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novembro 21, 2010

Crianças vítimas do racismo de Estado

PICICA: O racismo elevado à sua potência mais destruidora: genocídio.
WaKiMuLe | 31 de março de 2010 | 
God help all these kids suffering.
This is the shocking and sad reality of whats happening in gaza.
how can children possibly live like this?
I recommend you do not watch if you get upset over stuff easily.
But either way. This is reality for thousands of kids.

novembro 20, 2010

Educación en Palestina bajo atroz ocupación israelí

PICICA: "Hace falta más solidaridad regional e internacional para contribuir a que los palestinos alcancen una apariencia de normalidad en su sistema educativo bajo las difíciles circunstancias actuales."


Palestina

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2010

Palestina: Educación a punta de pistola


The Palestine Chronicle


Traducido para Rebelión por Loles Oliván


Recuerdo la primera frase de mi redacción de quinto curso sobre “Educación y juventud”. La escribí con la ayuda ocasional de mi padre y estaba salpicada de tópicos; debía de decir algo así: 

“La juventud es la columna vertebral de cualquier nación, y la educación es esencial para armar a la juventud con el conocimiento que necesita para conducir a sus sociedades hacia el cambio, el progreso y la prosperidad”.

El lápiz azul grisáceo que utilicé para escribir la redacción era uno de los materiales escolares que entregaba anualmente el personal de la Agencia de Naciones Unidas para Obras Públicas y Socorro (UNRWA) a los niños refugiados en muchas escuelas dispersas por toda la Franja de Gaza. Mi profesor de árabe era Abu Kamal al-Hanafi, un hombre maravilloso con un temperamento terrible, que era también el imán de la mezquita local. Mi clase tenía exactamente 62 alumnos. Mi pupitre era tan viejo como la ocupación israelí de Gaza, si no más. El tejado estaba lleno de agujeros, lo que creaba un espectáculo emocionante cuando las aves entraban y salían volando, anidando a veces donde había un hueco. Contemplar esas escenas nos hacía soportables las duras lecciones de gramática árabe y aliviaba el temor causado por los ataques de ira de Abu Kamal y por los ocasionales disparos israelíes dentro y en los alrededores del campamento de refugiados. 


Aunque la introducción de mi redacción “Educación y juventud” fuese un tópico y puede que no entendiera realmente el significado de muchas de las palabras, su sentimiento primordial sigue siendo para mi tan verdadero como lo fue siempre. 

Me he acordado de mi redacción al leer acerca del Primer Foro Mundial sobre Educación en Palestina que tuvo lugar en varias regiones a lo largo de la Palestina histórica, incluida Jerusalén, Nazaret, Yafa, Belén y la Franja de Gaza. Aquellos a los que las autoridades israelíes les denegaron el acceso celebraron su propia conferencia en Líbano. El evento, que comenzó el 28 de octubre, duró cuatro días.

Los problemas a los que hacia frente el sistema educativo en Palestina ya eran bastante difíciles durante mi infancia. Ahora se han agravado a niveles insospechados, con un sector educativo dividido entre dos Ministerios de Educación uno en Gaza y otro en Cisjordania, la primera bajo asedio israelí y la segunda bajo ocupación militar. Si no hubiera sido por la UNRWA, lo que ya eran graves obstáculos se hubieran convertido en totalmente insuperables hace mucho tiempo. Pero incluso hoy en día, la UNRWA está luchando contra la reducción de fondos y la política del regateo entre autoridades palestinas competidoras y una siempre atroz ocupación israelí. 


Según las estadísticas facilitadas por la Agencia de Naciones Unidas IRIN y recientemente citadas por IPS, 39.000 niños y niñas palestinos no tenían escuela a la que asistir después de la guerra israelí. Naciones Unidas ha establecido que el número de escuelas y guarderías destruidas o gravemente dañadas por los ataques israelíes durante la guerra de 2008-2009 es de 280. Teniendo en cuenta las carencias previas de unas infraestructuras educativas que apenas podían sostenerse, la desnutrición de los alumnos y los paupérrimos ingresos de las familias, podemos imaginarnos el impacto del último golpe.

Como si los daños causados por Israel no hubieran sido suficientes, la Autoridad Palestina también ha contribuido lo suyo en los daños.

De acuerdo con Palestine Monitor, el titular del Ministerio de Educación proclamó en su mensaje a la conferencia: “[…] A través de la educación nos convertiremos en una nación próspera y obtendremos una vida que nos permita vivir en libertad. Somos un pueblo que puede vivir y aprender a pesar de los problemas en que nos encontramos. Vamos a seguir mejorando la educación para que las generaciones futuras puedan vivir en paz”.

 
Puedo aceptar humildemente que esa afirmación impresiona mucho más que mis proclamas de quinto curso. Pero por más que pueda sonar bienintencionada y precisa, difícilmente se puede absolver a los dirigentes palestinos de su propia parte de culpa.

A raíz de los enfrentamientos entre Al-Fatah y Hamas que condujeron a la expulsión de Al-Fatah de Gaza en 2007, miles de maestros se negaron a volver al trabajo. Les pagaba el sueldo la dirección de Cisjordania y reanudar el trabajo bajo [el gobierno de] Hamas podría haber significado la congelación de sus salarios por parte del rival Al-Fatah. El gobierno de Hamas se quedó con la ingente tarea de cubrir los puestos vacantes en un plazo muy corto. Muchas escuelas fueron asimismo destruidas durante la guerra, y muchos profesores y estudiantes cayeron asesinados o heridos. Como las familias de la mayoría de los estudiantes eran más pobres que nunca bajo el duro asedio israelí, recuperar el nivel del sistema educativo anterior en Gaza ha sido casi imposible.

Gaza podría ser el mejor ejemplo de referencia, por razones obvias, pero la debacle de la educación en Palestina difícilmente se detiene allí. Con cada metro de más que se añade al ya gigantesco muro de anexión de Israel y con cada nuevo puesto de control militar, se retrasa a cada vez más y más estudiantes palestinos de Cisjordania —de la escuela, de las oportunidades, de una vida mejor.

Los palestinos que viven con un estatuto de tercera clase en el Israel actual, luchando contra ataques constantes a su identidad y a su Historia, también tienen, igualmente, muchos retos que superar. 


Además de los problemas creados por la ocupación militar, la discriminación y el sectarismo político, otros retos, que también existen en otras sociedades de Oriente Próximo, tales como la alfabetización de adultos y la igualdad de género, son asimismo muy importantes en Palestina. También han de ser abordados. 

Las conferencias del Foro Mundial sobre Educación han sido tituladas con precisión “Educación para el cambio”. Pero para que este cambio se produzca, las facciones palestinas rivales no deben politizar la educación. Si en este momento eluden estar completamente unidas, al menos deberían unificar sus Ministerios de Educación, aunque sea temporalmente, bajo los auspicios de una tercera parte palestina.

Huelga decir que la ocupación israelí y el asedio deben terminar. Ningún sistema educativo sano se puede fomentar bajo botas de soldados y a punta de pistola.

Hace falta más solidaridad regional e internacional para contribuir a que los palestinos alcancen una apariencia de normalidad en su sistema educativo bajo las difíciles circunstancias actuales.

La buena noticia es que saqué una buena nota por mi redacción en árabe sobre “Educación y Juventud”. Que las partes involucradas se pongan alguna vez de acuerdo en que “la educación es esencial para armar a la juventud con el conocimiento que necesitan para llevar a sus sociedades hacia el cambio, el progreso y la prosperidad” aún está por verse. Personalmente, mantengo mi posición de quinto curso. Ahora sí entiendo lo que significa de verdad. 


Fuente: http://www.palestinechronicle.com


Fuente de la fuente: Rebelión

novembro 13, 2010

O Brasil na Palestina

PICICA: "Como pode alguém que já morou no Brasil, que não enfrentou problemas com documentação e permanência, que pode escolher ter brasileiros como vizinhos, que conheceu e conviveu com o jeito alegre dos brasileiros, resolver voltar para a Palestina?"

BRASIL: Uma história na Palestina

sábado 13 de novembro de 2010, por Rafiqa Salam
Depois de uma estada sob o sol escaldante em Ramallah, decidi ir para Saffa. Fugi do calor, mas não do inferno da ocupação.

Depois de uma estada sob o sol escaldante em Ramallah, decidi ir para Saffa. Fugi do calor, mas não do inferno da ocupação.


Pior que os buracos das estradas em que podemos trafegar com a nossa placa verde, é ver de longe as autopistas israelenses, feito tapetes serpenteando as terras palestinas.


Cheguei em Saffa e o calor que me cercou foram os abraços fraternais dos palestinos que já tinham morado no Brasil! Isso mesmo, em Saffa, metade dos palestinos de lá já viveu no Brasil!


Muitas conversas e saudade de outros ares mais tranquilos, pois não deu para deixar de ver dois carros do exército israelense passarem nas ruas da tranquila Saffa só para marcar presença...


Como pode alguém que já morou no Brasil, que não enfrentou problemas com documentação e permanência, que pode escolher ter brasileiros como vizinhos, que conheceu e conviveu com o jeito alegre dos brasileiros, resolver voltar para a Palestina? Entre um café e outro chá, perguntei.


Eles olharam para mim e responderam: “Você quer respostas em palavras? Você com suas perguntas para entender o que o coração decide e não as palavras...”


