janeiro 29, 2014

"¿Sois los nuestros? ¿Estáis seguros?". Texto de Fernando Guerrero

PICICA: "[Fernando Guerrero es profesor de la universidad pública de Nueva York. Se sintió apelado políticamente por primera vez en su vida por el 15-M. Movido por la energía emanada de las plazas españolas, participó activamente en el movimiento Occupy Wall Street como ciudadano sin experiencia previa alguna en el activismo social y político]" 

¿Sois los nuestros? ¿Estáis seguros?


descampado
Texto de Fernando Guerrero
[Fernando Guerrero es profesor de la universidad pública de Nueva York. Se sintió apelado políticamente por primera vez en su vida por el 15-M. Movido por la energía emanada de las plazas españolas, participó activamente en el movimiento Occupy Wall Street como ciudadano sin experiencia previa alguna en el activismo social y político]
1.
Durante horas el poeta ha repasado el poema para suprimir una coma decisiva. El filósofo tardará una vida en producir un concepto sin el cual ya no se podrá pensar. El científico laureado murió sin haber podido nunca añadir nada a su estricta tradición. Observado lo acaecido desde el 2008 en España, en el territorio no menos riguroso de las luchas sociales nos encontramos en condiciones de aventurar una tesis: solo los acontecimientos inesperados e imprevisibles (15M, Mareas, PAH, Gamonal) producen algún tipo de efecto duradero y han conseguido interpelarnos no tanto por su carácter novedoso sino, en cuanto imprevisibles, por su dimensión siempre-nueva.
2.
Aunque estos acontecimientos no hayan terminado de trastocar el modo en que hacemos lo que hacemos y lo que hablamos cuando hablamos de luchas sociales, han hecho visible y a su modo percutido contra la perversa ineficacia de los modos y los contenidos con los que la izquierda acostumbra a operar. Han afectado no solo a la identidad de esa izquierda sino a la noción misma de identidad, que precisa siempre principios de predicción y horizontes de espera. A partir de la tesis que sitúa la lógica de lo inesperado como no-dinámica de las luchas sociales y como causa de incomodidad para la izquierda, podemos extraer una serie de conclusiones.
3.
En primer lugar, la lógica de lo inesperado no solo sigue desbordando a la izquierda tradicional (en sus infinitas variantes), militante, frontal, marcial y viril que finalmente ha encontrado en Gamonal su fetiche. También ha incomodado a la izquierda posmoderna y experimental, de militancia débil (débil, pero aún masculina y todavía alfa) o incluso irónica o cínica, más preocupada por producir formas de vida, transformaciones interiores –puesto que los procesos de dominación son complejos–, que aún se abraza al fetiche del 15M.
4.
¿Cómo es esto posible? ¿Por qué resulta tan fácil desbordar o incomodar a las izquierdas? ¿Por qué las izquierdas, en consecuencia, tienden a la disgregación, a fraccionarse en interpretaciones varias y excluyentes, y a escoger de la realidad solo aquellos hechos –en lugar de acontecimientos, carentes ya de su dimensión siempre-nueva– que se avengan a sus castos enunciados a priori? La respuesta es simple: porque ambas izquierdas, apegadas melancólicamente a su identidad (sea esta fuerte o débil), se resisten a aceptar que lo acontecido el 15 de mayo del 2011 y lo acontecido en el barrio de Gamonal tiene un denominador común: ambos eventos fueron impredecibles hasta para los sujetos implicados y, sin embargo, solo a éstos pertenecen.
5.
¿Qué queremos decir cuando decimos que las cosas han de suceder “desde abajo”? ¿O cuando afirmamos que lo fundamental son los “procesos”? Aunque pareciera que todos estamos de acuerdo en esos dos puntos, rara vez quien pronuncia la expresión “desde abajo” se ubica a sí mismo en ese abajo, entiende lo que realmente significa abajo (ser de abajo, venir de abajo, pensar y hablar desde abajo) o contempla la dificultad, la enorme dificultad, la casi imposibilidad, de devenir abajo. Asimismo, rara vez quien habla de “proceso” acepta que quizás no será protagonista, sino participante del mismo y no tendrá por tanto capacidad de dirigirlo o de apropiárselo. Algo muy parecido sucede con el concepto de “inclusividad”. Quien lo enarbola demasiadas veces se imagina como el “puertas” del garito que, en un ataque de tolerancia y buen rollo, te permite entrar en zapatillas.
6.
Los “procesos desde abajo” no pueden sino producir acontecimientos inesperados e imprevisibles cuya inclusividad se da por supuesta. Porque no vienen de la nada, sus genealogías solo se entienden a posteriori. Pueden abrir vías y puertas o servir a una sola coyuntura específica. Pueden encender chispas o morir en el instante de su mejor enunciación. Fracasan o triunfan de modos siempre-nuevos. No son conscientes porque, salvo la izquierda, todos sabemos que la consciencia es impensable: tardamos años en comprender acaso por qué una vez dijimos lo que dijimos o tomamos esta decisión y no la contraria. No son inconscientes tampoco: son, en la mejor acepción del adjetivo, inocentes. En definitiva, los acontecimientos inocentes e imprevisibles, en cuanto “procesos desde abajo”, no pueden dejar de contener atributos intercambiables: Gamonal ha producido una experiencia experimental y autotransformadora; el 15 M fue militante y frontal: nació de la indignación, politizó a miles de ciudadanos, cambió la conversación.
7.
La fetichización de los acontecimientos en la que incurren las izquierdas da más importancia a la relación, distinción o comparación entre los mismos que a las personas que los producen. Dado nuestro actual sistema de producción, inevitablemente esos acontecimientos son transformados en mercancías (¿cuál es mejor?), se traducen en beneficios privados (“yo estuve ahí desde el primer día”) y cobran una subjetividad que sustituye a o se independiza de los verdaderos sujetos, sus productores. La fetichización de los acontecimientos como mercancías impediría ver esa otra relación entre las personas según la cual éstas pasan –desde abajo, por abajo– del 15M a Gamonal y de ahí a parar un desahucio y el domingo al fútbol sin mayor problema.
8.
En segundo lugar, la izquierda dejará de atomizarse en grupúsculos siempre minoritarios el día en que se dé cuenta de que su participación (o su falta de participación) es irrelevante y prescindible. Su deseo de apropiarse –selectivamente- de aquellos acontecimientos que se adapten a su previsible lógica, su hambre por patrimonializar lo que no emprenden y lo que no pueden prever, su deseo de traducir el contenido de las acciones (cuando el significado de una acción depende de lo que el ejecutante de la acción quiera decir con ella), se han convertido en una molestia para “los procesos desde abajo” cuando no en una conversación –a veces solo vía Facebook– que nadie escucha. Si nos instalaran un chip que nos impidiera ser paternalistas (ese chip existe, pero no sabemos instalarlo), todas estas izquierdas desaparecerían, pero Gamonal y el 15M no, las Mareas y la PAH tampoco.
9.
En otras palabras, las izquierdas no ganarán unas elecciones hasta que no entiendan que no queremos ser de izquierdas. Existe una sensibilidad popular por la cual la mayoría nos resistimos a identificarnos con los chicos y chicas de la izquierda, con su modo de vida, con su educación sentimental, con sus lenguajes, con su música y sus vestuarios: con su identidad. Esa sensibilidad popular y de época equipara el bigote de cierto ex-presidente con la coleta del que no calla en todas las reuniones o con las gafas de pasta y los mocasines del que llega con el “verdadero” Foucault debajo del brazo. Percibimos como un sobresfuerzo, un intentarlo demasiado, como una mentira muy gorda en el fondo. Una desconfianza repentina. Asco a veces. Sobre todo, la certeza de que no hay demasiada inteligencia ni bondad ahí. No sabemos explicarlo, pero sabemos muy bien de qué se trata: No queremos ser de izquierdas. Y no por estrategia de izquierdas, sino porque no queremos ser de izquierdas. Queremos no ir de nada por la vida.
10.
Como las dictaduras de las ideas han traído a lo largo de los siglos consecuencias funestas, hemos decidido que preferimos la dictadura de los números: la democracia. Como un asunto de números nos concierne, los cinco mil del barrio de Gamonal son muchos más que los cuatrocientos de todo Madrid que salieron a la puerta del Sol en solidaridad con aquellos. La creación de un partido político que quiera hacer frente hoy a la revolución neoliberal no debería tener por objetivo concentrar a las izquierdas, a los solidarios, a los grupos de cuatrocientos, a los apoyadores de causas, sino permitir que lo imprevisible, lo inesperado y lo inocente ocupen su ocupación y desorganicen su organización. ¿Es posible un partido u organización política que sea un proceso desde abajo, por abajo y que, una vez arriba, abajo se quede? ¿Podemos imaginarlo? ¿De verdad lo queremos? Como los acontecimientos imprevisibles que hemos mencionado, solo sabemos que sería inesperado y que no nos llegaría a sorprender.
11.
Unos días después del 15 de mayo del 2011, Julio Anguita quiso desmarcarse de la incomodidad que sentía la izquierda por el acontecimiento que estaba teniendo lugar en la Puerta del Sol y en otras plazas de España. Magnánimo, en un alarde de flexibilidad que no traiciona la dirección única, paternalista, desde arriba, tituló su perverso artículo “Son los nuestros”. Amigos, creo que se refería a nosotros. Me parece que con ese “ellos” dirigido a los “suyos” se refería a nosotros. Con el procedimiento inmortal que aprendimos en las plazas (“los antisistemas sois vosotros”), se nos ocurren dos preguntas que debemos hacer –constantemente– a los nuevos grupos políticos, fuertes o débiles, que se están fraguando en estos momentos. Gente de Podemos, gente del Partido X, ¿sois los nuestros? Y antes de que puedan responder: ¿estáis seguros? Y confiemos en que su respuesta no sea demasiado previsible o demasiado larga.

