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maio 13, 2010

Garzón y la batalla de la memoria

Baltasar Garzón
14-05-2010

Garzón y la batalla de la memoria



No soy de un pueblo de bueyes
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta. 
Miguel Hernández


El 26 de abril la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) de Chile envió una carta al embajador de España, Juan Manuel Cabrera Hernández, en la que expresa al Gobierno, la Audiencia Nacional y la ciudadanía española su irrestricto apoyo a la causa penal por los crímenes del franquismo abierta por el juez Baltasar Garzón. No se trata de una opinión cualquiera. Creada a finales de 1974 bajo la protección de la Iglesia católica y otras confesiones religiosas, la AFDD impulsó con valor las primeras movilizaciones públicas contra la dictadura del general Pinochet y fue la primera organización chilena que se hizo parte de la querella presentada contra los integrantes de la junta militar ante la Audiencia Nacional el 3 de julio de 1996 por la Fundación Presidente Allende de España. 
 Aquella querella fue instruida durante dos años por el magistrado Manuel García Castellón, mientras que Garzón se ocupaba de otra similar contra los jerarcas de la dictadura militar argentina del periodo 1976-1983 interpuesta, entre otros, por la Secretaría de Derechos Humanos de Izquierda Unida. A mediados de octubre de 1998, tras conocer que Augusto Pinochet se hallaba en Londres, García Castellón y Garzón cursaron peticiones a través del Ministerio de Justicia y la Interpol para interrogar al ex dictador, quien se recuperaba en una clínica de una operación. En la noche de un inolvidable 16 de octubre de 1998, Pinochet fue detenido… y la historia de Chile experimentó un viraje notable, puesto que la impunidad de los represores de la dictadura empezó a resquebrajarse. A Garzón le cupo un papel destacado en el avance de este país hacia una democracia con memoria histórica desde que el 20 de octubre de aquel año García Castellón se inhibió en su favor y asumió también la investigación de los crímenes de la dictadura chilena. Mientras el fiscal jefe de la Audiencia Nacional y el Fiscal General del Estado de entonces, Eduardo Fungairiño y Ernesto Cardenal, objetaban su actuación y aseguraban que la justicia española no tenía jurisdicción para investigar los crímenes denunciados, el 30 de octubre de 1998 los once magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional declararon por unanimidad (en una resolución histórica) que España podía juzgar a Pinochet por genocidio y terrorismo. 

Casi doce años después, la dictadura militar ya no es defendida abiertamente por ningún sector relevante de Chile, cerca de 800 represores están procesados en los tribunales y la recuperación de la memoria es bien visible: una estatua del Presidente Salvador Allende saluda a quienes pasean por las proximidades de La Moneda, el recinto deportivo donde fue asesinado el creador de Te recuerdo Amanda se denomina Estadio Víctor Jara, numerosos centros clandestinos de detención y tortura son lugares de memoria, un informe avalado por el Estado reconoció en 2004 las torturas sufridas por más de treinta mil ex prisioneros políticos…

En cambio, en nuestro país la ignominiosa impunidad de la dictadura franquista se consolida de la manera más perversa: el juez Garzón ha sido denunciado, tras su intento de investigar los crímenes fascistas, por quienes ayer fusilaban y sepultaban a los republicanos en las cunetas (y ahí yacen todavía hoy, siete décadas después, la inmensa mayoría), por quienes jaleaban al tirano en la Plaza de Oriente y el miércoles conocimos la decisión del magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela de abrirle juicio oral. Y si en Francia el presidente Sarkozy ordenó en el otoño de 2007 dar lectura en todos los liceos a la carta enviada por el joven luchador de la Resistencia, Guy Môquet (¡comunista!), a sus padres en vísperas de su fusilamiento por los nazis el 22 de octubre de 1941, aquí el Partido Popular descalifica a quienes reivindican la memoria de quienes dieron su vida por la democracia, la libertad, la justicia social, el progreso y la cultura.