Mas como aprendi com eles a ser persistente, repeti e emergiram doces palavras: “Meu pai fez tudo pela Palestina, fora daqui e aqui dentro. Nós trabalhamos juntos, lembra? Com todas aquelas dificuldades, defendíamos a Palestina livre e contávamos com a maravilhosa solidariedade do povo brasileiro. Mas sabíamos que um dia retornaríamos para cá, era o que meu pai queria. Ele chegou primeiro, em 1999, e eu vim logo depois, minha mãe ainda ficou no Brasil e estava fazendo a documentação para vir. Tanta vida, tanta luta, voltamos para cá, mas quando minha mãe conseguiu vir, meu pai já havia morrido... Então fiquei, casei, tenho três filhos, e essa é a minha casa, essa é a minha terra, esse é o meu país, daqui eu não saio e daqui ninguém me tira.” Fiquei emocionada, todo grande pai tem um grande filho. Tive o prazer de conhecer o pai dele no Brasil, sua família e seu filho, que hoje, um pouco antes da nossa conversa, recebeu, depois de nove anos, meus sentimentos pela morte de seu pai. Trabalhamos juntos na defesa da causa palestina em Porto Alegre, no final da década de 80, e depois em Santa Catarina, nos anos 90, até que em 1999, sempre firme, como tudo o que fez na vida, retornou para sua terra. Seu filho, logo depois, chegou e juntos conheceram o que sobrou da Palestina, como se fosse uma despedida, sem saber que logo a morte seria o que o afastaria de ver sua Palestina livre. E eu sentada ali, na frente daquele homem, hoje com 38 anos, com os filhos pulando em seu colo, sua esposa servindo chá, sua mãe lembrando de sua filha que ainda está no Brasil... Parecia, por um segundo, uma vida tranquila... até ele trazer uma foto... A casa do pai, a casa que foi de toda a família, hoje não existe mais... Só a foto. Mas antes que eu falasse qualquer coisa, ele, com orgulho, disse que aquela nova casa em que estávamos havia sido construída por ele! Falou-me de seu trabalho também, como pedreiro em Mevo Horon, em Israel, nem me arrisquei a perguntar o salário!


Mas uma questão me incomodava, então questionei por que ele quis voltar, se no Brasil eles tinham uma boa vida? A resposta não foi em palavras, pois vi em seus olhos o que o coração havia decidido: “Meu pai foi um grande militante, como um comandante na América Latina, e nos criou amando a nossa bandeira. Sempre quis voltar, para morar e morrer no país dele. Ele queria sua família reunida na Palestina. Nasci no Brasil, amo os brasileiros, mas eu sigo o desejo de meu pai. Hoje, eu continuo a fazer o trabalho que realizávamos, vou sempre continuar a lutar pela Palestina livre, mas escolhi o mais difícil: morar aqui e constituir uma família. Para mim, o cotidiano é revolucionário, educar meus filhos transmitindo o amor à terra que recebi é revolucionário e é muito difícil frente às privações que passamos... mas é lindo, fixar raízes, não tem nada no mundo que me faça sair daqui. Se eu sair daqui, minha casa vira um assentamento judaico. Posso retornar ao Brasil, para visitar, mas minha casa é aqui. Em respeito ao meu pai e a todos que permaneceram aqui, fico, para preparar a Palestina para os que virão!”


Depois de escutar esse canto que veio de dentro do coração, enxuguei minhas lágrimas e percebi que o calor de Ramallah não era nada, então voltei e vi que era suportável. Agora sei o que significa ficar na Palestina!


Fonte: Ciranda Internacional da Comunicação Compartilhada

setembro 06, 2010

Enquanto isso, num jantar na Casa Branca...

Arte para capa da edição de outubro da progressista revista judaica alemã "Der Semit".
Banquete da paz com Netanyahu, Abbas e Obama.

agosto 05, 2010

Israel: um país criado sobre mitos


Nota do blog: O jornal é israelense, o autor do artigo é de descendência judaica, portanto ambos insuspeitos. Com quem está a verdade? Com os criadores de mitos ou com aqueles que os combatem? Jacob David Blinder
 
Haaretz
 
Palestina
Lawrence Davidson, professor de história da West Chester University, da Pensilvânia, e autor de vários livros sobre o Oriente Médio, comenta a medida do governo israelense. Because Silence Is Complicity!

História de Israel
 
Israel é um país construído sobre mitos. E, evidentemente, não é o único. Nesse ponto, é muito parecido com seu patrono, os Estados Unidos. Para construir e manter um status mítico, uma nação deve criar uma imagem de si mesma, desde seu início, e passar essa imagem de geração em geração. A imagem criada pelos EUA é a de que o país é um farol da democracia e do capitalismo e que tudo o que faz em relação a sua política externa, mesmo quando em guerra, é sempre um feito altruísta. Para Israel, o mito é que o país é democrático e o último bastião de segurança para os judeus do mundo. Tudo que ele faz, mesmo quando isso equivale à expansão imperial, é feito em nome da defesa do Estado.
 
Para manter esses mitos é preciso controlar a história. A história controlada deve ser ensinada nas escolas e apoiada pelas múltiplas mídias da nação. É preciso convencer uma população para que ela assimile a visão de mundo mítica a ponto de, se algo ocorrer que contradisser essa visão, possa ser facilmente descartado como exceção à regra. No caso dos Estados Unidos, duzentos anos de doutrinação e um status de longo prazo como grande potência permitiu que seus mitos sobrevivessem, na mente de seu povo, mesmo com os horrores do Vietnã, do Iraque e do Afeganistão. Israel é uma nação muito mais jovem, com apenas três ou mais gerações submetidas à, digamos, doutrinação psicológica. E, embora possa ser uma superpotência regional, sua reputação no Oriente Médio é construída sobre o medo. No resto do mundo sua reputação é associada a atitudes igualmente instáveis e provisórias, como a culpa do holocausto. Em essência, com exceção da crença dos sionistas convictos, os mitos nacionais que Israel sustenta são frágeis.
 
Alguns anos atrás, Israel aplicou uma lei que exigia que o governo abrisse seus arquivos, para consulta pública e para pesquisas, depois de trinta anos [da fundação do Estado] para assuntos políticos e cinqüenta anos para assuntos militares. Isso trouxe à luz muitos dos documentos referentes aos anos seminais de 1947 e 1948. O resultado foi uma séria revisão, baseada em evidências, dos mitos fundadores de Israel. Em outras palavras, o Estado perdeu o controle momentâneo da sua própria história. O resultado prejudicou a auto-imagem mítica da nação entre os observadores internacionais e causou mal-estar significativo no país. Tão poderosa foi a reação das elites contra a revisão do passado realizada pelos "novos historiadores" que eles hoje em dia ensinam no estrangeiro ou, como no caso de Benny Morris, retrataram-se.
 
Nesse ínterim, as coisas só pioraram para os sionistas, defensores de um Israel idealizado. As várias invasões no Líbano e nas cidades e vilas de palestinos indefesos, a matança de inocentes, a redução da Faixa de Gaza a uma prisão a céu aberto, o confisco contínua de terras e de propriedades nos Territórios Ocupados [Gaza e Cisjordânia], a violência desenfreada dos colonos [israelenses que vivem nas colônias, ou assentamentos, construídos em terras palestinas roubadas por Israel], e as repetidas eleições de governos racistas resultaram em um esforço da sociedade civil, em todo o mundo, de isolar Israel e levá-lo a reformar-se, assim como aconteceu com a África do Sul. Com exceção dos Estados Unidos, a justificativa de que Israel age apenas para se defender não é considerada crível, e a acusação de que todos os que discordam são antissemitas não é levada a sério. No entanto, o desencantamento internacional, tão perigoso quanto poderia ser a longo prazo, não é tão ameaçador como a erosão da adesão da própria população israelense a seus mitos nacionais. Essa adesão deve ser mantida a todo custo, senão o país vai metamorfosear-se em algo que não suporta mais suas atuais elites. O destino dos "novos historiadores" demonstrou quão determinado é o establishment israelense em evitar esse tipo de erosão.
 
Sendo esse o caso, o primeiro-ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, prorrogou por mais vinte anos o período no qual os arquivos do governo devem permanecer fechados.
 
O artigo do Haaretz anunciando essa decisão diz que o primeiro-ministro agiu por causa da "pressão das agências de inteligência", mas Netanyahu provavelmente não precisa de argumentos muito convincentes. O período coberto pelos documentos considerados secretos pela decisão do premiê inclui eventos como o Caso Lavon, de 1954, a invasão do Sinai, em 1956, e a guerra de 1967 [Guerra dos Seis Dias], que viu o ataque hediondo ao USS   Liberty e o confisco das Colinas de Golã. O arquivista do Estado, Yehoshua Freundlich, disse ao Haaretz que "parte do material foi selecionada porque tem implicações sobre a adesão [de Israel] ao direito internacional". Essa é, provavelmente, uma subestimação. Para adicionar o insulto à injúria, o Haaretz informa que existe uma boa possibilidade de que a decisão do governo de classificar como "ultrassecretos" muitos fatos do passado de Israel significa que "os arquivos que já tinham sido tornados públicos seriam mais uma vez escondidos".
 