Fernando Guerrero

29/01/2013

Fonte: http://www.madrilonia.org/2014/01/sois-los-nuestros-estais-seguros/

"Belmonte" (Porta Curtas)

 PICICA: O cartunista que não deixava Getúlio Vargas dormir.


Belmonte

Assista ao filme, leia o roteiro, comente 9, publique, Documentário, de Ivo Branco, Duração: 11 min, Plays 15.027
Visualizações (15.027)

Gênero: Documentário
Diretor: Ivo Branco
Duração: 11 min     Ano: 1981     Formato: 35mm
País: Brasil     Local de Produção: DF
Cor: P&B
Sinopse: O filme refaz a trajetória de Belmonte, considerado um dos mais importantes caricaturistas do país nos anos 20. Foi em 1925, na Folha da Noite, que criou Juca Pato, personagem que o consagrou. Belmonte não poupava os políticos e suas mazelas, o que fez com que fosse perseguido pelo Estado Novo. 

Fonte: Porta Curtas 

"Os "rolezinhos": explicações que ecoam da Idade Média", por Fernando Ribeiro e Maurício Loboda Fronzaglia

PICICA: "A situação de incômodo tem sua origem em uma situação social (de consequências políticas e econômicas ainda em construção) muito semelhante: a apropriação dos meios e modos de vida das “primeiras classes” pelas “classes inferiores”"


DESIGUALDADE
Os "rolezinhos": explicações que ecoam da Idade Média
A situação de incômodo tem sua origem em uma situação social (de consequências políticas e econômicas ainda em construção) muito semelhante: a apropriação dos meios e modos de vida das “primeiras classes” pelas “classes inferiores”
por Fernando Ribeiro e Maurício Loboda Fronzaglia
No século XIV, com a disseminação da Peste Negra, a Inglaterra perdeu, em meses, metade da sua população. No período que se seguiu após a Peste, o cenário era de cidades e vilarejos abandonados e não havia mão de obra suficiente para o cultivo da terra. Por conseguinte, a demanda por trabalho e seu preço cresceram. Os trabalhadores, que formavam a terceira ordem da sociedade medieval, não mais se submeteriam aos seus antigos senhores da mesma forma que outrora. Um exemplo está na história de William de Cayburn, um lavrador de Lincolnshire, que a partir de então não mais trabalharia a não ser pelo pagamento diário, que  se recusava a carne conservada no sal, queria carne fresca. Sem receber o que demandara, William deixou o condado. Assim como William, muitos trabalhadores ingleses perceberam e aproveitaram a oportunidade para procurar por melhores salários e condições de trabalho.

As autoridades e os membros pertencentes à primeira e à segunda ordem, nobreza e clero, entraram em pânico diante dessa nova situação social, em que trabalhadores não mais se sujeitavam a senhores. Como seria possível que a ordem que não tinha terra nem “sangue” pudesse ousar a desafiar o regime de servidão?  Em 1349 foram aprovadas leis que proibiam trabalhadores de viajarem em busca de emprego, além de congelarem seus salários, com o claro intuito de restituir a situação social anterior. Anos depois, em 1363, os senhores fizeram valer uma lei que determinava quais trajes eram adequados para cada ordem, dando visibilidade à estrutura de desigualdade social na qual se apoiava a sociedade medieval. A terceira ordem, agora em melhor situação, aumentara seus ganhos e começara a adquirir roupas e tecidos outrora apenas disponíveis ao Clero e à Nobreza.  Segundo a lei, um camponês deveria se vestir como um camponês e não poderia gastar mais do que um determinado montante para suas roupas, além de estar proibido de usar qualquer vestimenta que fosse de uso das classes superiores. Havia severas penas para quem não cumprisse. A Nobreza e o Clero demonstravam concretamente, através desta lei , o incômodo e o ódio que sentiram ao ver que a terceira ordem, considerada naturalmente inferior, ousava em ter e vestir os mesmos hábitos. Ambas não concebiam ver condições de igualdade, não se reconheciam e não reconheciam o direito dos trabalhadores de ocuparem os “seus” lugares e vestirem “suas” roupas. Daí nascem um estranhamento e uma tensão que culminam na grande revolta de 1381, conhecida, posteriormente, como The Peasants’ Revolt.

As leis de segregação do final da Idade Média na Inglaterra não tiveram o efeito desejado pelas ordens que a fizeram. Pelo contrário, ao longo do século XV os campos da Inglaterra prosperam e os traços do sistema senhorial começam a se desfazer. A Inglaterra foi a primeira a abolir a servidão e a corveia, tornando-se a protagonista da longa transição, passando pelas revoluções do século XVII, para o capitalismo em sua totalidade (economia de mercado associada a direitos civis, políticos e, posteriormente, sociais). O país percorre um longo caminho para consolidar a igualdade perante a lei, em uma prática cotidiana e socialmente aceita.

Os atuais “rolezinhos” expressam uma situação social análoga à ilustrada acima, na breve citação sobre a história inglesa. Está claro que lidamos com realidades sociais distintas, que apresentam construções históricas também distintas, e que as classes sociais envolvidas apresentam diferenças em sua gênese e desenvolvimento. No entanto, a situação de incômodo tem sua origem em uma situação social (de consequências políticas e econômicas ainda em construção) muito semelhante: a apropriação dos meios e modos de vida das “primeiras classes” pelas “classes inferiores”. 

Na aurora do século XXI o Brasil cresce, a renda cresce, o crédito cresce. As cidades continuam vibrantes e barulhentas com seus automóveis, suas lojas e seus shoppings parecem tranquilos, pois ainda são frequentados pelas “devidas pessoas” com carros prateados. O Brasil é um espetáculo, Brazil takes off e, por conseguinte, a demanda por trabalho aumenta, especialmente no setor de serviços. Os salários reais se elevam como poucas vezes se viu na economia brasileira. Os pardos, negros, deslocados, periféricos não comerão apenas iogurte e frango, não se falarão apenas pelo uso de anacrônicas fichas metálicas, não cruzarão o país em velocidade pouco mais rápida que os Bandeirantes por terra. Agora, com melhores salários: carne fresca de primeira, celulares, Iphones, smartphones e todos os requisitos para se integrar à rede mundial (ainda uma integração virtual, que mais frustra do que realiza) e, por fim, os destinos se encontram mais em aeroportos do que em sujas e decadentes rodoviárias.

Então, há que se admirar e condenar o despautério, a arrogância, a impetuosidade desses que não conhecem seu lugar. Há que se domar e enquadrar esses que ousam sair da condição de submissos e que querem a igualdade, mesmo que seja a igualdade pelo consumo e pela inserção no mercado. Como na Inglaterra do século XIV, quer-se regular e restringir os direitos daqueles que não se mantém no seu lugar. Há pressa em corrigir o que está “fora do lugar” através das liminares. Porém, essas são peças jurídicas, expressão de conflito político regulado. Melhor, na dúvida, é mandar a cavalaria, a Guarda Pretoriana. Não são as vestes que farão a distinção, distinguem-se uns dos outros pelo cordão pretoriano que separa, ou antes, representa um país dividido.

O mal estar dos “rolezinhos” que ronda o Brasil não deriva do aumento da renda dos que vivem ao redor das cidades. Tampouco no simples ato de vestir e usar esse ou aquele tecido, esse ou aquele aparelho eletrônico, esse ou aquele carro (mesmo de segunda mão). Esse mal estar está na própria constituição de um país que foi um dos últimos a abolir a escravidão, que foi o que viveu a mais longa ditadura latino-americana no pós II Guerra.  Ou seja, uma história onde o pavor à Igualdade levou à supressão da Liberdade (para não falarmos da Fraternidade inexistente). Melhor presos em ditaduras e desiguais do que livres e iguais.  Afinal, trata-se de um país onde há gente diferenciada.

Ir e encontrar-se no shopping, em multidão, em reunião, é encontrar-se na Polis, na Ágora de uma sociedade onde o consumo nos parametriza e nos define. O uso fruto dos direitos civis requer o sentido de pertencimento, o qual não é dado pelos serviços públicos e, por extensão pelo Estado, mas sim pelo poder de compra, pelo ser aceito no mercado como consumidor.
A transição para a igualdade demora séculos e apresenta situações de tensão tão fortes quanto a desigualdade que tenta combater. O Brasil vive essa transição, ainda que parte dele não a queira fazer. 

Fernando Ribeiro e Maurício Loboda Fronzaglia 

Respectivamente, economista, professor da PUC-SP e do Insper e Doutor em Ciência Política, professor da Universidade Presbiteriana Mackenzie. Ambos são sócios da Urbana Consultoria em Desenvolvimento Econômico e Social.

