’s Great British class survey experiment», Sociology, doi: 10.1177/0038038513481128

Slater T 2014 (bajo contrato) «Preface (Draft preface)», Fighting gentrification. Oxford: IJURR-Blackwell, http://www.geos.ed.ac.uk/homes/tslater/ (14-04-2013)

Smith N 2012 [1996] La nueva frontera urbana. Ciudad revanchista y gentrificación. Madrid: Traficantes de Sueños

Fuente: El antropólogo perplejo

"Gentrificación es lucha de clases" (Traficantes de sueños)

PICICA: "Fronteras y conflictividad en el espacio urbano actual"

Gentrificación es lucha de clases

Fronteras y conflictividad en el espacio urbano actual
Realizado por: 
Itinerario basado en el texto “Gentrificación es lucha de clases”: Fronteras y conflictividad en el espacio urbano actual de Jose Mansilla Marc Morell y Maribel Egizabal.


Versión para impresión


> Ir al texto “Gentrificación es lucha de clases”: Fronteras y conflictividad en el espacio urbano actual. 
 
Han pasado ya más de cuatro décadas desde que Henri Lefebvre (1972) {ver libro} señaló cómo la urbanización, que hasta aquel entonces parecía que únicamente acompañaba a la dinámica industrializadora, empezaba a sustituirla como determinante de los procesos sociales. Éstos, a su vez, pronto se postularían fundamentales para entender las formas de apropiación espacial existentes (Harvey 1992) {ver libro} y el fraccionamiento espacial propio de las clases sociales (Castells 1974) {ver libro}. Buena prueba de esta preeminencia de la urbanización en las pasadas décadas la hallamos en su financiarización, encontrando buenos ejemplos de ello para el caso del estado español en los trabajos de autores como López y Rodríguez (2010){ver libro}.

Dichos procesos, mirados desde la condición de clase, han generado una nueve geografía que maneja sus propias fronteras urbanas (Smith 1996) {ver libro} y que nos hace pensar en un devenir rebelde de las mismas (Harvey 2012) {ver libro}. Es central entender estas transformaciones para pensar las prácticas del futuro.

También, es perceptible la coincidencia que supone, por un lado, la prevalencia de esta economía del ladrillo y, por otro, el abandono de toda conflictividad inherente a lo urbano por parte de las ciencias sociales (Delgado 2011) {ver libro}. El acercamiento al estudios de estas prácticas ha quedado fuera de la academia, y han sido colectivos arraigados a las prácticas de luchas metropolitanas los que se han intentado abordar, desde sus conocimientos locales, las consecuencias de estos procesos devastadores en sus territorios. {ver libro}

Imagen de cubierta: LA PRODUCCIÓN DEL ESPACIO
Imagen de cubierta: URBANISMO Y DESIGUALDAD SOCIAL
Imagen de cubierta: LA CUESTIÓN URBANA
Imagen de cubierta: FIN DE CICLO
Imagen de cubierta: LA NUEVA FRONTERA URBANA
Imagen de cubierta: EL ESPACIO PÚBLICO COMO IDEOLOGÍA
Imagen de cubierta: CIUDADES REBELDES
PAISAJES DEVASTADOS
Imagen de cubierta: POR QUÉ NO NOS DEJAN HACER EN LA CALLE?
Imagen de cubierta: MADRID ¿LA SUMA DE TODOS?
Imagen de cubierta: BARCELONA MARCA REGISTRADA
 SEVILLA CUESTIÓN DE CLASE
Imagen de cubierta: BILBAO Y SU DOBLE
Imagen de cubierta: OVIEDO DETRÁS DE LA FACHADA
Imagen de cubierta: EL MODELO INMOBILIARIO ESPAÑOL
Imagen de cubierta: COSTA NOSTRA

Fuente: Traficantes de sueños

janeiro 03, 2014

Os Grandes Artistas - Pós-impressionismo - Rousseau

PICICA: "ROUSSEAU: Henri Rousseau trouxe vitalidade, charme e, principalmente, inocência à arte. Suas imagens em cores vivas de florestas e animais selvagens imaginários são quase infantis em sua execução, mas estão entre as mais fascinantes já produzidas, apesar de suas imperfeições técnicas."