Se você estudar a história de Israel revista pelos novos historiadores ficará chocado com o comportamento maquiavélico de homens como David Ben Gurion, que fez a profissão de fé de ser "econômico em relação à verdade". Tão desonestas foram muitas das primeiras figuras do establishment israelense que seus concorrentes políticos, como o neofascista Ze'ev Jabotinsky e o terrorista Menachem Begin, parecem quase suaves em sua  assustadora honestidade. Hoje temos o pior dos mundos em Israel: líderes terroristas e escandalosamente desonestos. Agora, por admissão própria, os atuais líderes sionistas devem esconder os pecados de sua nação, temendo que o mundo inteiro se afaste de Israel e que talvez até mesmo seus próprios cidadãos comecem a recear que seus mitos nacionais não podem suportar uma análise honesta e objetiva. 

julho 21, 2010

Manipulación sionista nega el ser palestino


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El ser palestino




El líder propagandístico nazi, mariscal Josef Gebels, al sellar su frase: “Miente, miente siempre que seguro algo quedará”, quedó acuñada en la tinta de la pluma de los que erigieron el altar de la tergiversación y la deformación. Algunos clérigos de esas plumas, con un seudo intelecto pretendieron alterar la existencia de un pueblo milenario. Negaron su antigua tradición, humillando y deshumanizando la esencia palestina. Con falsificación, golpearon la historia. Judaizaron la pre bíblica Palestina y a diferencia de los nombres ‘judíos y hebreos’ traducidos de La Biblia en todos los idiomas, el nombre filisteos (palestinos) no se tradujo, alterando su identidad. Actitud semántica manipulada por los sionistas para negar el ser palestino pre y pos bíblico. 

Fueron los Jebuseos, semitas cananeos de la genealogía palestina, los fundadores de Salem (Jerusalén) 3500 años aC. Su rey cananeo Maleq Sadec (Melquisedc), monoteísta, sumo sacerdote del Dios Altísimo, recibió en 1850 aC al iraquí Abraham, llegado desde la Mesopotamia (Irak). Este, lo reconoció como tal y le entregó sus diezmos. Con su primogénito Ismael de 13 años, nacido en Canaán-Fislistin (Palestina) del vientre árabe de Hagar, Abraham, fue receptor del legado de Dios, en la promesa de la ‘tierra prometida’. Su segundo hijo Isaac del vientre hebreo de Sara, aún no había nacido. 

Hurgueteando en el cofre de la historia, es habitual ver evocar argumentos bíblicos sin tomar en cuenta puntos inquietantes de la antigua Palestina. Al salir de Egipto, Josué, quien luego de la muerte forzada de Moisés, comandó las fuerzas hebreas fuertemente armadas y al filo de espada arrasaron la ciudad de Jericó. “Mataron ancianos, mujeres, hombres y niños, y no teniendo más que matar mataron animales” (Josue 6:21). La invasión ocupó una parte de Canaán-Palestina estableciendo el reino de Israel (sin cordón umbilical con el actual, brotado el mismo de la conciencia europea judía). Enfrentados, el reino se fisuró y se creó el de Judá e invadieron a Jerusalén. “Y combatieron los hijos de Judá a Jerusalén y la tomaron y pasaron a sus habitantes (filisteos) a espada y pusieron fuego a la ciudad” (Jueces1:8). 

De la antigua narración sobre la violenta ocupación de Canaán-Filistin (Palestina). Con actitud fundamentalista suicida. El fortachón hebreo Sansón al ir a Gaza, invocó el nombre de Dios y derrumbó la casa de los filisteos (palestinos). “Los que mató al morir Sansón, fueron muchos más que los que había matado durante su vida” (Jueces 16;30). 

Entre los albores históricos, al huir David de Jerusalén ocupada para salvar su vida de la persecución de su hermano el rey Saúl, se refugió con los cananeos-filisteos en Bethlehem (Belén). Muerto el expansionista rey en la batalla de Guilmoa por los filisteos, David, regresó a Jerusalén, se coronó rey, traicionó y combatió a los filisteos (Samuel 5:18-25). 

En esa misma aldea de Belén, nació el palestino Jesús de su madre aramea-filistea María, dando luz a la nueva era. Con similar enlace a la actual tragedia de los niños palestinos. El rey Herodes de la ocupación hebrea a Jerusalén, bajo el paragua del ocupante Imperio Romano, envío a matar al recién nacido. Pretexto, para matar a centenares de niños palestinos desde Belén a Nazaret. 

Luego de 33 años fue crucificado por la ocupación romana-hebrea a Palestina. El gobernador romano Pilatos, antes de crucificarlo, le entregó a Jesús para ser juzgado por ello. A gritos, los sacerdotes hebreos le respondieron: “¡Muera, Muera, Crucifícalo!”. “¡Nosotros no tenemos más rey que el César!” (San Juan, 19:14). Cómplices. Acompañaron a los romanos en el tortuoso vía crucis de Jesús.  

Otras muchas evocaciones pueden echar por tierra los argumentos de las plumas coloniales sionistas, como la de convertir a La Biblia en una escritura inmobiliaria para ligar el presente de Israel con la antigua Palestina.
Diametralmente opuestos. Los palestinos de fe judía compartieron similar habita de igualdad con los de la fe cristiana y musulmana como partes inseparables. La armonía estalló cuando los judíos ashkenazi sionistas de Europa en 1897, asentaron las bases en Basilea, Suiza, de un futuro Estado judío en Palestina. Bosquejando con sus plumas la argucia de un natural bíblico Israel. 

El mundo convulsionado a principios del siglo pasado; la caída de los zares; el advenimiento de la Unión Soviética; las guerras mundiales con genocidios y holocaustos; el nuevo orden de Yalta; la decadencia de Europa; la caída del colonialismo británico; el surgimiento estadounidense; la caduca Sociedad de las Naciones y el advenimiento de la ONU, fue la especial incubadora donde germinó las perspectivas sionistas para quedarse con Palestina. La colonizaron con su terrorismo y la dividieron con la probeta de la resolución 181 en 1947. 

El científico judío Albert Einstein, al rechazar ser el primer presidente de Israel, consideró, “Sería más razonable alcanzar un acuerdo con los árabes sobre la base de una vida común pacífica, que crear un Estado judío. La conciencia que tengo de la naturaleza del judaísmo tropieza con la idea de un Estado dotado de fronteras, ejército y poder temporal” (Moshe Menuhin, The Decadence of judaism in our time, 1969, p. 324). 

Sin equívoco. Israel se instauró como una peligrosa potencia nuclear. El científico israelí Mordachei Vanunu, fugó de su base nuclear de Dimona y los denunció, “Israel, es una potencia nuclear, capaz de volar la región en segundos” (The Sunday Times, Londres, sept.1986). 

Oportuno para la actualidad. El terrorista David Ben Gurion, devenido en el primer premier israelí en 1948, enjuagando su remordida conciencia por destruir a una nación y a su pueblo, en 1956, se confesó, “Si fuera un líder árabe, nunca firmaría un acuerdo con Israel. Es normal tomamos su país. Es verdad que Dios nos lo prometió a nosotros, ¿cómo pudo interesarles eso? Nuestro Dios no les pertenece. Existió el antisemitismo, el nazismo, Hitler, Auschwitz, ¿eso fue su culpa? Sólo ven que fuimos y le robamos su país” (“La paradoja judía”, Nahum Goldman, Losada 1979). 

Adulteraron tanto y por tantas generaciones sus fábulas que intentaron hacer creer que sus relatos e historias fueron verdaderas y que el pueblo natural y milenario de Palestina es salvaje, ignorante y con derechos relativos, y que gracias a Israel, lograron tener una visión nacionalista y un despegue hacia la creación de un estado propio, sobre Gaza, Juedea y Samaria, como mal llaman actualmente a la Ribera Occidental. Olvidadizos. Buscan ignorar que Israel, pensado en Europa, se creó sobre la tierra y la raíz de Palestina, y la tragedia de su pueblo. 

En el tabernáculo del embrollo, los sionistas consolidaron su Estado sobre bases terrorista y racistas. Según la premier israelí Golda Maier, “No hay cosa alguna llamados palestinos. Ellos no existen” (Sunday Time, 15/6/1969). Sin pudor. El premier israelí Menahem Beguin, discursó en su parlamento, “Los palestinos son bestias que caminan sobre dos patas” (“El comienzo y las bestias”, Amnon Kapeliouk, 1982). Como parte de la sinfonía xenófoba. El asesor del premier Ariel Sharon, Dov Weissglas, declaró, “Nosotros educamos al mundo para que comprenda que no tenemos ningún interlocutor válido. Y recibimos un certificado de `nadie-con-quien-hablar” (Diario israelí Haaretz, 2004). 

Sin límites. Soñaron con el “Israel, tus fronteras del Nilo al Eufrates” (Palestina, Irak, Líbano, Siria, Jordania y parte de Egipto y Arabia Saudita). Abordado por periodistas españoles al salir de la Cumbre de Paz de Madrid el 30/10/1991, le consultaron al premier Shamir, “¿si llegan a un acuerdo con los árabes que sería de la idea de Israel del Nilo al Eufrates?”. Contundente, les respondió: “está en mi mente y en mi corazón y en la de cada israelí”. Quimérico. El puente esta tendido. Israel se posa en el Nilo y su aliado Estados Unidos ocupa militarmente las orillas del Eufrates. 