28 de Janeiro de 2014
A reação conservadora à expressão da juventude negra da periferia - See more at: http://www.teoriaedebate.org.br/materias/sociedade/reacao-conservadora-expressao-da-juventude-negra-da-periferia#sthash.7Ixbj0dm.dpufvvv

A reação conservadora à expressão da juventude negra da periferia

A repressão aos rolezinhos patrocinada pelos interesses privados (dos shopping centers) terá o potencial de disseminar a percepção de que os donos do capital são também promotores da violência, do racismo, do classismo e repressão às formas de expressão juvenis, periféricas, negras? Não nos subestimem, o movimento negro e a juventude negra estão dispostos a tornar concreta essa possibilidade

Em alguns templos do consumo, jovens passaram a ser “selecionados” na entrada
Foto: Estadão Conteúdo
Nas primeiras semanas de 2014 ganhou destaque a discussão sobre os chamados rolezinhos – encontros, em grandes grupos, de adolescentes e jovens em shopping centers, principalmente da cidade de São Paulo. Muito já se falou e escreveu sobre o assunto, e o acontecimento poderia ser ainda mais bem tratado em muitas perspectivas, como do planejamento urbano e do direito à cidade, da ideologia do consumo como realização máxima da existência, da disputa discursiva sobre os sentidos desses encontros juvenis, da estética do funk como forma de identificação geracional, das políticas públicas voltadas à juventude etc. Sem desprezar a possibilidade de outras abordagens. Enquanto militantes do movimento negro, entendemos que é indispensável destacar o racismo – articulado às dimensões de classe, geracionais/etárias e ao estilo (o funk) – como uma das bases fundamentais dessa polêmica.

A controvérsia pública gerada a partir dos rolezinhos tem, de um lado, o funk como trilha sonora e jovens negras(os), pobres e das periferias enquanto atores principais, que protagonizam com esses eventos a busca de uma opção de lazer, num local, o shopping center, totalmente adequado a essa busca segundo o senso comum. Do outro lado, como pretensos atores coadjuvantes, aparecem representantes de lojistas dos shoppings, o Judiciário, a Polícia Militar e grandes mídias, todos mais ou menos explicitamente se colocando contra esses encontros, incentivando, legalizando e efetivando a repressão. Deve-se evidenciar, entretanto, que esses coadjuvantes de maior poder, status e dinheiro (dos grupos e classes do privilégio – brancos, das classes médias tradicionais e elites – ou seus representantes) são, na verdade, parte do elenco principal de uma peça maior, que podemos definir como a tragédia do racismo brasileiro. No caso dos rolezinhos, os privilegiados e seus representantes responderam como secularmente reagem a qualquer forma de ação dos “de baixo” que subverta a ordem, mesmo que de maneira lateral e sem nenhuma intencionalidade. Não se pode escapar, nessa perspectiva, ao sentido político da reação dos privilegiados, pois ela não é um ponto fora da curva, e sim uma marca da reprodução de nossa ordem social ainda profundamente desigual, autoritária e racista.

Foram dadas pelo Judiciário, não só em São Paulo, mas também em Belo Horizonte e no Rio de Janeiro, liminares de proibição aos rolezinhos. A polícia, quando acionada, portou-se da forma conhecida: com violência e força totalmente desproporcionais – até com balas de borracha e bombas de “efeito moral”. Para completar, em alguns shoppings as(os) jovens, principalmente menores de 18 anos, passaram a ser “selecionados” (eufemismo para a discriminação racial, de classe e etária, aqui articuladas) nas portarias desses templos do consumo. Bem ao modo do racismo à brasileira, em entrevista o representante nacional dos proprietários desses estabelecimentos disse que as(os) jovens deveriam procurar um local mais adequado para seus passeios em grupo – o sambódromo, por exemplo. Douglas Belchior, ativista do movimento negro de São Paulo, chamou a atenção com muita perspicácia para esse fato em seu blog Negro Belchior. Para os privilegiados, o único local de lazer e encontro “adequado” para jovens negras(os) de periferia é o sambódromo! Há melhor definição, além de racista, para o imaginário desse senhor?
- See more at: http://www.teoriaedebate.org.br/materias/sociedade/reacao-conservadora-expressao-da-juventude-negra-da-periferia#sthash.7Ixbj0dm.dpuf

A reação conservadora à expressão da juventude negra da periferia

A repressão aos rolezinhos patrocinada pelos interesses privados (dos shopping centers) terá o potencial de disseminar a percepção de que os donos do capital são também promotores da violência, do racismo, do classismo e repressão às formas de expressão juvenis, periféricas, negras? Não nos subestimem, o movimento negro e a juventude negra estão dispostos a tornar concreta essa possibilidade

Em alguns templos do consumo, jovens passaram a ser “selecionados” na entrada
Foto: Estadão Conteúdo
Nas primeiras semanas de 2014 ganhou destaque a discussão sobre os chamados rolezinhos – encontros, em grandes grupos, de adolescentes e jovens em shopping centers, principalmente da cidade de São Paulo. Muito já se falou e escreveu sobre o assunto, e o acontecimento poderia ser ainda mais bem tratado em muitas perspectivas, como do planejamento urbano e do direito à cidade, da ideologia do consumo como realização máxima da existência, da disputa discursiva sobre os sentidos desses encontros juvenis, da estética do funk como forma de identificação geracional, das políticas públicas voltadas à juventude etc. Sem desprezar a possibilidade de outras abordagens. Enquanto militantes do movimento negro, entendemos que é indispensável destacar o racismo – articulado às dimensões de classe, geracionais/etárias e ao estilo (o funk) – como uma das bases fundamentais dessa polêmica.

A controvérsia pública gerada a partir dos rolezinhos tem, de um lado, o funk como trilha sonora e jovens negras(os), pobres e das periferias enquanto atores principais, que protagonizam com esses eventos a busca de uma opção de lazer, num local, o shopping center, totalmente adequado a essa busca segundo o senso comum. Do outro lado, como pretensos atores coadjuvantes, aparecem representantes de lojistas dos shoppings, o Judiciário, a Polícia Militar e grandes mídias, todos mais ou menos explicitamente se colocando contra esses encontros, incentivando, legalizando e efetivando a repressão. Deve-se evidenciar, entretanto, que esses coadjuvantes de maior poder, status e dinheiro (dos grupos e classes do privilégio – brancos, das classes médias tradicionais e elites – ou seus representantes) são, na verdade, parte do elenco principal de uma peça maior, que podemos definir como a tragédia do racismo brasileiro. No caso dos rolezinhos, os privilegiados e seus representantes responderam como secularmente reagem a qualquer forma de ação dos “de baixo” que subverta a ordem, mesmo que de maneira lateral e sem nenhuma intencionalidade. Não se pode escapar, nessa perspectiva, ao sentido político da reação dos privilegiados, pois ela não é um ponto fora da curva, e sim uma marca da reprodução de nossa ordem social ainda profundamente desigual, autoritária e racista.

Foram dadas pelo Judiciário, não só em São Paulo, mas também em Belo Horizonte e no Rio de Janeiro, liminares de proibição aos rolezinhos. A polícia, quando acionada, portou-se da forma conhecida: com violência e força totalmente desproporcionais – até com balas de borracha e bombas de “efeito moral”. Para completar, em alguns shoppings as(os) jovens, principalmente menores de 18 anos, passaram a ser “selecionados” (eufemismo para a discriminação racial, de classe e etária, aqui articuladas) nas portarias desses templos do consumo. Bem ao modo do racismo à brasileira, em entrevista o representante nacional dos proprietários desses estabelecimentos disse que as(os) jovens deveriam procurar um local mais adequado para seus passeios em grupo – o sambódromo, por exemplo. Douglas Belchior, ativista do movimento negro de São Paulo, chamou a atenção com muita perspicácia para esse fato em seu blog Negro Belchior. Para os privilegiados, o único local de lazer e encontro “adequado” para jovens negras(os) de periferia é o sambódromo! Há melhor definição, além de racista, para o imaginário desse senhor?
- See more at: http://www.teoriaedebate.org.br/materias/sociedade/reacao-conservadora-expressao-da-juventude-negra-da-periferia#sthash.7Ixbj0dm.dpuf

Fonte: Le Monde Diplomatique Brasil

"O dilema diário de lidar com notícias e informações", por Carlos Castilho

PICICA: "O cidadão comum só agora começa a se dar conta da importância do trato da informação para uso pessoal. Ainda estamos vivemos a era da confiança cega, típica do período pré-internet. Mas os tempos mudaram e não dá mais para confiar numa única fonte de informação, por melhor que ela seja. É impossível saber tudo, logo sempre haverá algo desconhecido, o que nos leva à necessidade de pesquisar, conferir e aprender."

O dilema diário de lidar com notícias e informações

Por Carlos Castilho em 26/01/2014


Há 17 anos, o Observatório da Imprensa se propôs a oferecer ao público uma nova forma de ler jornais. Na época, foi uma decisão ambiciosa e visionária pois estávamos saindo de duas ditaduras: uma militar e outra da autocensura jornalística. Quase duas décadas depois, o novo jeito de ler jornais tornou-se numa virtual obrigação provocada pela necessidade de separar o joio do trigo no meio da avalancha informativa gerada pela internet.

Leitura crítica, contextualização, curadoria e observação da mídia deixaram de ser acessórios para se transformarem em ferramentas indispensáveis para todos nós, desde os que apenas desejam saber o que está acontecendo até os tomadores de decisões, profissionais liberais, educadores, funcionários e pesquisadores. Os riscos para quem não sabe lidar com a informação variam desde tomar a direção errada no trânsito até prejuízos milionários em projetos equivocados, sem falar no letal assassinato de reputações.

Lidar com a informação tende a se tornar uma disciplina obrigatória em qualquer processo de aprendizagem, pois este significa o contato com o novo e desconhecido, o que implica risco de erro ou fracasso. O que antes era uma recomendação para evitar ser enganado, agora é uma exigência compulsória para quem precisa reduzir ao máximo as consequências de erros por falta de informação adequada.