La persecución contra Garzón desatada por los sectores conservadores deja al desnudo las carencias de una democracia construida sobre el olvido, la impunidad y el miedo en el transcurso de una Transición nada modélica. No obstante, la solidaridad con el intento de este magistrado de investigar los crímenes de la dictadura ha suscitado una intensa y ejemplar movilización ciudadana que se une a la creciente demanda social de una evolución democrática hacia la III República. 

A lo largo de este mes de abril, mientras arreciaba la ofensiva contra Garzón y se celebraban los masivos actos en apoyo de este magistrado, en todos los rincones de España se han desarrollado actos de reivindicación de la II República y de apuesta unitaria, pacífica, democrática por la construcción de un Estado federal y republicano; no sólo para que podamos elegir en las urnas al Jefe del Estado, sino también para construir una sociedad mucho más avanzada en términos de justicia social.

Como en el caso de Chile, la determinación de Garzón puede contribuir a cambiar positivamente la Historia. Desde allí, las admirables luchadoras de la AFDD nos recuerdan lo evidente: “Sancionar a un juez que opta por una correcta interpretación de la calidad de los crímenes [crímenes contra la humanidad] de la era de Francisco Franco es permitir que la impunidad se cierna sobre los responsables políticos de más de cien mil desapariciones en su Patria, sentando un precedente ético y legal incalificable. Creemos firmemente que la labor de todo Estado democrático es perseguir y sancionar a quienes violaron los derechos humanos…”.
La “batalla de la memoria”, la opción por una sociedad más democrática que destierre la impunidad y el olvido de los crímenes franquistas, continúa. 
 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

abril 19, 2010

Garzón, un Juez cuestionado por la pandilla de jueces


blogmalaslenguas — 11 de fevereiro de 2010 — http://www.lasmalaslenguas.es/2010/02...
Un selecto grupo de juristas internacionales, en el que se encuentran la fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional Carla del Ponte o el juez chileno Juan Guzmán, que abrió varias causas al dictador Augusto Pinochet, han confirmado su disposición a declarar a favor del juez Baltasar Garzón en el proceso que sigue contra él Tribunal Supremo por su investigación del franquismo. El abogado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, presentó ayer un recurso de apelación directo a la Sala Penal contra el auto del instructor Luciano Varela, que considera "insostenible", "infundado" e "incomprensible", además de orientado a "descalificar en todo" la actuación de Garzón.
Martínez-Fresneda insiste en que los crímenes del franquismo no fueron delitos "políticos" amnistiados en 1977, sino "crímenes contra la Humanidad". El abogado se pregunta si un juez debe valorar la "finalidad política" de los delitos si no quiere verse acusado de prevaricador. En ese sentido, recuerda que, en 1995, la Audiencia Provincial de Madrid ya declaró que la Ley de Amnistía no podía evitar el juicio por el asesinato del estudiante Enrique Ruano ocurrido en 1969. Así, los jueces que tramitaron aquel proceso "serían tan prevaricadores como Garzón".
Más de la mitad de los magistrados del Tribunal Supremo juraron los principios del movimiento y fidelidad al general Franco, aseguran desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para denunciar la persecución fascista a la que está siendo sometido el juez Baltasar Garzón por intentar abrir el camino de la reparación moral a las víctimas del Golpe de Estado fascista de 1936 y la represión durante la dictadura genocida franquista. Antes de que terminen de afirmarlo, el CGPJ inicia los trámites para suspender al juez Garzón por investigar el franquismo. Los narcotraficantes, terroristas, corruptos, y genocidas encarcelados por Garzón, estarán tan asombrados con la efectividad de la derechona que no podrán ni aplaudir.
La Comisión Internacional de Juristas (CIJ), integrada por 59 presidentes y ex presidentesde Cortes Supremas, magistrados y abogados de países representados en Naciones Unidas condena este intento de interferir en el procedimiento judicial y lo considera de particular preocupación puesto que concierne una investigación por crímenes contra la humanidad. También recuerda a colaboradores de la Hermandad del Valle de los Caídos, como Carlos Dívar Blanco, presidente del Consejo General del Poder Judicial, que la Ley de Amnistía para los fascistas de 1977 solo vale que los interesados la sigan usando como excusa para mantenerlo todo oculto, a resguardo, atado, y bien atado.