El abordaje temático de la ocupación de 1948 y 1967, y el ejercicio de la extorsión económica y territorial, se potenció bajo la funda dilatoria de los malogrados procesos de paz. Su pincel colonial dibujó un Bantustan para el Estado Palestino, carcomido por muros de apartheid, asentamientos ilegales, cercos, bloqueos e inserto en una gran cárcel a cielo abierto como padece Gaza. La falta de conciencia, que les pesa por toneladas, avaló la pluma del intelecto sionista de graficar la ética de un Estado que se montó sobre la tragedia judía europea, violó las leyes jurídicas internacionales y la de los derechos humanos, echó al mar a un pueblo e intervino en la vida palestina demonizándola y sometiéndola a un largo holocausto de más de seis décadas. 

Gozosos, disfrutan la tierra, sus riquezas y niegan el ser palestino. 

(*) Fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina 

Analista internacional sobre la situación Palestina 

http://www.usiraqprocon.org/images/space.gifhttp://www.usiraqprocon.org/images/space.gifhttp://www.usiraqprocon.org/images/space.gif © Copyright, Suhail Hani Daher Akel, Se puede publicar, traducir o distribuir sin modificar el contenido y citando la fuente y el autor. 
 
Noticias diarias sobre Palestina: Palestinian Information Post-PIP, www.jerusalem-palestina.blogspot.com

Fonte: Rebelión 

junho 12, 2010

“Todos somos Palestina. Levantemos el bloqueo a Gaza”


Israeli Attack on the Mavi Marmara, May 31st 2010 // 15 min. from Cultures of Resistance on Vimeo.
To DOWNLOAD THIS VIDEO :
tc.indymedia.org/files/flotilla-footage/index.html

On the night of Sunday, May 30, showing a terrifying disregard for human life, Israeli naval forces surrounded and boarded ships sailing to bring humanitarian aid to the blockaded Gaza Strip. On the largest ship, the Mavi Marmara, Israeli commandos opened fire on civilian passengers, killing at least 9 passengers and wounding dozens more. Others are still missing. The final death toll is yet to be determined. Cultures of Resistance director Iara Lee was aboard the besieged ship and has since returned home safely.

Despite the Israeli government’s thorough efforts to confiscate all footage taken during the attack, Iara Lee was able to retain some of her recordings. Above is 15 minutes of footage from the moments leading up to and during the Israeli commandos’ assault on the Mavi Marmara.

To download, sign up for a Vimeo account (it is free) then download is available on the bottom right.
Please download, share, embed, and distribute.

* * *

Nota del blog: Madrid lidera manifestación contra el estado terrorista de Israel.



Convocatoria de manifestación en Madrid
“Todos somos Palestina. Levantemos el bloqueo a Gaza”


En protesta por el salvaje ataque del ejército israelí a la Flotilla de la Libertad y contra el injusto bloqueo de la Franja de Gaza 
  Cuándo: Sábado 12 de junio, a las 19,00 horas 

Recorrido: De Cibeles a Sol 

Qué: Ante el brutal asalto del ejército israelí en aguas internacionales contra la flotilla “Libertad para Gaza”, en la madrugada del pasado 31 de mayo, en la que viajaban más de 700 ciudadanos y ciudadanas de cuarenta países diferentes (también del Estado español), todos ellos civiles en misión humanitaria, y que causó al menos diez víctimas mortales y decenas de personas heridas, numerosos colectivos de apoyo a Gaza, ONG, sindicatos y partidos políticos convocan una manifestación el próximo sábado 12 de junio que partirá a las 19,00 horas de Cibeles y finalizará en Sol. 

La manifestación se convoca para exigir que se levante al bloqueo a Gaza y se ponga fin a la impunidad israelí. La impunidad con la que actúa el Estado de Israel alienta nuevas agresiones, como lo ha demostrado esta última agresión contra la flotilla “Libertad para Gaza”. Por todo ello, los colectivos convocantes se manifestarán bajo los lemas: 

Solidaridad con las víctimas del asalto israelí a la Flotilla de la libertad. 

No a la impunidad israelí, Sí a la imposición de sanciones. 

Suspensión del Acuerdo de Asociación e intercambios militares UE –Israel. 

Fin de la Ocupación de Palestina. 

En solidaridad con el pueblo palestino. 

Levantemos el bloqueo a Gaza.

Convocantes (por orden alfabético): ACSUR-Las Segovias, Asociación Hispano Palestina Jerusalén, Asociación amigos y amigas del pueblo palestino, Asociación Cultura y Paz Haydee Santa María, Asociación Marroquí de Derechos Humanos Madrid, Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, CCOO, Ecologistas en Acción, Grupo de ONG por Palestina, Izquierda Anticapitalista, Izquierda Unida, Iniciativa Comunista, Plataforma 2015 y más, Partido Comunista de España (PCE), Partido Comunista Marxista-Leninista, Partido Comunista de los Pueblos de España, Paz Ahora, Paz con Dignidad, Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina, Red de Jóvenes Palestinos, Sodepaz, SOTERMUN, UGT, Unión Sindical Obrera (USO), Vía Democrática. 

Portavoz: Majed Dibsi, Hispano Palestina 

Para más información

Elena Crego, coordinadora de Comunicación de ACSUR-LAS SEGOVIAS, 

Manifiesto: http://www.nodo50.org/csca/agenda10/palestina/arti187.html


Fonte: Rebelión

junho 04, 2010

Até quando Israel ficará impune?

Funeral das vítimas da flotilha

Istambul recebe ativistas interceptados por Israel como heróis; Parlamentares alemãs falam em 'sequestro'

Da RTP de Portugal: “O Governo turco recebeu esta quinta-feira (03), em Istambul, 488 ativistas que integraram a frota humanitária interceptada por comandos israelitas na aproximação à Faixa de Gaza. Com o dedo apontado ao Estado hebraico, Bulent Arinc, vice-primeiro-ministro no Executivo de Recep Tayyip Erdogan, afirmou que os militantes “enfrentaram a barbárie” e “regressaram com orgulho” [...]”Leia na íntegra aqui.

Israel comete crime de lesa-humanidade
Do Portal Vermelho: “Eu esperava que eles atirassem nas pernas ou para o alto, só para aterrorizar as pessoas, mas eles foram atirando direto, alguns foram atingidos na cabeça”. Esta descrição, feita pela brasileira Iara Lee, que estava na Flotilha da Liberdade atacada na segunda-feira (dia 31), é a melhor descrição da barbárie dos esbirros de Israel contra aquele comboio desarmado que tentava furar o bloqueio israelense e levar ajuda humanitária aos palestinos da Faixa de Gaza.
A ação criminosa de Israel, que deixou pelo menos nove mortos e mais de trinta feridos, levantou mais uma vez uma onda mundial de protesto contra o governo de Tel Aviv. E expõe a hipocrisia da política externa das grandes potências, particularmente do principal suporte da violência praticada por Israel contra o povo palestino: os EUA.” (Leia aqui na íntegra)

janeiro 22, 2010

A hipocrisia sem fim do embaixador de Israel

Entenda o confronto entre Israel x Palestina

[ Agálma ]


Giora Becher e a hipocrisia sem fim

por Victor Barone — O jornal Correio do Estado (MS) publicou na terça-feira (19) o artigo “Para onde segue a paz”, assinado pelo embaixador de Israel no Brasil, Giora Becher. Publicado originalmente no dia 2 de janeiro, n’ O Globo, o artigo é uma peça de ficção de péssima qualidade.

O diplomata israelense afirma que “o compromisso com a paz tem sido o objetivo central de todos os governos de Israel desde a criação de nosso Estado, em 1948”, prossegue assegurando que os dirigentes do país querem uma solução de dois estados para israelenses e palestinos, ressalta a “bondade” de Israel ao desocupar a Faixa de Gaza, sua “tolerância” por afrouxar o garrote nos postos de controle e na ampliação dos assentamentos na Cisjordânia, e finaliza ressaltando a “incompetência” dos palestinos para gerir seu próprio destino.

É um bom artigo, para quem fica na superfície do tema. No entanto, para os que conseguem ver as contradições históricas nas entrelinhas, trata-se de um insulto à inteligência.

Como o tema é espinhoso, e há a tendência (estratégica) de classificar como anti-semitas os que se atrevem a criticar as políticas expansionistas de Israel baseadas na ideologia torta do sionismo, digo o óbvio: Israel é uma nação soberana e sua existência deve ser assegurada e defendida, assim como deve ser assegurado e defendido o direito dos judeus professarem sua fé.

Dito isso, faço alguns comentários sobre os equívocos e “esquecimentos” no artigo de Giora Becher.

Em primeiro lugar, dizer que Israel tem compromisso com a paz é uma simples e grotesca mentira. Desde os primórdios da ocupação judaica na região a violência e a intimidação contra as populações árabes autóctones foram a regra. Mas, para enxergar claramente as lacunas simplistas do artigo de Becher é preciso compreender as origens do conflito árabe-israelense e as suas conseqüências modernas.

O Início
Os judeus migraram para o mundo árabe quando começaram a ser perseguidos de forma sistemática em toda a Europa, no final do século 19. “Então, judeus europeus tentaram achar uma solução para o problema. Uma minoria destes ativistas era sionista, ou seja, defensores da idéia segundo a qual o único lugar seguro para um judeu seria em um Estado Judeu”, explica o professor Rashid Khalidi, da School of International and Public Affairs, da Universidade de Columbia.