O tratamento da informação tornou-se uma indústria multibilionária conforme indicam o fenômeno dos Grandes Dados (Big Data) e os investimentos de empresas jornalísticas na digitalização de suas edições passadas. Os megabancos de dados lidam com volumes incomensuráveis de números, fatos, eventos e notícias, que só têm valor se forem filtrados conforme as necessidades e desejos do cliente, que hoje não tem mais tempo organizar informações e muito menos cacife financeiro para bancar decisões desinformadas.

O cidadão comum só agora começa a se dar conta da importância do trato da informação para uso pessoal. Ainda estamos vivemos a era da confiança cega, típica do período pré-internet. Mas os tempos mudaram e não dá mais para confiar numa única fonte de informação, por melhor que ela seja. É impossível saber tudo, logo sempre haverá algo desconhecido, o que nos leva à necessidade de pesquisar, conferir e aprender.

Quem lê jornal ou assiste à televisão, por exemplo, não pode mais tomar uma notícia ou informe de um correspondente no exterior como a materialização da verdade. Por melhor e mais competente que seja o jornalista é humanamente impossível esperar que ele transmita todos os detalhes da crise na Ucrânia ou sobre as razões do aumento da taxa Selic. É pedir demais, mas é justamente isso que a maioria dos leitores de jornais e telespectadores fazem todos os dias ao consumir notícias .

A nova realidade, baseada numa enorme diversidade informativa, mostra que o lógico seria tomar as notícias de jornais, reportagens de revistas e o conteúdo dos telejornais como uma fonte de informações entre várias possíveis e não como a nossa única referência. Parece obvio do ponto de vista teórico, mas na realidade não agimos assim. Na verdade, teríamos que situar os dados, fatos, eventos e notícias lidos, vistos ou ouvidos num contexto mais amplo para verificar sua credibilidade, exatidão, relevância e relação com o nosso quotidiano.

O problema é que isso toma tempo, o que inviabiliza a rotina da verificação para quase todos nós. Restam então duas alternativas: ação coletiva ou assumir a complexidade dos fatos, dados ou eventos. Ação coletiva significa trocar percepções e opiniões com outras pessoas para avaliar dados e informações. Muitas pessoas e empresas já fazem isso diante de situações complicadas. 

Assumir a complexidade da vida moderna significa incorporar na rotina pessoal a consciência de que não temos condições de captar toda a diversidade de percepções da realidade e que, portanto, nossas opiniões e posicionamentos são sempre relativos, ou seja, não somos donos da verdade e por isso não temos condições de impor nada a outras pessoas. As notícias captadas em jornais, revistas e telejornais devem ser avaliadas e comparadas com outras fontes.

Cada vez mais surgem ferramentas para nos ajudar a separar o joio do trigo em matéria de noticiário quotidiano. A maioria delas combina softwares e a ação de indivíduos chamados curadores, ou seja, pessoas que ajudam outras pessoas a fazer a triagem de dados e informações. Outros atuam na base das comunidades de curadoria em que integrantes compartilham notícias e recomendações.

Tudo isso indica que a informação por meio da imprensa tende a ser cada vez mais uma ação coletiva e social em vez de um ato solitário, de uma pessoa. Isto muda muito não só o nosso posicionamento diante da mídia como, principalmente, a forma como ela passará a produzir notícias. 

Fonte: Observatório da Imprensa

"Máquinas de ver, modos de ser: vigilância, tecnologia e subjetividade" (Dispositivos de Visibilidade Subjetiva Contemporânea)

PICICA: Disponível em PDF.

Máquinas de ver, modos de ser: vigilância, tecnologia e subjetividade







O livro Máquinas de ver, modos de ser: vigilância, tecnologia e subjetividade (Sulina, 2013) está disponível em PDF para download por período limitado: até o fim de fevereiro. O livro incorpora alguns posts deste blog, que acompanhou parte da pesquisa que ainda prossegue aqui e em outros escritos. Boa leitura!
Fonte: Dispositivos de Visibilidade Subjetiva Contemporânea

janeiro 28, 2014

SEMINÁRIO: "Como Construir o Comum: as Revoltas Globais nas Redes e nas Ruas (parte 4)"

PICICA: "Procurando entender o contexto das manifestações que têm tomado as ruas do Brasil e do mundo, além das redes sociais, a Coordenação de Políticas para Juventude da Secretaria Municipal de Direitos Humanos e Cidadania promoveu, em parceria com a Fundação Friedrich Ebert (FES) e com o apoio da Rede Universidade Nômade (SP), da Secretaria de Comunicação e da Secretaria do Governo Municipal, o seminário internacional Encontro -- Como Construir o Comum: as Revoltas Globais nas Redes e nas Ruas."


"O lobo de Wall Street: dinheiro como droga pesada",por José Geraldo Couto

PICICA: "A “maneira” de Scorsese em O lobo de Wall Street é a mesma que caracteriza seu melhor cinema, marcado por histórias de ascensão meteórica, queda vertiginosa e redenção possível de personagens que, por um motivo ou por outro, “saíram da casinha” e embarcaram numa espiral de autodestruição. Não é isso, afinal, o que aproxima personagens tão díspares quanto os anti-heróis de Taxi driverTouro indomávelO rei da comédia, Os bons companheirosCassino e até, de modo mais oblíquo, A idade da inocência A última tentação de Cristo?"

O lobo de Wall Street: dinheiro como droga pesada


150125-Scorcese

Martin Scorcese retoma suas histórias de ascensão e decadência, tendo agora por cenário selva de poder e vaidade dos mercados globais

Por José Geraldo Couto, no blog do IMS

Não deve ser por acaso que os filmes mais recentes de vários cineastas importantes de nosso tempo têm como protagonistas magnatas sem escrúpulos do mercado financeiro: Cosmópolis, de Cronenberg, O Capital, de Costa-Gavras, e agora O lobo de Wall Street, de Martin Scorsese – sem contar o personagem de Alec Baldwin em Blue Jasmine, de Woody Allen. Cada um à sua maneira, eles tentam dar um rosto a esse mal impalpável e difuso chamado capital financeiro global.


A “maneira” de Scorsese em O lobo de Wall Street é a mesma que caracteriza seu melhor cinema, marcado por histórias de ascensão meteórica, queda vertiginosa e redenção possível de personagens que, por um motivo ou por outro, “saíram da casinha” e embarcaram numa espiral de autodestruição. Não é isso, afinal, o que aproxima personagens tão díspares quanto os anti-heróis de Taxi driverTouro indomávelO rei da comédia, Os bons companheirosCassino e até, de modo mais oblíquo, A idade da inocência A última tentação de Cristo?

Pouco importa que o Jordan Belfort vivido por Leonardo DiCaprio seja baseado na “história real” de um corretor da Bolsa de Nova York. No filme, ele é o homo scorsesiens por excelência, encarnação da “húbris” (excesso ou descomedimento), desejo humano de ir além das limitações impostas pela natureza e/ou pela divindade. Que lugar mais indicado para exercer essa ambição desmedida de poder e riqueza do que a bolsa de valores da maior economia do mundo?

Na selva do mercado


Como em outros de seus bons filmes, Scorsese divide dramaticamente essa trajetória em três atos: a euforia, a ressaca e a convalescença ou renascimento, marcado pela autoironia e pelo reconhecimento das limitações.

Aqui, desde as primeiras imagens – o comercial da empresa de Belfort, em que um leão passeia pelo escritório de uma corretora –, é evidente o retrato do mercado financeiro como uma selva, mas há também a associação entre a acumulação capitalista, o vício em drogas (álcool, cocaína, anfetaminas), a violência e a pornografia. A certa altura, tudo se condensa numa imagem inesquecível: Belfort colocando cocaína no vale da bunda de uma prostituta. Não será por falta de ênfase que Scorsese será criticado.

Brutalidade e humor

Isso tudo se dá numa narrativa vigorosa, com aquela montagem brutal de Thelma Schoonmaker, aquela trilha sonora nervosa (pop, rock, blues, jazz) típica de Scorsese e com um humor mais insolente do que de hábito na obra do diretor. A sequência da bad trip de Belfort com Quaalude de validade vencida é digna de uma antologia da comédia.

Um procedimento formal recorrente é o travelling em que o protagonista avança em direção à plateia, dizendo diretamente a ela o que, numa narrativa realista clássica, seria dito em off. Isso acentua a sensação de euforia e poder associada ao personagem.

Como sempre, depois da orgia vem o revertério, que não é o caso de descrever aqui, mas que coloca por terra a tola acusação de que Scorsese glamorizou a figura de Belfort. A cena em que, alucinado, ele tenta fugir com a filha pequena e bate o carro dentro da própria casa ecoa uma passagem parecida de Os bons companheiros, em que o personagem de Ray Liotta bate na mulher diante do olhar assustado da filhinha do casal. A moral cristã do diretor marca presença aqui como ali.

Interpretações biográficas são sempre perigosas, mas é impossível deixar de ver, neste e em outros filmes, duas circunstâncias centrais da experiência de vida de Scorsese: sua formação católica e o vício em cocaína que o levou a uma grave crise nos anos 70. O lobo de Wall Street não é o “reflexo” disso, mas é um retrato de nosso tempo por um grande artista que passou por isso.