***

No toda ley es justa
Garzón, un Juez cuestionado por la pandilla de jueces

La Oreja Que Piensa

La representación clásica de la Justicia es una mujer con los ojos vendados, una balanza en una mano y en la otra una espada. 

Nunca me gustó esa alegoría de la ceguera de la justicia y menos con la espada. Creo que la Justicia tiene que mirar de frente, buscar el equilibrio de la Verdad e impartir Justicia; reparar el daño hecho a las personas y a la sociedad.

Siempre recuerdo a Henry Thoreau, quien decía que toda persona amante de la libertad debe ser respetuosa de la ley, respetarla y hacerla respetar; señalaba que no toda ley es justa, que las leyes injustas deben ser desobedecidas hasta su total nulidad.

Así asumió su compromiso con la sociedad en los hechos concretos y proclamó la “Resistencia Civil, no violenta” que lo llevó a la cárcel, negándose a pagar los impuestos para la guerra contra México.

Esa misma decisión la asumieron el Mahatma Gandhi en el movimiento de liberación de la India; Luther King; Lanza del Vasto; el Dalai Lama; los movimientos indígenas; los campesinos sin tierras; o los obreros y las luchas en defensa de los DDHH de Argentina y otros países latinoamericanos, los cuales tuvieron ese camino de inspiración y compromiso en la resistencia contra las dictaduras militares que asolaron la vida de nuestros pueblos.

Las Fuerzas Armadas buscaron la impunidad jurídica y negociaron con dirigentes políticos, sectores eclesiásticos y empresariales y utilizaron todos los medios para impedir el derecho de Verdad y Justicia de los pueblos.

Esa situación de impunidad motivó a los organismos de DDHH a recurrir a instancias internacionales, abrir espacios a fin de alcanzar el derecho a la justicia que en nuestros países se nos negaba.

Recuerdo el primer encuentro con el Juez Baltasar Garzón en Madrid, todavía no lo había autorizado la Audiencia Nacional para asumir el juicio en Argentina.

En ese primer encuentro le entregué mi testimonio como sobreviviente de la dictadura militar; fue un manuscrito en varias hojas de cuaderno. El encuentro fue alentador, se abría una posibilidad y esperanza de poder juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad en España a partir de ciudadanos y ciudadanas españoles.

En la Argentina las leyes de Punto Final y Obediencia Debida dictadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín, con la complicidad de dirigentes peronistas, radicales y los militares, buscaron la impunidad e imponer el olvido. Su discurso era: “el pasado hay que dejarlo, hay que mirar hacia delante para retornar a la democracia”. Negaron el derecho al pueblo y a los familiares de las víctimas a saber la verdad.

Frente a la impunidad jurídica en nuestro país, los organismos de DDHH recurrimos a otras instancias, en Francia, Alemania, Italia, Suecia y España, para lograr que la justicia asuma la responsabilidad con los ciudadanos de sus países, víctimas de la dictadura militar, y que apliquen el derecho internacional.

El trabajo fue avanzando lento pero firme. El juez Baltasar Garzón asumió con responsabilidad esa tarea y tuvo que sortear muchas dificultades con coraje y voluntad de llevar adelante el juicio contra los represores argentinos y chilenos. La detención del dictador Augusto Pinochet en Londres provocó un fuerte detonante internacional de avanzar en cuanto a superar la impunidad y someter a juicio a los represores.