Este Estado, segundo os projetos dos judeus sionistas, seria implantado na Palestina. Ocorre que, diferentemente do que eles apregoavam, que Israel seria “uma terra sem povo para um povo sem terra”, a Palestina não estava desocupada.

“A sociedade judaico-israelense dominante acredita, pois assim ela foi educada, que a Palestina estava desocupada quando os colonos judeus vieram para cá”, lembra o historiador israelense Ilan Pappe, da Universidade de Exeter.

Mas, como dissemos anteriormente – e isso vale ser repetido à exaustão –, a Palestina não estava desocupada. Era uma terra povoada por árabes com alto grau de cultura e educação, com fazendas e mercados, vilas e cidades, com estradas, comércio e muita interação com o resto do mundo.

“Quem pagou o preço pelos colonos? É verdade que se tratava de uma terra sem povo para um povo sem terra?”, questiona Phyllis Bennis, integrante do Institute for Policy Studies e membro do U.S. Campaign to End Israeli Occupation. A resposta é óbvia: o preço foi pago pelos palestinos.

Em 1878 havia quase meio milhão de árabes muçulmanos e cristãos na Palestina – 96,8% da população local. Entre 1882-1914, seguindo o sonho sionista, 65 mil judeus europeus chegaram à região em uma movimentação populacional que cresceu depois da 1º Guerra Mundial, quando a região estava sob o domínio britânico.

Quando os britânicos implementaram a Declaração Belfort, que prometia aos judeus uma nação na Palestina – indo contra as declarações anteriores de autodeterminação para os habitantes árabes da região – ajudaram os sionistas a estabelecerem a estrutura básica do estado israelense e, ao mesmo tempo, negaram esta autodeterminação aos árabes que já residiam ali. Ou seja, os palestinos observaram, impotentes, um poder europeu decidir sobre o destino de um território não europeu, ignorando sua presença e interesses.

Com o passar dos anos, paulatinamente, judeus de toda a Europa tomaram o rumo do Oriente Médio.

Em 1922, os árabes muçulmanos e cristãos na Palestina eram 757,182 (87,6% da população) e os judeus 11%. Na década de 20 a terra começou a mudar de mãos, dando início aos primeiros conflitos entre palestinos e judeus. Entre 1920 e 1931, outros 108.825 judeus chegaram à Palestina. Em 1931, árabes cristãos e muçulmanos eram 1.035,154 (81,6% da população), contra 17% de judeus.

Com a Segunda Guerra Mundial e o advento do nazismo a migração tomou impulso. Entre 1932 e 1936, mais 174 mil judeus chegaram à região, dobrando a população judaica e, entre 1937 e 1945, outros 119.800 judeus desembarcaram na Palestina.

Na tentativa de amenizar os crimes nazistas, a intenção de fazer da Palestina um estado judeu se fortaleceu e encontrou apoiadores entre os países aliados. “Só que os palestinos não eram nazistas, nada tinham a ver com o holocausto. Mas foram eles que pagaram o preço”, afirma Phyllis Bennis.

Em 1947, o conflito entre palestinos e judeus saiu do controle e a Inglaterra – que até então dominava a região – retirou-se do cenário, passando o problema para as Nações Unidas, que, sob pressão, propôs dividir o território da Palestina em dois estados, um árabe e um judeu. Aos árabes seria dado 43% da terra, apesar de representarem 2/3 da população e possuírem 92% do território. Aos judeus seria concedido 56% do território, apesar de serem 1/3 da população e possuírem menos de 8% da terra. “Os judeus não apenas ganharam a maior parte da terra, mas a maioria das terras férteis”, lembra Rashid Khalidi.

Os líderes sionistas, através da superioridade militar, começaram então a ocupar importantes cidades árabes na Palestina, iniciando um processo de sistemática expulsão forçada dos árabes muçulmanos e cristãos que ali residiam.

“Eu estava entre as pessoas que conquistou a cidade de Acre. Estávamos andando pela cidade e entramos em um apartamento onde havia um par de sapatos de uma criança pequena, de cerca de dois anos de idade. Eles não tiveram tempo de pegar os sapatos e os deixaram lá. Eles deixaram tudo”, relembra Hava Keller, ex-soldado israelense e membro da Woman’s Organization for Political Prisoners.

Neste período as pessoas foram simplesmente expulsas de suas casas, iniciando um movimento sem precedentes de refugiados na região. A população árabe começou a ser repelida em um processo de limpeza étnica e confrontos que geraram massacres como o da vila Deria Yassin, onde mais de 100 homens mulheres e crianças foram assassinados pelas forças israelenses. A partir daí o pânico se instaurou e 300 mil refugiados palestinos começaram a vagar pela região antes mesmo que qualquer plano pudesse ser traçado para atenuar o drama humano inerente à divisão daquela terra milenar em dois países.

Então, em 15 de maio de 1948, estados árabes visinhos a Israel – que já não viam com bons olhos a criação de um Estado Judeu ao seu lado – intervieram enviando 68 mil soldados contra 90 mil soldados israelenses. Como conseqüência da derrota árabe que logo se consolidaria, o exército de Israel ocupou a maior parte do que seria o estado Palestino proposto pela ONU, dominando 78% da Palestina. A Cisjordânia ficou sob o controle da Jordânia e a Faixa de Gaza sob o domínio dos egípcios.

Este é o ponto de inflexão da moderna tragédia palestina. Depois do cessar fogo, 700 mil palestinos tornaram-se refugiados, vivendo em campos, isolados e sonhando em voltar para as suas casas, que agora estavam em território israelense.

Nos meses seguintes, no entanto, a maioria das vilas palestinas localizadas em Israel e nos territórios agora ocupados foi reduzida a pó e substituída por assentamentos judeus ou terras para agricultura. Das 500 vilas palestinas dentro de Israel em 1948, 400 foram destruídas, o que foi denunciado pela ONU como flagrante violação das leis internacionais. Israel passou a incorporar os territórios ocupados, expulsando seus habitantes e desrespeitando o direito internacional que rege a relação entre exércitos invasores e povos sob ocupação.

Os acontecimentos de 1948 foram definitivos para o Oriente Médio. Deste ponto em diante, a instabilidade reinou na região e levou à guerra de 1967, na qual Israel ocupou o restante da Palestina histórica, o que é conhecido hoje como Cisjordânia e Gaza. Mais 400 mil palestinos foram desalojados de suas vilas e cidades e metade dos refugiados de 1948 foi desalojada pela segunda vez em menos de 20 anos.

Para os palestinos, havia ficado claro que o mundo não iria defender sua causa. Eles viviam como cidadãos de 3º classe, em um estado que os havia excluído pela identidade, vivendo em territórios ocupados e no estrangeiro, onde continuaram como refugiados despossuídos.

A ONU emitiu diversas resoluções afirmando seus direitos, líderes árabes defenderam verbalmente sua causa, mas todos falharem em agir de forma concreta.

A pouca importância atribuída por Israel a ONU é histórica. O país não segue de forma alguma a lei internacional e é sempre bom lembrar que a ocupação sobre os territórios palestinos é ilegal. Trata-se de uma violação da 4ª Convenção de Genebra, segundo a qual a um exército de ocupação não é permitido construir assentamentos, estradas, expropriar terras, deportar pessoas, restringir sua liberdade de movimento, arrasar a economia do país ocupado ou colocar o seu povo na pobreza e no desemprego. Israel é o País que mais violou as resoluções do Conselho de Segurança da ONU. Os Estados Unidos, por sua vez, usaram seu poder de veto mais de 40 vezes nas Nações Unidas para defender Israel quando este violou leis internacionais.

Revolta, pedras e tanques
Finalmente, em 1987, os palestinos reagiram em um levante chamado Intifada (a revolta das pedras), na qual grupos de palestinos – a maioria muito jovem – enfrentaram as forças israelenses a pedradas. Para conter as manifestações, o primeiro ministro de Israel, Isaac Rabin, adotou a estratégia batizada de “Quebrar Ossos”, na qual soldados israelenses quebravam braços e pernas de manifestantes palestinos presos – o que foi documentado diversas vezes por jornalistas ocidentais.

Durante a Primeira Intifada, entre dezembro de 1987 e dezembro de 1993, 1100 palestinos foram mortos – entre eles 256 crianças – assim como 114 israelenses – entre eles cinco crianças. Milhares de palestinos foram encarcerados. Desde 1967, mais de 400 mil foram presos por Israel – muitos sem acusação formal-, sofreram abusos físicos, tortura e estupros.

No final de 1993 os palestinos entraram em um processo de paz com Israel, que levou à assinatura do Tratado de Oslo, onde o líder da Organização para a Libertação da Palestina (OLP), Yasser Arafat, e o primeiro ministro israelense, Isaac Rabin, apertaram as mãos diante do presidente estadunidense Bill Clinton, no dia 13 de setembro do mesmo ano. Mas o que parecia um processo de paz era, na verdade, um engodo.