Fonte: OUTRAS PALAVRAS

"Dez documentários que irão mudar suas ideias sobre alimentação", por Constantino Oliveira

PICICA: "Longe de querer doutrinar ou propagar ideais vegetarianos ou de qualquer outra forma, penso que o dialogo, mais do que as disputas de filosofias e crenças pessoais, é extremamente relevante. Nunca fiz, nem acredito que regimes, em sua conotação estrita, funcione a longo prazo. Mas, creio que possamos melhorar nossos hábitos alimentares diários. Também entendo que não há uma “receita de bolo” para todos os indivíduos, mas acho que podemos tirar proveito da quantidade e qualidade (tem que filtrar muita coisa!) de informações que estão disponíveis nas livrarias, locadoras e na internet, e nos questionar sobre aquilo que realmente é importante para nós. Hoje, podemos agir melhor informados, diferentemente do que fomos “programados” a pensar durante a nossa vida, seja através da nossa cultura familiar, nossa cultura social, de uma cultura médica totalmente descompromissada ou das informações midiáticas da nossa indústria de alimentos. Podemos discernir melhor sobre o que é importante para uma criança e para um adulto ingerir." 

Dez documentários que irão mudar suas ideias sobre alimentação

27 de janeiro de 2014

Por Constantino Oliveira
Do Obvious

 
Acredito que o ser humano se condiciona a determinados hábitos para facilitar a sua vida diária na sociedade. Criamos rotinas, processos e conceitos sociais para vivermos de forma harmoniosa entre nossos pares e para usufruir de um convívio pacífico e prazeroso. Muito do que fazemos são heranças atávicas de como os nossos pais nos criaram e dos valores que nos foram passados durante a nossa infância. E essa cultura e seus valores estão impregnados no nosso inconsciente, fazendo com que nos comportemos de uma ou de outra maneira. De certa forma, agimos e tomamos decisões nas nossas vidas baseados em crenças e valores das quais não temos consciência e não discernimos.

Assim, a nossa relação com a comida é também exercida, na sua maior parte, de maneira inconsciente. A mesa não é apenas um local para nos abastecer nutritivamente, mas um local de convívio importante. Um local de encontros familiares ou encontro com os amigos. Também é um local para relaxar e se desligar do trabalho, seja sozinho, com uma boa conversa, ouvindo uma música ou um noticiário, ou assistindo à televisão. Nesse sentido, a comida é um elemento agregador e de apaziguamento interno.

A comida também serve como um refúgio psicológico contra o estresse. Para algumas pessoas, quanto mais estressados e ansiosos, maior o desejo de comer. Assim, a comida funciona com uma válvula de escape para as nossas frustrações diárias.

A nossa relação atávica e social com a comida não se refere só à forma em que nós comemos, mas, principalmente, ao que comemos. Desde pequeno, ouve-se que uma criança saudável é aquela gordinha e bochechuda. Já, na mais tenra idade, o indivíduo cria estereótipos que vão se perpetuar ao longo da sua vida. Um docinho como prêmio por ter comido todo o prato, um sorvete pelo mérito de alguma conquista, um lanche em uma franquia fastfood midiática, no final de semana, para sair da monotonia doméstica. Mensagens subliminares que vão sendo incorporadas a nossa percepção sobre alimentação e sobre a nossa relação com a comida.

Dessa forma, chegamos a práticas alimentares que destoam, verdadeiramente, do que o nosso corpo está apto a receber. Somos produtos daquilo que ingerimos, seja mental ou fisicamente, portanto aquilo que lemos, assistimos, ouvimos e comemos é causa, na razão direta, daquilo que nos tornamos. Devemos analisar o tipo de alimento que estamos ingerindo e repensar, distante dos nossos atavismos e das nossas conveniências sociais, o que é melhor para o nosso corpo. Hoje, 33% das crianças brasileiras pesam mais do que deviam e, pela primeira vez, essa geração de crianças vem apresentando sintomas de doenças que só existiam anteriormente em adultos.

Longe de querer doutrinar ou propagar ideais vegetarianos ou de qualquer outra forma, penso que o dialogo, mais do que as disputas de filosofias e crenças pessoais, é extremamente relevante. Nunca fiz, nem acredito que regimes, em sua conotação estrita, funcione a longo prazo. Mas, creio que possamos melhorar nossos hábitos alimentares diários. Também entendo que não há uma “receita de bolo” para todos os indivíduos, mas acho que podemos tirar proveito da quantidade e qualidade (tem que filtrar muita coisa!) de informações que estão disponíveis nas livrarias, locadoras e na internet, e nos questionar sobre aquilo que realmente é importante para nós. Hoje, podemos agir melhor informados, diferentemente do que fomos “programados” a pensar durante a nossa vida, seja através da nossa cultura familiar, nossa cultura social, de uma cultura médica totalmente descompromissada ou das informações midiáticas da nossa indústria de alimentos. Podemos discernir melhor sobre o que é importante para uma criança e para um adulto ingerir.

Abaixo, segue a relação dos dez documentários que achei mais interessantes. Alguns desses documentários estão disponíveis nos seus próprios sites e outros se encontram facilmente no youtube ou por outros meios na internet. Boa sorte!

DOCUMENTÁRIOS

1. Muito além do Peso (Way Beyond Weight)


Pela primeira vez na história da raça humana, crianças apresentam sintomas de doenças que antes só existiam em adultos. Problemas de coração, respiração, depressão e diabetes tipo 2. Todos têm em sua base a obesidade. Esse documentário discute por que boa parte das crianças brasileiras pesam mais do que deviam. As respostas envolvem a indústria, o governo, os pais, as escolas e a publicidade. Com histórias reais e alarmantes, o filme promove uma discussão sobre a obesidade infantil no Brasil e no mundo.

2. A Carne é Fraca

Esse documentário mostra aspectos da indústria da carne de aves e gado que normalmente não são divulgados. Através de depoimentos de técnicos ambientais, médicos, pediatras e de jornalistas, ele nos possibilita entender a realidade de como e por que comemos.

3. Terráqueos (Earthlings)

Talvez, desta lista, é o documentário contém as imagens mais impactantes sobre como os animais são tratados até chegarem ao nosso prato. É um documentário sobre a absoluta dependência da humanidade em relação aos animais (para estimação, alimentação, vestuário, diversão e desenvolvimento científico).

4. Forks over Knives (Garfos ao invés de Facas)


Esse documentário talvez seja o que traga o maior número de dados substanciais para a mudança de um novo paradigma alimentar. Apesar dos avanços das tecnologias médicas, o ser humano se encontra cada dia mais doente. Cerca de 50% da população dos EUA toma, ao menos, um remédio receitado e as cirurgias de grande porte viraram rotina. Doença cardíaca, câncer e AVC são as três principais causas de morte no país, mesmo gastando-se bilhões anualmente para combatê-las. Os dados científicos mostrados nesse documentário são impactantes e instigantes.

http://www.alluc.to/documentaries/watch-forks-over-knives-2011-online/329436.html


5. Meet the Truth – Uma Verdade Mais que Inconveniente


Meat the Truth é um documentário que fala sobre o porquê tem se ignorado, repetidamente, uma das mais importantes causas da mudança climática no mundo: a pecuária intensiva. O documentário demonstra com dados estatísticos que a criação de gado gera mais emissões de gases de efeito estufa em todo o mundo que todos os carros, caminhões, trens, barcos e aviões somados. O título é uma provocação ao documentário de Al Gore e o porquê do ex-vice-presidente dos EUA não mencionar coisa alguma sobre o dano ecológico da pecuária intensiva no seu filme.

6. Food Matters (O Alimento é Importante)
Esse documentário é extremamente provocativo sobre diferentes aspectos dos nossos hábitos alimentares. Ele é contrário ao argumento da medicina moderna de que existe uma pílula para cada doença (a pill for every ill). Esse filme propõe educação e não medicação como uma forma de melhorar a vida do indivíduo.

7. Food Inc (Comida S/A)

O documentário concorreu ao Oscar em 2010. É um filme que traça muito bem o perfil sobre como são criados e abatidos os animais pela indústria de carnes, utilizando de excessos de hormônios e antibióticos. Através de entrevistas com pessoas que mudaram seus hábitos alimentares, ele também aponta possíveis soluções.

8. Planeat
O documentário fala da historia de três homens que dedicaram as suas vidas para descobertas de uma dieta alimentar que seria a mais indicada para o ser humano. Ele apresenta uma variedade de alimentos que são verdadeiramente importantes para a saúde e o meio ambiente. Esse documentário serviu de “matéria-prima” para o filme Forks over Knives.

http://planeat.tv/

9. Hungry for Change (Faminto por Mudança)

Dos mesmos diretores e produtores de “Food Matters”, esse é mais um filme que, de forma bem orquestrada, dá importantes argumentos para mudança de hábitos alimentares. Esse documentário mostra que, nós educando sobre o que se come e de onde vem a comida, nos podemos ter o controle da nossa aparência, da nossa saúde e da nossa vida.

http://www.frequency.com/video/famintos-por-mu/78882123

10. Fat, Sick & Nearly Dead (Gordo, Doente & Quase Morto)


Finalizo essa seleção com um documentário leve, mas inspirador. O documentário fala da saga de alguns personagens que, através da mudança de hábitos e da alimentação, conseguiram mudar as suas vidas e contornar doenças físicas e emocionais.

