PICICA: "Desde que empezamos a hacer asambleas en mi barrio, mis vecinos han descubierto que no podemos conservar lo que tenemos sin aspirar a conquistar lo que nos deben."
El movimiento 15-M camina
“Democracia en construcción. Perdonen las molestias”
¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
(Gabriel Celaya)
Mi barrio es un barrio conservador. No hablo de ideología. Les ha pasado a todos los barrios y pueblos de esto que llamamos España -otros lo llaman estado Español, otros todavía estamos por buscarle un nombre con el que no ofendamos ni nos sintamos ofendidos-. Los motivos por los que mis vecinos decidieron conservar lo que en su día conquistaron son distintos pero tenían un eje común con el resto de los barrios y pueblos: después de la dictadura franquista a lo que se podía aspirar, sin volver a un conflicto civil, era a esta especie de pseudo-democracia, de estado de bienestar escaso y de paz social autista. Todo ello, con la esperanza de que algún día, no muy lejano, pudiéramos disfrutar de un Estado de Derecho pleno, de un sistema político independiente de los poderes económicos, de salud, de trabajo, de educación pública de calidad… Bueno, quizá estoy idealizando. Quizás en mi barrio, como en los demás, sólo aspirábamos a vivir bien y a estar tranquilos. Por eso nos hicimos conservadores de lo que pudimos arrebatarle a un sistema económicamente desigual, socialmente injusto y ecológicamente depredador.
Desde que empezamos a hacer asambleas en mi barrio, mis vecinos han descubierto que no podemos conservar lo que tenemos sin aspirar a conquistar lo que nos deben.
Eso que nos deben se llama democracia. Lo mismo que se produjo en las asambleas de Sol y de otras ciudades, las personas hemos comenzado a hablar y a escucharnos. Como dijo uno de nuestros poetas de postguerra, Blas de Otero, estamos pidiendo “la paz y la palabra”. Hemos descubierto que, de hecho, casi hemos perdido más de lo que conquistamos. Estamos descubriendo cómo es realmente el lugar en el que vivimos, la necesidad que tenemos todos de hablar y contarnos, cómo somos y cómo podemos ser, incluso descubrimos que tenemos memoria y recordamos las luchas que nos precedieron.
Las personas de mi barrio se levantaron a finales de los años setenta con el lema “la vaguada es nuestra” para reclamar un espacio público que pusiera límites al gran especulador José Banús. Hoy, una vecina del barrio nos recordaba que gracias a esa lucha podíamos tener nuestra asamblea sentados en el césped, rodeados de hermosos árboles y con los niños jugando alrededor. Cuando alguien señaló que hay que ir buscando un lugar bajo techo para continuar asambleando en septiembre nadie dudó de que hay que reclamar los lugares públicos que son de todos. Una señora dijo que, hace muchos años, en la Ventilla, un barrio próximo, ellos ocuparon un ambulatorio abandonado porque lo público es de todos ¿o no? Los del grupo de infraestructuras dicen que hay un colegio vacío que se llama Guatemala, y sólo lo abren los sábados para dar clases de coreano. ¿De coreano? El chico se encoge de hombros, “igual hay coreanos en el barrio y no les conocemos” Otra vecina dice que quizá esté sin rampas de acceso o que no esté en condiciones. Inmediatamente un chico joven dice que eso es lo de menos, que nosotros podemos construir las rampas y reparar lo que esté mal, que no vamos a esperar a que nos lo arreglen. Tal vez estemos ante un nuevo paradigma de autogestión.
Hoy, al finalizar el orden del día, nos tocaba traer lemas para las pancartas de la marcha de mañana 19 de junio. Por la tarde habría un taller para fabricarlas con las telas, papel, pinturas, esprays que cada uno llevara. Cuando el moderador pidió que nos pusiéramos en fila detrás del micrófono, como en un resorte, viejos, jóvenes y de mediana edad fueron desfilando risueños a exponer sus propuestas. La más aplaudida fue “Democracia en construcción. Perdonen las molestias”.
Mañana, hoy, estamos en construcción, para construir la democracia hemos de deconstruir nuestros prejuicios. Decía un cartel en Sol: vamos lentos porque vamos lejos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
rCR
Fonte: Rebelión
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