“Há uma falsa idéia de que os tempos de Oslo foram tempos de paz”, explica a jornalista israelense Amira Hass. “Naquele período, enquanto supostamente estava em andamento um tratado de paz, a situação dos palestinos ficou ainda pior. Os deslocamentos entre os territórios ocupados tornaram-se ainda mais difíceis. A realidade é que esta foi uma nova forma de dominação dos israelenses sobre os palestinos”, complementa Phyllis Bennis.

“Direitos econômicos e sociais são os direitos de se ter saúde, trabalho, educação, etc. Estas áreas pioraram para a maioria dos palestinos”, lembra Roger Normand, do Center for Economic and Social Rights. De acordo com Allegra Pacheco, advogada e ativista israelense pelos direitos humanos, “todos os indicadores econômicos palestinos caíram durante Oslo, durante os processos de paz”.

O professor Rashid Khalidi sustenta que os assentamentos judeus nas áreas ocupadas continuaram a se expandir mesmo durante as negociações, dobrando sua população de 200 para 400 mil pessoas.

Enquanto o controle israelense se expandia, a Autoridade Palestina caía nas armadilhas do poder. As dificuldades para transformar o território palestino, mesclado por assentamentos israelenses, em uma nação, eram imensas. Além disso, eles não tinham autoridade alguma de fato e virtualmente poder algum. Seu poder era legitimado por Israel e podia ser cancelado a qualquer momento.

O antropólogo Jeff Halper, membro do Comitê Israelense Contra a Demolição de Casas, afirma que os palestinos nas áreas ocupadas sempre estiveram totalmente alijados de meios de administrar a si mesmos: “Eles não ocupam nenhuma posição de destaque em sua própria comunidade. Não estão nos conselhos e muito menos nas administrações, seja na Cisjordânia ou em Gaza. As políticas são feitas para manter o controle israelense, é tudo muito cínico, para impedir os palestinos de crescerem e mantê-los isolados em bolsões. Assim, a maioria dos territórios ocupados está livre para a implantação de assentamentos israelenses”.

“É muito conveniente acreditar que não há ocupação alguma. Quantos aspectos de sua vida são determinados por outras pessoas? Isso é ocupação. Nas últimas décadas Israel pôde determinar todos os aspectos da vida dos palestinos. E os palestinos ouviram Arafat dizer dez, 100 vezes que Ramallah estava livre, que Gaza estava livre. Como poderiam estar livres com um exército a sua volta? Os líderes palestinos falaram muito superficialmente sobre a situação, sobre a realidade e estavam escondendo os fatos da grande maioria da população e isso foi um desastre”, explica Amira Hass.

Rashid Khalidi reforça: “Estes abusos, esta violação da confiança da população estavam ocorrendo regularmente desde o início do processo de Oslo. Ao invés de terem uma verdadeira Autoridade, havia esta instituição corrompida, que cumpria tarefas determinadas por Israel, policiando os palestinos, evitando que eles continuassem resistindo à ocupação”.

“Eles desperdiçaram muito dinheiro que a comunidade internacional doou para reconstruir as vilas e reverter a pobreza em que as massas palestinas viviam”, analisa o relator especial das Nações Unidas para a situação dos direitos humanos nos territórios ocupados por Israel, Richard Falk.

Enquanto a mídia contava ao mundo que um processo de paz estava em andamento, Israel continuava sua política de demolição de casas nos territórios ocupados. Desde 1967, cerca de 12 mil casas palestinas já haviam sido demolidas. Destas, 740 foram demolidas durante o processo de paz de Oslo, deixando claro que os palestinos jamais voltariam para suas terras.

Ex-embaixador dos Estados Unidos em Israel (1997/1999), Edward Walker aponta as discrepâncias de Oslo: “O que ocorria era uma demanda justa dos palestinos durante os processos de paz, enquanto os israelenses tomavam mais territórios por meio dos assentamentos, se instalando em lugares que estavam sob negociação”.

Segunda Intifada
Desesperados para por um fim na ocupação, os palestinos voltaram para a mesa de negociação em 2000, mas, novamente, os esforços pela paz não foram bem sucedidos.

“Israel ofereceu 95% da Cijordânia, mas foi repelido. A suposição é que tendo 95% da terra você tem 95% da soberania. É muito fácil comparar isso com uma prisão. Se você olhar a planta de uma prisão, parece que os prisioneiros dominam o lugar. Eles têm 95% da área: as áreas de convivência, pátio de exercício, refeitório, áreas de trabalho. Tudo que as autoridades têm é 5 %. É o controle”, compara Jeff Halper.

“Nós não achávamos que eles iriam jogar fora esta chance, mas eles se desligaram, pois não havia nada a jogar fora. Pois há uma constante expropriação da terra, desmatamento, construção de estradas. Junto a isso há uma injusta divisão da água, deixando muitas famílias (palestinas) com apenas duas horas de água por semana no verão. Ao lado você tem um assentamento com piscinas e estufas. O que você espera que estas pessoas pensem?”, questiona o Rabbi Arik Ascherman, do grupo israelense Rabbis for Human Rights.

Esta sensação de exclusão explodiu em setembro de 2000, na segunda Intifada. “O que chamamos de segunda Intifada é essencialmente uma mobilização de resistência contra o sistema de opressão e ocupação. Israel, no início destas demonstrações, fez uso da força. Usou munição real contra manifestantes desarmados, causou muitas mortes e centenas de baixas nos primeiros dias”, afirma Falk.

Nos primeiros 10 dias as forças de segurança israelenses mataram 74 palestinos e feriram cerca de 3000. Muitas vítimas eram crianças. “Temos muitos casos documentados e evidências de que as forças israelenses dispararam contra grupos de crianças”, aponta Sharon Burke, diretora de advocacia da Anistia Internacional.

Os israelenses também sofreram com ataques suicidas, emboscadas a colonos e muitos foram mortos. “Quando houve um horrível ataque suicida na Praça da Paz, em Jerusalém, eu fui visitar algumas das crianças feridas no hospital e foi horrível. Foi horrível ver o que havia acontecida àquelas crianças”, desabafa a Rabbi Rebecca Lillian, da organização Jewish Alliance for Justice and Peace. “Você vê sangue, vê a agonia das famílias, é isso o que o mundo vê. Mas você não pode tirar isso do contexto geral, e o contexto é o da ocupação israelense, que pode não parecer brutal, mas é, sim, muito brutal e torna a vida das pessoas impossível”, afirma a jornalista Amira Hass.

Para Jeff Halper, “é preciso mudar a noção sobre Israel”. Segundo ele, “Israel gosta de vender a idéia de que é uma nação pacifica cercada por um mar de árabes hostis e que quer apenas a paz”. Na verdade Israel é a 5ª maior potência nuclear do planeta, possui entre 200 a 300 ogivas nucleares e é a única super-potência na região.

O uso da força excessiva contra a população civil pelo exército israelense é historicamente desproporcional e por isso as vítimas do confronto são, em sua maior parte, gente comum, desarmada e inofensiva.

Em agosto de 2005 Israel desmantelou os assentamentos e postos militares em Gaza, re-alocando os colonos em outras regiões. A mídia israelense se referiu a isso como um “sacrifício sem precedentes”, mas, na verdade, foi uma simples concordância de Israel em cumprir a lei internacional. A evacuação dos colonos de Gaza atingiu apenas 2% do total da população de colonos israelenses e a cada um deles foram prometidos 270 mil dólares para se re-alocarem. Um custo total de 2 bilhões dólares, uma despesa que Israel pediu aos EUA que pagassem.

A presença de Israel em Gaza ficou pouco visível, mas os israelenses mantiveram o controle sobre toda a fronteira, o litoral e o espaço aéreo, criando uma prisão virtual na qual 1,5 milhão de pessoas tentavam viver em meio a pobreza.

Assim que Israel se retirou de Gaza iniciou um processo de confisco de terras palestinas adicionais na Cijordânia e continuou a construção de um muro de separação entre os refugiados e os assentamentos israelenses localizados nas terras palestinas. Este muro tem o dobro da altura do Muro de Berlim e é quatro vezes mais longo que este. Ele atravessa vilas, separa trabalhadores de seu trabalho, separa civis da assistência médica e da educação, separa fazendeiros de suas terras e famílias de seus amados.

“Você tem este enorme muro sendo construído bem no meio da Cisjordânia, como alguém pode acreditar que haverá um estado palestino ali? É um símbolo da opressão”, afirma o Rabbi Michael Lerner, da Tikkun Community.

A intenção de negar aos palestinos uma nação fica mais clara nas palavras do Major General Ya’ir Naveh, líder das forças de ocupação de Israel na Cijordânia: “Nós não temos intenção de deixar a Judéia e Samaria (Cisjordânia). Nós permaneceremos aqui, de uma maneira ou outra, por centenas e milhares de anos”. Hoje, há aproximadamente 450 mil colonos israelenses vivendo dentro da Cisjordânia e em Jerusalém Leste.

Diante de tudo isso, em janeiro de 2006, insatisfeitos com os rumos da “democracia” concedida pelos israelenses, exasperados com a sua inviabilização enquanto nação, com a manutenção dos assentamentos e a corrupção interna da Autoridade Palestina, os palestinos votaram pela saída da OLP do governo dando ao Hamas os assentos necessários para obter a maioria do parlamento.