Para assistir com legenda acesse: http://www.methodus.com.br/video/105/gordo-doentequase-morto.html


Fonte: MST

"Como a indústria farmacêutica manipula testes de medicamentos", por Ben Goldacre

PICICA: "Estudos revelam: laboratórios interferem diretamente nos órgãos governamentais que avaliam remédios, produzindo “resultados” que atestam falsa eficácia e minimizam efeitos colaterais"

Como a indústria farmacêutica manipula testes de medicamentos

CETA

Estudos revelam: laboratórios interferem diretamente nos órgãos governamentais que avaliam remédios, produzindo “resultados” que atestam falsa eficácia e minimizam efeitos colaterais

Por Ben Goldacre, na Esquerda.net


Este artigo é um resumo do livro “Bad Pharma”, de Ben Goldacre, publicado pela Fourth Estate e pela Bizâncio, em Portugal (2013) — onde foi traduzido como “Farmacêuticas da Treta


Já prescrevi a reboxetina. Outros medicamentos nada tinham feito pelo meu paciente, de forma que queríamos experimentar algo novo. Tinha lido os dados do ensaio antes de passar a receita, e só encontrei provas bem desenhadas, imparciais e com resultados muito positivos. A reboxetina foi melhor que o placebo, e tão boa quanto qualquer outro antidepressivo em comparação um a um. O seu uso é aprovado pela Agência Reguladora de Medicamentos e Produtos Sanitários (MHRA), que regula todos os fármacos no Reino Unido. Milhões de doses são anualmente prescritas em todo o mundo. A Rreboxetina aparecia claramente como um tratamento seguro e eficaz. O paciente e eu discutimos brevemente as evidências, e concluí que era o tratamento adequado para fazer outra tentativa. Assinei uma receita.

Mas ambos tínhamos sido enganados. Em outubro de 2010, um grupo de pesquisadores finalmente foi capaz de reunir todos os dados que haviam sido recolhidos para a reboxetina, tanto dos ensaios publicados como dos que nunca tinham aparecido em publicações académicas. Quando todos estes dados se juntaram, produziu-se uma imagem impactante. Tinham sido realizados sete ensaios comparando a reboxetina e um placebo. Só um, levado a cabo em 254 pacientes, teve um resultado claro, positivo, e foi publicado numa revista académica para a leitura por médicos e pesquisadores. Mas outros seis ensaios foram realizados em quase dez vezes mais pacientes. Todos mostraram que a reboxetina não era melhor que uma pílula de açúcar. Nenhum foi publicado. Eu não tinha nem ideia de que existiam.

Dados não publicados, efeitos secundários ocultados

Mas há pior. Os ensaios que compararam a reboxetina a outros fármacos mostraram exatamente a mesma situação: três pequenos estudos, com 507 pacientes ao todo, mostraram que a reboxetina foi tão boa como qualquer outro fármaco. Todos foram publicados. Mas os dados de 1657 pacientes ficaram sem publicar, e estes evidenciaram que os pacientes tratados com reboxetina tiveram piores resultados que os que tomavam outros fármacos. Se tudo isto não fosse suficiente, mencionavam também efeitos secundários. O fármaco parecia bom nos ensaios que apareceram na literatura académica, mas quando vimos os estudos não publicados, descobrimos que os pacientes que estavam a tomar reboxetina tinham mais probabilidades de sofrer efeitos secundários, mais probabilidades de abandonar a toma do fármaco e maior probabilidade de sair do ensaio devido aos efeitos secundários, do que os pacientes que tomavam algum dos fármacos competidores.

Tão eficaz quanto uma pílula de açúcar

Fiz todo o que se supõe que um médico deve fazer. Li todos os documentos, avaliei-os criticamente; eu compreendia-os, comentei-os com o paciente e tomámos uma decisão conjunta baseada na evidência. Nos dados publicados, a reboxetina era um fármaco seguro e eficaz. Na realidade, não era melhor do que uma pílula de açúcar e, pior ainda, com mais riscos que benefícios. Como médico, fiz algo que, tendo em conta toda a evidência disponível, prejudicou o meu paciente, simplesmente porque os dados pouco positivos não foram publicados.

Nesta situação, ninguém infringiu qualquer lei, a reboxetina está ainda no mercado e o sistema que permitiu que tudo isto sucedesse ainda está a funcionar, para todos os fármacos, em todos os países do mundo. Os dados negativos vão-se perdendo, para todos os tratamentos, em todas as áreas da ciência. Os reguladores e os organismos profissionais, a quem razoavelmente caberia esperar que acabassem com estas práticas, falharam. Estes problemas foram afastados do escrutínio público porque são demasiado complexos para serem apreendidos num estalar de dedos. É por isso que os políticos não têm feito muito, pelo menos em parte; mas também por isso convém explicar os detalhes. As pessoas nas quais deveríamos ter confiado para solucionar estes problemas falharam e, como é preciso compreender um problema corretamente para poder solucioná-lo, há algumas coisas que é preciso saber.

Imagens distorcidas

Os mesmos que fabricam os medicamentos avaliam-nos em ensaios clínicos não muito bem desenhados, com mostras desesperadamente pequenas de pacientes, frequentemente raros e não representativos, e os resultados são analisados utilizando técnicas propositadamente defeituosas, de tal maneira que exageram os benefícios dos tratamentos. Como é de esperar, estes estudos tendem a produzir resultados que favorecem o fabricante. Quando os ensaios chegam a resultados que as empresas não gostam, têm todo o direito de os esconder dos médicos e dos pacientes, e assim só se vê uma imagem distorcida dos verdadeiros efeitos de um fármaco. Os reguladores veem a maioria dos dados do ensaio, mas só desde as fases iniciais da vida de um fármaco, e ainda assim não compartilham esta informação com os médicos ou os pacientes, nem com outros escritórios governamentais. Esta evidência distorcida comunica-se e aplica-se então de uma maneira distorcida.

Ensaios feitos por pessoas que trabalham em segredo para as farmacêuticas

Nos seus 40 anos de prática depois de sair da faculdade de medicina, os médicos ouvem sobre o que funciona “ad hoc”, sobre os representantes de vendas, colegas e revistas. Mas os colegas e as revistas podem ser pagos pelas companhias farmacêuticas – muitas vezes de forma oculta. E também o são os grupos de pacientes. E, por último, os ensaios académicos, que toda a gente pensa que são objetivos, com frequência são planeados e escritos por pessoas que em segredo trabalham diretamente para as empresas, sem o revelar. Às vezes revistas académicas inteiras são propriedade de uma empresa farmacêutica. Além de tudo isto, para vários dos problemas mais importantes e duradouros na medicina, não temos ideia de qual é o melhor tratamento, porque ninguém tem interesses financeiros de levar a cabo um estudo.

Em 2010, os pesquisadores de Harvard e Toronto identificaram todos os ensaios realizados com cinco classes principais de fármacos – antidepressivos, remédios para a úlcera e assim sucessivamente – e extraíram informação sobre duas características básicas: eram positivos? E eram financiados pela indústria? Encontraram-se mais de 500 ensaios ao todo: 85% dos estudos financiados pela indústria foram positivos, mas só 50 % dos ensaios financiados pelo governo o foram. Em 2007, os pesquisadores analisaram todos os ensaios publicados que exploravam os benefícios de uma estatina. Estes medicamentos redutores do colesterol diminuem o risco de sofrer um ataque ao coração e prescrevem-se em grandes quantidades. Este estudo encontrou 192 ensaios ao todo, seja comparando uma formulação de estatina a outra, ou comparando uma estatina com outro tipo de tratamento. Descobriram que os ensaios financiados pela indústria eram 20 vezes mais propensos a dar resultados a favor do fármaco em teste.

Resultados aterradores

Estes resultados são aterradores, mas provêm de estudos individuais. Assim, vamos considerar as revisões sistémicas nesta área. Em 2003, publicaram-se duas. Reuniram todos os estudos publicados até à data e observaram-se os financiados pela indústria associados à apresentação de resultados favoráveis à indústria; descobriu-se que os ensaios financiados pela indústria tinham, em conjunto, cerca de mais quatro vezes probabilidades de obter resultados positivos. Uma nova revisão em 2007 examinou os estudos publicados durante esses quatro anos: encontraram-se mais 20 trabalhos, e todos, menos dois, mostraram que os ensaios patrocinados pela indústria foram mais propensos a apresentar resultados favoráveis.

Acontece que este padrão persiste mesmo quando nos afastamos de trabalhos académicos publicados e se analisamos os relatórios de ensaios de conferências académicas. James Fries e Eswar Krishnan, da Escola de Medicina da Universidade de Stanford na Califórnia, estudaram todos os resumos de investigação apresentados nos congressos do Colégio Americano de Reumatología de 2001, que incluíam resultados de algum tipo de ensaio clínico e admitiam ter sido patrocinados pela indústria, com o fim de averiguar em que proporção apresentavam resultados que favoreciam o fármaco do patrocinador.

Em geral, a secção de resultados de um trabalho académico é extensa: apresentam-se os números em bruto para cada resultado, e para cada possível fator causal, mas não só como puros números. Dão-se os rankings, exploram-se os subgrupos, as provas estatísticas realizadas, e cada detalhe é descrito em forma de tabela, e em forma de narrativa curta no texto. Este longo processo geralmente ocupa várias páginas. Em Fries e Krishnan (2004), este nível de detalhe não era necessário. A secção de resultados é uma única e simples – penso eu – frase bastante passivo-agressiva: “Os resultados da cada ensaio controlado aleatoriamente (45 de 45) favoreceram o fármaco do patrocinador.”

Como se faz a manipulação

Como isto ocorre? Como fazem os ensaios patrocinados pela indústria para conseguir quase sempre um resultado positivo? Às vezes, os ensaios são defeituosos na sua conceção. Podem comparar o novo fármaco com uma coisa que se sabe que é lixo – um medicamento existente numa dose inadequada, talvez, ou uma pílula de açúcar (placebo) que não faz quase nada. Podem selecionar os pacientes com muito cuidado, pelo que são mais propensos a obter melhores resultados no seu tratamento. Podem fixar-se nos resultados a médio prazo, e deter o processo antes de tempo se parecerem bons. Mas após todas estas peculiaridades metodológicas, vem um truque muito singelo que compromete a integridade dos dados. Às vezes, as companhias farmacêuticas levam a cabo muitos ensaios, e quando veem que os resultados são pouco favorecedores, simplesmente não os publicam.