El juez Garzón es incómodo para quienes pretenden ocultar la verdad y mantener la impunidad jurídica, y buscan destituirlo para evitar que investigue los crímenes de lesa humanidad provocados por el franquismo. Mientras juzgaba crímenes en países como Argentina y Chile le permitieron avanzar sin grandes cuestionamientos, pero cuando abre la causa sobre lo ocurrido en España el Tribunal Supremo español busca todos los caminos y artimañas para impedirlo y apartar al juez de sus funciones, acusándole de prevaricar en la causa contra los responsables de crímenes cometidos durante el franquismo.

España, después de la muerte del generalísimo Franco, quien se proclamaba “caudillo de España por la gracia de Dios”, buscó la complicidad del silencio y el olvido. Se impuso que la época vivida por el pueblo durante el franquismo quedase en el pasado oscuro y que de eso no se hablara.

Sacrificaban el derecho de Verdad y Justicia en lo que consideraban “el bien superior de retornar a la democracia, sin conflictos, y no revolver heridas del pasado”.

Los jueces cómplices de la impunidad buscan separarlo y suspenderlo mientras dure el proceso en su contra, a pedido de organizaciones de derecha franquistas que han iniciado la querella contra Garzón.
Lamentablemente hay sectores que dicen ser “progresistas” que se han sumado a la campaña de lograr la destitución de Garzón.

Es necesario que los organismos de derechos humanos, movimientos sociales, magistrados, colegios de abogados, iglesias y sindicatos, actúen en defensa del Juez Garzón en España, en América Latina y a escala internacional.
Hacemos un llamado al Tribunal Supremo Español para que actúe con ecuanimidad y le decimos que la Justicia no es ciega: los pueblos tienen los ojos abiertos.

Juan Gelman dice: “En la Argentina habemos jueces que violan el derecho de gentes, el derecho humanitario internacional, los derechos de los agredidos, la moral y la ética más corrientes, movidos tal vez por viejas complicidades. El juez Garzón no pertenece a esa tribu y que lo juzguen por hacer justicia no se entiende. No lo entendemos en América Latina. Tampoco en otras partes del mundo”.


Adolfo Pérez Esquivel es Premio Nobel de la paz. 

Fonte: Rebelión

abril 10, 2010

Vergüenza: justiça espanhola quer punir Baltasar Garzón


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Nota do blog: Documentário sobre Francisco Franco, o general que jogou a Espanha numa das mais longas ditaduras da Europa. Meu bisavô, Primo Casado Valles, natural de Valladolid, que foi vice-consul da Espanha em Iquitos (1903-1908), onde nasceu minha amada vovó Maria Casado Ramirez, falecido em 1932, não viveu para ver a ascensão da ditadura franquista, essa vergonha da história da Espanha.

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A justiça injusta

O juiz espanhol Baltazar Garzón tentou reabrir o caso de genocídio coletivo que representaram os massacres que o regime franquista realizou na Espanha. Não apenas não conseguiu, como sofre agora as represálias da Justiça (com perdão da palavra), que deseja puni-lo por essa afronta ao ditador.

A isso se refere Galeano no texto reproduzido em seguida:

GARZON, por EDUARDO GALEANO

“O juiz Baltasar Garzón se senta agora no banco dos acusados. Ele ameaçou a impunidade dos ladrões dos fundos públicos e perturbou a paz dos ladrões da memória coletiva.

O Tribunal Supremo, cúpula do sistema judicial espanhol, não dissimula sua decisão de condená-lo. Dos quinze juízes membros desse tribunal, dez chegaram a seus cargos jurando fidelidade ao Generalíssimo Franco. E não o esquecem, para que não se diga que eles negam o direito de recordar.

Até quando a Justiça seguirá perseguindo aos justos? Até quando a Justiça seguirá sendo injusta?

Héctor Tizón, que sabe muito de história e de Justiça, costuma advertir que a Justiça condenou Sócrates e Jesus, que foram os dois homens mais justos de toda a história da humanidade.”

Fonte: Agência Carta Maior