“Os israelenses não vêem que é assim que se cria o terrorismo? Não entendem que sendo tão opressivos para com a população civil, fazem com que ela se veja sem opção?”, questiona Kathy Kamphoefner, representante da Quaker International Affairs em Jerusalém.

Terrorismo e reação
O Hamas é uma organização extremista, baseada no fundamentalismo islâmico, que não reconhece o Estado de Israel. Dificilmente tal organização encontrará apoiadores entre a democracia ocidental ou entre os que defendem os direitos humanos. No entanto, a população palestina não pode ser responsabilizada nem punida por isso, muito menos sua reação à ocupação pode ser classificada como terrorismo.

O uso de homens-bomba, seja contra alvos militares ou populações civis, tem sido uma das principais críticas feitas contra os militantes do Hamas. Para Richard Falk, o uso deste tipo de estratagema retrata um ato de desespero: “É a arma dos fracos”, resume.

Peter Boukaert, diretor de emergências da Human Rights Watch, considera que há uma clara relação entre os abusos contra os direitos humanos cometidos por Israel na Cisjordânia e em Gaza e a resposta dos militantes palestinos a estes abusos na forma de ações extremistas.

Uma reportagem que examinou os antecedentes de 87 militantes palestinos suicidas concluiu que “homens-bomba frequentemente experimentaram traumas pessoais relacionados às forças israelenses, fazendo-os voluntários na seqüência da morte ou ferimento de um membro da família”.

“A violência começou com a ocupação e a oposição é a resistência a esta ocupação. Esta violência é legítima em qualquer lugar do mundo. Posso discordar de alguns atos da resistência, acho algumas táticas estúpidas, mas não posso condenar a reação em si”, justifica Peretz Kidron, do grupo israelense pela paz Yesh Gvul.

Para Rashid Khalidi, os ataques a civis israelenses “são estúpidos, imorais e improdutivos para a causa palestina”. “Eles deveriam parar”, opina. No mesmo tom, o dr. Iyad Sarraj, diretor do Programa Comunitário de Saúde Mental da Faixa de Gaza, condena o uso do terrorismo e mesmo de qualquer tipo de violência: “Nós não deveríamos usar a violência, não importa como, pois isso destrói nossas intenções e a nossa posição, que tem um alto padrão moral. Nós somos as vitimas. E o mundo pode não entender que somos as vitimas”, afirmou.

O paralelo sul-africano
Um paralelo comum entre a situação dos palestinos nos territórios ocupados por Israel é com a situação dos negros na África do Sul durante o regime do apartheid. Para Richard Falk, a situação dos palestinos é ainda pior. “Trata-se de uma comparação desagradável e incômoda, mas tendo visitado a África do Sul naquele período, devo dizer que eles (os negros) estavam bem melhor quer os palestinos que vivem hoje em campos de refugiados”, afirma.

Um discurso de Nelson Mandela na ONU também pode ser visto como reforço para esta explicação dos motivos que levaram a deflagração da violência na Palestina, em especial a reação dos palestinos contra a ocupação israelense. “Nós fomos encarcerados porque era impossível ficar sentados e esperar enquanto a obscenidade do apartheid estava sendo imposta sobre o nosso povo”, disse o líder sul-africano.

Ocupação e colonização
Para Phyllis Bennis “o conceito de ocupação é de difícil entendimento para os ocidentais”. Ela explica: “ocupação é quando um exército estrangeiro ocupa sua terra e controla todos os aspectos da sua vida”.

“Os palestinos estão sob ocupação e é por isso que há tanta violência. É o que ocorre com eles há décadas. Eles não são cidadãos, não têm direitos civis, nascem, crescem e morrem sob lei marcial”, afirma Allegra Pacheco.

No mesmo tom, Richard Falk destaca o caráter opressivo dos assentamentos israelenses frente aos palestinos: “Há cerca de 190 assentamentos israelenses espalhados na Cisjordânia. São colônias estratégicas construídas por Israel, conectadas por estradas, e que separam as comunidades palestinas uma das outras impedindo sua reintegração aos proprietários originais e confirmando a intenção expansionista israelense”.

O bispo católico da diocese Washington, Allen Bartlett, Jr., reforça: “Os assentamentos israelenses são áreas palestinas, as melhores terras e recursos hídricos, que são selecionadas, destruídas e substituídas por uma nova cidade para abrigar os colonos judeus.”.

Os assentamentos são construídos próximos as melhores terras e recursos hídricos. São cercados por arame farpado e seus moradores recebem equipamento militar, sendo defendidos externamente pelo próprio exército israelense. “O seu principal propósito é manter o controle israelense sobre o território ocupado”, afirma Pacheco. Para Jeff Halper, “a finalidade é fazer com que os palestinos saiam do país”, e vai além: “Sei que este é um termo duro, mas trata-se de limpeza étnica”.

“O governo e os militares israelenses não estão lidando com o povo palestino como iguais. Acho que este é o principal problema. Os israelenses não consideram os palestinos seus iguais”, opina Yael Stien, do grupo israelense de direitos humanos B’Tselem. “Penso que, moralmente e praticamente, a única forma de parar toda esta violência é tratar de sua causa primária, a ocupação”, sustenta Adam Keller, membro do Gush Shalom, grupo israelense que luta pela paz na região.

Para a Rabbi Rebecca Lillian, os israelenses não percebem a desigualdade entre os colonos e os palestinos nas regiões ocupadas: “No lado israelense, nos assentamentos, há comida, luz, água, gás, lazer, coleta de lixo, tudo o que seus vizinhos palestinos não têm por causa da ocupação militar”.

Lingüista e professor do Massachusetts Institute of Technology, Noam Chomsky relata a sensação do gueto vivida pelos palestinos: “Em Hebron, por exemplo, uma cidade árabe onde há alguns judeus, os colonizadores andam com fuzis como se fossem donos da cidade. Vão às vilas palestinas, queimam suas plantações, destroem suas casas, agridem os palestinos”. Kathleen Kamphoefner, afirma que é comum mulheres palestinas serem açoitadas pelos colonos nas ruas sem motivo aparente para a agressão, se é que há motivo para se açoitar uma mulher.

O governo não tenta conter os colonos. De todos os casos em que estes mataram palestinos os acusados acabaram recebendo anistia ou penas curtas. Em muitos casos o exército simplesmente acoberta os abusos. “Muitos palestinos se sentem reféns dos colonos”, resume Yael Stein. “A finalidade é tornar as coisas tão difíceis para os palestinos que qualquer um que queira um futuro para seus filhos, que queira viver bem, que queira viver uma vida normal será obrigado a sair”, afirma Jeff Halper.

Segundo Adam Keller, há dois tipos de colonos. Os ideológicos, que pensam que todo o território foi prometido por Deus aos judeus, e que cada lugar mencionado na Bíblia pertence a eles. Estes consideram que não têm apenas o direito, mas o dever de ocupar o território e acabar pela força com qualquer um que se oponha a isso. O outro tipo, que representa a maioria dos colonos, são israelenses comuns que vem para os assentamentos simplesmente por que o governo oferece moradia barata e vantagens financeiras, tais como a suspensão do pagamento dos empréstimos governamentais adquiridos para sua instalação nas terras aos que permanecerem na região por mais de dez anos.

Estratégia de Dominação
Israel estabeleceu postos de controle por toda a Cisjordânia fazendo com que os palestinos esperem horas para percorrerem distâncias curtas. Nem mesmo a liberdade de ir e vir é garantida a eles. O acesso ao trabalho, a hospitais, escolas ou qualquer estrutura que compõem a vida civil de milhões de pessoas é cerceado diariamente, violando um direito fundamental da Declaração Universal dos Direitos Humanos.

O maior problema são as pessoas que precisam de cuidados médicos. Há inúmeros casos documentados de pessoas que morreram nas barreiras tentando chegar a um hospital. “Registramos muitos casos de pessoas que morreram por não conseguirem ultrapassar as barreiras. O caso mais recente foi o de uma mulher grávida que estava trabalhando e não permitiram que ela fosse ao hospital. Ela é seu bebê morreram”, revela Sharon Burke.

A ativista expõe os riscos e situações vexatórias por que passam os palestinos que simplesmente tentam se locomover entre os territórios ocupados e os assentamentos israelenses: “Você tem jovens recrutas israelenses nestas fronteiras, que ficam ali sentados, vendo as pessoas passarem e com autoridade para prender qualquer um, por qualquer razão. Podem detê-lo por horas e constrangê-lo de todas as formas. Isso atinge violentamente a população civil e não os terroristas, atinge gente que não está envolvida em qualquer ataque a civis ou ao exército de Israel”, explica Burke.

“Se pessoas que realmente precisam chegar a hospitais são barradas pelo exército, imaginem o que ocorre com gente comum que quer ir trabalhar, às compras, ou simplesmente visitar amigos”, exemplifica Yael Stien. Segundo ela, é em Gaza que as humilhações perpetradas aos palestinos ultrapassam todos os níveis: “Lá os bairros foram demolidos, centenas de pessoas não têm mais casa, pois moravam próximos dos assentamentos, próximos da fronteira. Claramente é uma violação dos direitos humanos”.

A estratégia israelense de dificultar a vida das pessoas fez com que às famílias palestinas tivessem que encarar uma queda substancial na sua renda, já que a maioria dos palestinos trabalha em Israel. De acordo com estimativas do Banco Mundial, o desemprego atinge 53% da população palestina e 75% dos palestinos vivem em estado de pobreza, com menos de dois dólares por dia.