Dado que os pesquisadores são livres de ocultar os resultados que quiserem, os pacientes ficam expostos a uma cadeia espantosa de riscos no conjunto da medicina. Os médicos podem não ter nem ideia dos verdadeiros efeitos dos tratamentos que prescrevem. Esta droga funciona realmente melhor, ou simplesmente esconderam-me metade dos dados? Ninguém o pode dizer. Vale a pena o dinheiro deste medicamento tão caro, ou simplesmente os dados têm sido manipulados? Ninguém o pode dizer. Este medicamento matará os pacientes? Há alguma evidência de que é perigoso? Ninguém o pode dizer. Esta é uma situação estranha que se propõe em medicina, uma disciplina na qual se supõe que tudo é baseado em evidências.

E este dado está retido por todo mundo da medicina, de acima a abaixo. O NICE, por exemplo, é o Instituto Nacional para a Saúde e a Excelência Clínica, criado pelo governo britânico para levar a cabo resumos cuidadosos e imparciais de todas as provas sobre os novos tratamentos. Não é capaz nem de identificar nem de aceder aos dados sobre a eficiência de um medicamento que foram retidos pelos investigadores ou pelas empresas: o NICE não tem mais direito legal a esses dados que qualquer cidadão, apesar de tomar decisões a respeito da eficiência e o custo-eficiência, em nome do Sistema Nacional de Saúde, para milhões de pessoas.

Contratos com cláusulas de amordaçamento

Num mundo razoável, quando os investigadores realizam ensaios com uma nova pílula para uma empresa farmacêutica, por exemplo, esperaríamos ver contratos universais que deixem claro que todos os pesquisadores são obrigados a publicar os seus resultados e que as indústrias que os patrocinam – que têm um enorme interesse em obter resultados positivos – não têm controlo sobre os dados. Mas, apesar de todo o que sabemos a respeito dos desvios na investigação financiada pela indústria, isto não sucede. De facto, o oposto é verdadeiro: é completamente normal que os pesquisadores e académicos que realizam ensaios financiados pela indústria assinem contratos submetendo-se as cláusulas de amordaçamento que os proíbem de publicar, discutir ou analisar os dados dos seus ensaios sem a autorização do financiador.

Esta é uma situação tão discreta e vergonhosa que até tentar documentá-la para a comunicar ao público pode ser uma aventura cheia de tensão. Em 2006, publicou-se um artigo no Journal of the American Medical Association (JAMA), uma das revistas médicas de maior circulação do mundo, descrevendo como é comum que os pesquisadores que realizam ensaios financiados pela indústria tenham de se submeter a esse tipo de restrições impostas aos seus direitos de publicar os resultados das investigações. O estudo foi realizado pelo Centro Nórdico Cochrane, que analisou todos os ensaios que tinham recebido a aprovação para se realizar em Copenhague e Frederiksberg (se se pergunta por que foram escolhidas estas duas cidades, foi simplesmente uma questão prática: os pesquisadores pediram outros lugares, sem sucesso, e foi-lhes negado o acesso especificamente aos dados no Reino Unido). Estes ensaios foram esmagadoramente patrocinados pela indústria farmacêutica (98%) e as normas que regem a gestão dos resultados contam uma história que anda na beira do terrível e do absurdo.

Farmacêuticas podem interferir à medida que avança o ensaio

Para 16 dos 44 ensaios, a empresa patrocinadora tinha de ver os dados à medida que se acumulavam, e noutros 16 tinha o direito de interromper ou suspender o estudo em qualquer momento e por qualquer razão. Isto significa que uma empresa pode ver se um ensaio está a ir contra ela, e pode interferir à medida que avança, distorcendo os resultados. Mesmo se a indústria permite que se conclua o estudo, os dados ainda poderiam ser suprimidos: houve restrições nos direitos de publicação em 40 dos 44 ensaios, e na metade deles, os contratos diziam especificamente que o patrocinador era proprietário de todos dados (que acontece com a pacientes, poderíamos dizer?) ou teria de aprovar as publicações finais, ou ambas coisas. Nenhuma destas restrições é mencionada os documentos publicados.

Quando o artigo que descreve esta situação foi publicado no JAMA, a LIF, a associação dinamarquesa da indústria farmacêutica respondeu anunciando, no Diário da Associação Dinamarquesa de Medicina, que estava enfurecida pelas críticas, que não podiam admitir. Exigiu uma investigação dos cientistas, sem dizer quem a faria nem o que deviam investigar. A LIF dirigiu-se posteriormente ao Comité Dinamarquês sobre Desonestidade Científica, acusando os pesquisadores de Cochrane de má conduta científica. Não pudemos ver a carta, mas os pesquisadores dizem que as acusações eram muito graves – foram acusados de distorcer deliberadamente os dados – mas sem documentos nem provas que as sustentassem.

Apesar disso, a investigação prolongou-se durante um ano. Peter Gøtzsche, director do Centro Cochrane, disse à revista British Medical Journal que só na terceira carta a LIF, dez meses depois de iniciado este processo, fez acusações concretas que poderiam ser investigadas pela comissão. Dois meses depois, as acusações foram rejeitadas. Os pesquisadores de Cochrane não tinham feito nada de mal. Mas antes que fossem declarados inocentes, a LIF enviou cartas que alegavam a falta de honradez científica ao hospital onde quatro dos autores trabalhavam, e à organização que geria o hospital, e enviou cartas semelhantes à Associação Médica Dinamarquesa, ao Ministério de Saúde, ao Ministério de Ciência e assim sucessivamente. Gøtzsche e os seus colegas sentiam-se “intimidados e atacados” pelo comportamento da LIF. A LIF continuou a afirmar que os pesquisadores eram culpados de má conduta, mesmo depois do fim da investigação.

A paroxetina é um antidepressivo comummente utilizado, da classe de fármacos conhecidos como inhibidores seletivos da recaptação de serotonina ou ISRS. Também é um bom exemplo de como as empresas se aproveitaram de nossa longa permissividade sobre os ensaios que não são feitos ou não são divulgados, e encontrou lacunas nas nossas regulações inadequadas em matéria de divulgação de informação sobre os ensaios.

Processo para obter permissões de comercialização

Para entender as razões há que começar por analisar o processo pelo que se concedem permissões de comercialização. A aprovação da comercialização de um medicamento não é para ser utilizada em qualquer problema médico: para cada uso específico, para cada doença específica é preciso uma autorização de comercialização separada. Assim, um fármaco poderia ser autorizado para o tratamento do cancro de ovário, por exemplo, mas não para o do cancro de mama. Isso não significa que o medicamento não sirva para tratar o cancro de mama. Bem poderia ter alguma evidência de ser muito bom para o tratamento desta doença também, mas talvez a empresa não se tenha dado ao trabalho nem investido em obter uma autorização de comercialização formal para esse uso específico. Os médicos podem receitá-lo para o cancro de mama, se quiserem, já que o medicamento se encontra disponível para ser prescrito, é provável que funcione, e há paletes do mesmo nas farmácias à espera de serem fornecidos. Nesta situação, o médico pode prescrever o fármaco legalmente, mas “off-label” (fora de indicação).

Agora, acontece que o uso de um fármaco em crianças requer uma autorização de comercialização diferente à do seu uso em adultos. Isto faz sentido em muitos casos, já que as crianças podem responder aos medicamentos de formas muito diferentes e, portanto, deve realizar-se uma investigação nas crianças em separado. No entanto, conseguir uma licença para um uso específico é um grande trabalho, que requer muita papelada e alguns estudos específicos. Com frequência, isto vai ser tão caro que as empresas não se preocupam em conseguir uma licença específica para comercializar um medicamento para uso pediátrico, devido a que o mercado é em geral muito mais pequeno.

Assim, não é raro que um fármaco seja autorizado para uso em adultos, mas depois receitado a crianças. Os reguladores deram-se conta de que isto é um problema, pelo que recentemente começaram a oferecer incentivos às empresas para levar a cabo mais investigações e solicitar formalmente estas licenças.

A maior investigação na história do Reino Unido na regulação fármacos

Quando a GlaxoSmithKline solicitou uma autorização para comercializar paroxetina em crianças, uma situação extraordinária saiu à luz, o que provocou a maior investigação na história do Reino Unido na regulação fármacos. Entre 1994 e 2002, a GSK realizou nove ensaios com paroxetina em crianças. Os dois primeiros não puderam demonstrar qualquer benefício, mas a companhia absteve-se de qualquer tentativa de informar alguém destes resultados, mudando as etiquetas do medicamento que se enviam a todos os médicos e aos pacientes. De facto, ae terem terminado estes ensaios, um documento interno dos administradores da empresa afirmou: “Seria comercialmente inaceitável incluir uma declaração de que a eficácia do fármaco não foi demonstrada, já que com isso se prejudica o perfil da paroxetina.” No ano posterior a este documento secreto interno, somente no Reino Unido foram emitidas 32.000 receitas de paroxetina a crianças: assim, ao mesmo tempo que a empresa sabia que o medicamento não funcionava com crianças, não tinha pressa de o dizer aos médicos, apesar de saber que grande número de crianças a estavam a tomar. Mais ensaios clínicos foram realizados nos anos seguintes – nove ao todo – e nenhum mostrou que o fármaco fosse eficaz no tratamento da depressão em crianças.

Efeitos secundários ocultos

Mas há pior. Estas crianças não só receberam um medicamento que a empresa sabia que não era eficaz, como também foram expostos aos efeitos secundários. Isto deveria ser evidente por si só, já que qualquer tratamento efetivo terá alguns efeitos secundários, e os médicos contam com este fator, junto com os benefícios (que neste caso não existiam). Mas ninguém sabia como eram maus estes efeitos secundários, porque a empresa não comunicou nem aos médicos, nem aos pacientes, e nem sequer ao regulador, a informação a respeito dos preocupantes dados de segurança dos seus ensaios. Isto deveu-se a um vazio legal: deve-se comunicar ao regulador só os efeitos secundários reportados em estudos que analisam os usos específicos para os quais o fármaco tem permissão de comercialização. Devido ao facto de o uso da paroxetina em meninos ser “off-label”, a GSK não tinha obrigação legal de informar ninguém sobre o que tinha descoberto.

Risco de suicídio

Desde há tempos havia a preocupação de a paroxetina poder aumentar o risco de suicídio, mas este é um efeito secundário difícil de detetar quando se trata de um antidepressivo. Em fevereiro de 2003, a GSK enviou espontaneamente à MHRA um pacote de informação sobre o risco de suicídio da paroxetina, que continha algumas análises realizadas em 2002 a respeito dos eventos adversos ocorridos durante os ensaios que a companhia patrocinara, remontando a uma década atrás. Esta análise mostrou que não havia nenhum aumento do risco de suicídio. Mas isto era enganoso: ainda que não estivesse claro nesse momento, os dados dos ensaios em crianças tinham sido misturados com os dados dos ensaios em adultos, que contavam com um número muito maior de participantes. Como resultado, qualquer sinal de risco de suicídio entre as crianças tratadas com paroxetina fora completamente diluído.

Mais tarde, em 2003, a GSK teve uma reunião com a MHRA para discutir outro tema relacionado com a paroxetina. Ao final desta reunião, os representantes da GSK entregaram um documento informativo, explicando que a empresa tinha a intenção de solicitar nesse mesmo ano a permissão para comercializar a paroxetina para uso específico na população pediátrica. Mencionaram, enquanto entregavam o documento, que a MHRA talvez desejasse ter em conta o problema de segurança que a companhia tinha assinalado: um aumento do risco de suicídio entre os meninos com depressão que receberam paroxetina, em comparação com os que receberam placebo.

Eram dados sobre efeitos secundários de vital importância, que se tinham apresentado após um atraso surpreendente, por acaso, de uma maneira totalmente inadequada e não oficial. Apesar de os dados terem sido entregues a um grupo que não tinha nada que ver com este tema, o pessoal do MHRA presente a esta reunião teve o talento para descobrir de que se tratava de um problema importante. Isto desencadeou uma série de atividades: realizaram-se as análises e, um mês depois, foi enviada uma carta a todos os médicos aconselhando a não prescrever paroxetina a pacientes menores de 18 anos.

Regulamentos têm lacunas legais ridículas

Como é possível que os nossos sistemas de obtenção de informações das empresas sejam tão maus, que se possa reter informação de vital importância para demonstrar que um medicamento não só é ineficaz, como também ativamente perigoso? Porque as regulações contêm lacunas legais ridículas, e é triste ver como a GSK alegremente as aproveita: quando a investigação foi publicada em 2008, chegou-se à conclusão de que aquilo que a a empresa fizera – a retenção de dados importantes sobre a segurança e eficácia que os médicos e os pacientes precisavam – era claramente pouco ético, e punha as crianças de todo mundo em risco; mas as nossas leis são tão débeis que a GSK não pode ser acusada de qualquer delito.

Após este episódio, a MHRA e a UE mudaram algumas dos seus regulamentos, ainda que não o suficiente. Obrigaram as empresas a entregar os dados de segurança quando um medicamento é usado para fins não autorizados, mas ridiculamente, por exemplo, os ensaios realizados fora da UE continuavam a estar isentos de o fazer. Alguns dos ensaios realizados pela GSK foram publicados em parte, mas obviamente isso não é suficiente: já sabemos que se vemos apenas uma mostra pequena dos dados, estamos a ser enganados. Mas também precisamos de todos os dados pela simples razão de que precisamos de muitos dados: os sinais de segurança são com frequência fracos, subtis e difíceis de detetar. No caso da paroxetina, os perigos fizeram-se evidentes só quando os eventos adversos de todos os ensaios se agruparam e analisaram juntos.

Resultados entregues em segredo ao regulador

Isso leva-nos à segunda falha evidente no sistema atual: os resultados destes ensaios são entregues em segredo ao regulador, que depois se senta em silêncio e toma uma decisão. Isto é o oposto da ciência, que é fiável só porque toda a gente mostra o seu trabalho, explica como sabem que algo é eficaz ou seguro, compartilha os seus métodos e resultados, e permite que outros decidam se estão de acordo com a forma como os dados foram processados e analisados. No entanto, para a segurança e a eficácia dos medicamentos, permitimos que tudo ocorra a portas fechadas, porque as empresas farmacêuticas decidiram que querem compartilhar os seus resultados dos ensaios discretamente com os reguladores. De modo que o trabalho mais importante na medicina baseada na evidência leva-se a cabo a sós e em segredo. E os reguladores não são infalíveis, como veremos mais adiante.

Risco de problemas cardíacos

A rosiglitazona comercializou-se pela primeira vez em 1999. Nesse primeiro ano, o Dr. John Buse, da Universidade de Carolina do Norte, comentou que tinha detetado um maior risco de problemas cardíacos num par de reuniões académicas. O fabricante do medicamento, a GSK, entrou em contacto direto com ele, com a intenção de fazê-lo calar-se, e depois contactou o seu chefe de departamento. Buse foi pressionado a assinar vários documentos legais. Para não alongar a história, após rechear-se de documentos durante vários meses, em 2007, o Comité Senatorial de Finanças de EUA deu a conhecer um relatório que descreve o tratamento de Buse como “intimidatório”.

Mas preocupa-nos mais os dados de segurança e eficácia. Em 2003, o grupo de fármaco-vigilância de Uppsala da Organização Mundial da Saúde pôs-se em contacto com a GSK porque tinha detetado um número inusualmente grande de notificações espontâneas que associavam a rosiglitazona com problemas de coração. A GSK realizou duas meta análise internas dos seus próprios dados em 2005 e 2006, respetivamente. Estes mostraram que o risco era real, mas apesar de tanto a GSK quanto a FDA terem estes resultados, nenhum dos dois fez qualquer declaração pública sobre eles, e não foram publicados até 2008.

Durante este período de tempo, um grande número de pacientes foi exposto ao fármaco, mas os médicos e os pacientes não se inteiraram deste grave problema até 2007, quando o professor de cardiología Steve Nissen e os seus colegas publicaram uma meta-análise que se converteu em ponto de referência. O documento mostrava um aumento de 43% no risco de problemas cardíacos nos pacientes tratados com rosiglitazona. Dado que as pessoas com diabetes já sofrem um maior risco de ter problemas de coração, e o ponto central de tratamento da diabetes é reduzir este risco, este achado era importante. Os resultados de Nissen foram confirmados em trabalhos posteriores, e em 2010 o fármaco foi retirado, ou o seu uso restringido, no mercado global.

Devia ter sido proibido antes

A minha opinião não é de que este fármaco deveria ter sido proibido antes, porque, ainda que soe perverso, os médicos com frequência precisam de medicamentos inferiores para os utilizar como um último recurso. Por exemplo, um paciente pode desenvolver efeitos secundários idiossincráticos com as pílulas mais eficazes e ser incapaz de tomá-las por mais tempo. Uma vez que isto aconteceu, pode valer a pena testar um medicamento de menor eficácia se nesse paciente é melhor que nada.

A minha preocupação é que estes debates ocorreram à porta fechada, e só os reguladores tiveram acesso aos dados. De facto, a análise de Nissen só pôde ser realizada graças a uma sentença judicial muito especial. Em 2004, quando a GSK foi surpreendida tendo omitido dados que mostravam indícios de graves efeitos secundários da paroxetina em crianças, o seu mau comportamento deu lugar a um processo judicial nos EUA por fraude. Como resultado, a GSK teve de pagar uma multa significativa e publicar os resultados dos ensaios clínicos num site público.

Nissen utilizou os dados de rosiglitazona, quando estiveram disponíveis, e encontrou indícios preocupantes de dano, que depois foram publicados para os médicos – algo que os reguladores nunca tinham feito, apesar de ter a informação dos anos anteriores. Se esta informação tivesse estado livremente disponível desde o princípio, os reguladores poderiam ter-se sentido um pouco mais preocupados pelas suas decisões, mas, sobretudo, os médicos e os pacientes poderiam ter estado em desacordo com eles e ter tomado decisões com essa informação. É por isso que precisamos de um maior acesso a todos os relatórios dos ensaios, para todos os medicamentos.

A omissão estraga as bases da informação para todo o mundo. Se os ensaios adequados nunca são feitos, se os ensaios com resultados negativos são retidos, então simplesmente não podemos conhecer os verdadeiros efeitos dos tratamentos que utilizamos. A evidência em medicina não é uma preocupação académica abstrata. Quando se introduzem dados incorretos e tomamos as decisões erradas, infligimos dor desnecessária e sofrimento e morte em gente como nós.
-
Ben Goldacre é psiquiatra, jornalista científico e colaborador habitual em programas de rádio e televisão. Autor da coluna semanal “Bad Science” no jornal The Guardian.

Fonte: OUTRAS PALAVRAS