O sistema educacional também é afetado em todos os níveis. As universidades palestinas estão sempre sujeitas a serem fechadas pelos israelenses por tempo indeterminado. Durante a primeira Intifada, por exemplo, a Birzeit University ficou fechada por cinco anos.

“Durante este tempo, organizamos o que o exército israelense chama de ‘células ilegais de educação’. Estávamos ensinando em apartamentos, igrejas, mesquitas, jardins, carros e mantemos esta infra-estrutura para minimizarmos os danos e darmos continuidade a universidade”, revela o dr. Albert Aghazarian, da Birzeit. “Em lugares como os Estados Unidos, as pessoas não entendem o que passamos aqui, simplesmente porque essa experiência está além de sua vivência. O mais impressionante não é que existam casos de estudantes suicidas entre os palestinos, mas que alguns estudantes tentam seguir em frente em meio ao caos”, opina.

Campos de refugiados, mesmo sem conflitos militares, são lugares horríveis. A superlotação em Gaza, por exemplo, faz com que um cômodo seja dividido por 14 a 25 pessoas. Não há espaço para as crianças, apenas becos, não há árvores, apenas concreto. Muitos palestinos nasceram, cresceram e continuam a viver nos campos de refugiados por toda a Palestina ocupada. Em 1938 eles eram mais de 750 mil. Hoje chegam a quase 4,5 milhões.

Falk relata sua experiência na região: “Uma coisa que nos foi dita em Gaza por um psicólogo palestino muito respeitado e que havia acabado de concluir um estudo com mil crianças palestinas, é que muitas destas crianças não têm mais vontade de viver. Elas estão desumanizadas, afetadas por verem seus pais serem surrados por soldados israelenses. Esta condição psicológica é uma das dimensões deste conflito que não são completamente entendidas”.

Isso tudo ocorre como uma punição coletiva sobre o povo palestino, uma vingança contra a ação dos extremistas e, principalmente, como estratégia para tornar insuportável a vida nos territórios ocupados. “É como viver em uma prisão gigantesca”, afirma Falk. O resultado final, objetivo claro de Israel, é ocupar toda a região, não dando aos palestinos outro destino qualquer que o de deixar suas terras ancestrais.

Investigações
Os resultados desta cegueira política e da omissão do ocidente estão refletidos no massacre de inocentes promovido no ano passado na Faixa Gaza. Após 23 dias de bombardeios quase ininterruptos, a operação israelense iniciada no dia 27 de dezembro de 2008, cujo objetivo – segundo Israel – era destruir a estrutura militar do Hamas, deixou cerca de 1400 palestinos mortos (960 civis – boa parte crianças e adolescentes, 239 policiais e 235 militantes) e 6 mil feridos. Treze israelenses – segundo informações de hospitais locais e de ONGs israelenses, palestinas e internacionais – também morreram.

Posteriormente, o Conselho de Direitos Humanos da ONU, reunido em Genebra, aprovou o Relatório Goldstone. Dos 47 países que formam o Conselho, 25 apoiaram a resolução (entre eles o Brasil), seis a rejeitaram e 11 se abstiveram.

O documento, assinado pelo ex-promotor do tribunal internacional de crimes de guerra, o juiz sul-africano Richard Goldstone – e por 14 juristas – concluiu que, sob o pretexto de retaliar o grupo islâmico Hamas na faixa de Gaza pelo lançamento de foguetes contra o território israelense, Israel fez uso desproporcional da força e violou o direito humanitário internacional. De origem judaica, Goldstone disse ao New York Times ter aceitado a missão da ONU por acreditar profundamente “na obediência à lei e às leis de guerra e no princípio de que, em um conflito armado, os civis devem ser protegidos ao máximo.”

Dentro destas premissas, as investigações mostraram que os numerosos ataques letais contra civis ou contra alvos civis foram intencionais e que alguns tinham o propósito de disseminar o terror no seio da população civil, sem qualquer objetivo militar. O relatório diz também que as forças israelenses cometeram graves violações à Quarta Convenção de Genebra, nomeadamente homicídio intencional, tortura e tratamento desumano, “causando intencionalmente grande sofrimento ou danos graves ao corpo ou à saúde, além da destruição de bens, não justificada por necessidades militares e executada de forma ilegal e arbitrária”.

Da mesma forma, o relatório de Goldstone aponta que grupos armados palestinos também violaram o princípio da distinção, lançando foguetes e morteiros deliberadamente contra a população civil israelense. Tais ataques também foram apontados como crimes de guerra, passíveis de constituir crimes contra a humanidade.

Contrariando alegações do exército israelense, a comissão não encontrou evidências de que os grupos armados palestinos tenham conduzido civis a áreas sob ataque ou que tenham forçado civis a permanecer nas proximidades, nem que instalações hospitalares tenham sido usadas como escudo pelo governo de-facto do Hamas ou por grupos armados palestinos, ou que ambulâncias tenham sido usadas para transportar combatentes, ou ainda que grupos armados palestinos tenham realizado atividades de combate dentro de hospitais ou que instalações da ONU tenham sido usadas como escudos.

Finalmente, o relatório recomendou que o Conselho de Direitos Humanos da ONU exija que os dois lados investiguem suas atuações, sob a ameaça de transferir o caso ao Tribunal Penal Internacional (TPI). Tanto Israel quanto o Hamas rejeitaram as acusações.

Nada de novo
Os fatos apurados por Goldstone não são nenhuma novidade. Diversos grupos de direitos humanos divulgaram relatórios criticando os dois lados por crimes de guerra. O jornal israelense Haaretz, por exemplo, publicou reportagens com soldados que participaram da ofensiva e que descreveram assassinato de civis inocentes, a existência de um bilhete que ordenava ataques a equipes médicas e a campanha dos rabinos do Exército para transformar a operação em uma “guerra santa”.

A grande novidade, de fato, está na postura dos 25 países que apoiaram a resolução. Em meio aos interesses que colocam em segundo plano os crimes de guerra cometidos por países que contam com vasto apoio ocidental devido a interesses políticos/econômicos – como Israel – a decisão honrou, mesmo que simbolicamente – a memória dos civis mortos, torturados, alijados de seus direitos mais básicos.

Ao adotar a prática de esconder esqueletos no armário em prol de uma pretensa “manutenção dos processos de paz”, a ONU legitima o terrorismo de estado, a tortura, o assassinato de civis. Esta tem sido a prática da Organização nas últimas décadas e, por isso, a entidade tem perdido sua legitimidade diante de quem a ela apela como último recurso.

O que não pode ser negado é que a ofensiva israelense sobre Gaza repousa em uma estratégia que se estende por décadas: forçar a população da maior prisão ao ar livre do mundo ao desespero para, num segundo momento, usar suas reações como pretexto para mais um massacre. Um massacre premeditado, e que começou a ser preparado seis meses antes com vistas às eleições que ocorreram em fevereiro de 2009. Como definiu Idelber Avelar em um artigo que expôs de forma clara as verdadeiras intenções de Israel sobre os territórios palestinos ocupados, “no estado sionista, assim como nos EUA, bombardeios às terras árabes rendem votos fáceis.

Finalizando
Talvez a melhor forma de concluir este texto seja citando o escritor uruguaio Eduardo Galeano, que em artigo publicado originalmente no site Brecha e reproduzido no RS Urgente (tradução de Katarina Peixoto), pergunta: “Quem lhe deu o direito de negar todos os direitos? De onde vem a impunidade com que Israel está executando a matança de Gaza? O governo espanhol não conseguiu bombardear impunemente ao País Basco para acabar com o ETA, nem o governo britânico pôde arrasar a Irlanda para liquidar o IRA. Por acaso a tragédia do Holocausto implica uma apólice de eterna impunidade? Ou essa luz verde provém da potência manda chuva que tem em Israel o mais incondicional de seus vassalos?”


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novembro 18, 2009

Semana em Solidariedade ao Povo Palestino

Semana em Solidariedade ao Povo Palestino

A Semana em Solidariedade ao Povo Palestino, a ser realizada entre os dias 23 e 27 de novembro, é uma iniciativa de alunas/os e professores/as da Universidade de Brasília, apoiada pelo Departamento de Filosofia, pela Diretoria de Esporte, Arte e Cultura (DEA), pelo Instituto da Cultura Árabe (ICArabe-SP) e pelos diretores do filme “A chave da casa” que permitiram sua exibição*. Sua realização neste período está relacionada ao “Dia Internacional de Solidariedade ao Povo Palestino”, celebrado anualmente no dia 29 de novembro, a fim de relembrar a Partilha da Palestina sancionada pela ONU, em 1947, e as graves conseqüências decorrentes desta decisão para seu povo.

O propósito do evento é proporcionar uma reflexão histórica e política sobre a Palestina, especialmente no que se refere ao conflito árabe-israelense e à formação de um grande contingente de refugiados. Para tanto, serão realizados, no Anfiteatro 9 e na Biblioteca Central desta universidade, debates, exposições de poemas, charges, e mostra de filmes.

*Agradecemos a Stela Grisotti, Paschoal Samora (diretores), Krishna Mahon (produtora) e Regina Debonis pela cessão do filme “A chave da casa” para exibição nesta mostra.
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